HÉRCULES, 4 – ATLÉTICO DE MADRID, 1
Cuando Jose Antonio Lavado, ese hermano mayor que se fue a California, me pidió que en su ausencia le regara las petunias rojiblancas de este blog, probablemente ya sabía la que se nos venía encima. Tal día como un jueves, Nuestroatleti pasaba a cuartos de la Copa, regalándonos ese ‘doble o nada’ en el que se va a convertir el Derby en esta temporada 2010-2011 de resaca. Pues bien, tal día como un viernes -veinticuatro horas después-, el dueño de este blog ponía pies en polvorosa sabedor de que tanta alegría junta sólo podía terminar en hecatombe. Primer tiempo, Hércules 4 – Kun Agüero y diez señores de Murcia 0. Empiezo a escribir este post mientras los dos equipos se dirigen a los vestuarios.
Minuto 77, se marcha el Kun con cara de ir pensando “qué hago yo trabajando un lunes cuando debería estar quitándole a Messi de los pies un balónde 24 quilates”. Antes de esto, un millón de kilómetros paseando el brazalete por la playa de San Juan sin un mísero balón que llevarse a la boca. Eso, y una insospechada benevolencia de Trezeguet que de haber aprovechado su par de ocasiones o diez podría haber convertido esta tragicomedia en una película de terror.
Con Agüero se va ese breve hilo que nos unía a un equipo de fútbol. El gen de ‘circo ambulante’ que todo centrocampista atlético lleva en sus venas campa ya a sus anchas por todo el terreno de juego. Unos cuantos aficionados del Hércules, que enfrentaban los vomitorios, se han dado la vuelta y regresan entusiasmados a sus asientos. Sólo quedan 15 minutos pero con el argentino fuera es posible que caigan otros cuatro. Para colmo, ha entrado Forlán, con la misma motivación que Cagancho frente a un tarro de seis kilos de berenjenas en vinagre. Sólo en esa intachable profesionalidad que le caracteriza se explica que no le haya hecho a Quique un corte de mangas como para romperse el brazo cuando le ha hecho quitarse la sudadera.
Los de Alicante, por llevar la contraria al refranero popular, se echan para atrás y le ragalan el balón a esa chirigota carnavalera en la que nos hemos convertido. Y en eso llega el gol. La pelota entra en la portería como se cuela una bola de pinball entre los dos flipper. Sorprendiendo a propios y a extraños. Reyes, minuto 89.
Lo único positivo del partido es haber escrito el post durante el mismo, reduciendo a la mitad esa tarea tan estupenda que es tragarse un 4-1 en contra y luego ponerse a explicarlo. En el horizonte el Derby. Estaré en el Bernabeu, así que no podré escribir la crónica hasta primera hora de la madrugada. Y mucho me temo que si la cosa sale como hoy a mi amigo se le mueren las petunias.


