RSS

Archivo de la etiqueta: Reyes

Nunca llueve al sur de California

HÉRCULES, 4 – ATLÉTICO DE MADRID, 1

Cuando Jose Antonio Lavado, ese hermano mayor que se fue a California, me pidió que en su ausencia le regara las petunias rojiblancas de este blog, probablemente ya sabía la que se nos venía encima. Tal día como un jueves, Nuestroatleti pasaba a cuartos de la Copa, regalándonos ese ‘doble o nada’ en el que se va a convertir el Derby en esta temporada 2010-2011 de resaca. Pues bien, tal día como un viernes -veinticuatro horas después-, el dueño de este blog ponía pies en polvorosa sabedor de que tanta alegría junta sólo podía terminar en hecatombe. Primer tiempo, Hércules 4 – Kun Agüero y diez señores de Murcia 0. Empiezo a escribir este post mientras los dos equipos se dirigen a los vestuarios.

Minuto 77, se marcha el Kun con cara de ir pensando “qué hago yo trabajando un lunes cuando debería estar quitándole a Messi de los pies un balónde 24 quilates”. Antes de esto, un millón de kilómetros paseando el brazalete por la playa de San Juan sin un mísero balón que llevarse a la boca. Eso, y una insospechada benevolencia de Trezeguet que de haber aprovechado su par de ocasiones o diez podría haber convertido esta tragicomedia en una película de terror.

Con Agüero se va ese breve hilo que nos unía a un equipo de fútbol. El gen de ‘circo ambulante’ que todo centrocampista atlético lleva en sus venas campa ya a sus anchas por todo el terreno de juego. Unos cuantos aficionados del Hércules, que enfrentaban los vomitorios, se han dado la vuelta y regresan entusiasmados a sus asientos. Sólo quedan 15 minutos pero con el argentino fuera es posible que caigan otros cuatro. Para colmo, ha entrado Forlán, con la misma motivación que Cagancho frente a un tarro de seis kilos de berenjenas en vinagre. Sólo en esa intachable profesionalidad que le caracteriza se explica que no le haya hecho a Quique un corte de mangas como para romperse el brazo cuando le ha hecho quitarse la sudadera.

Los de Alicante, por llevar la contraria al refranero popular, se echan para atrás y le ragalan el balón a esa chirigota carnavalera en la que nos hemos convertido. Y en eso llega el gol. La pelota entra en la portería como se cuela una bola de pinball entre los dos flipper. Sorprendiendo a propios y a extraños. Reyes, minuto 89.

Lo único positivo del partido es haber escrito el post durante el mismo, reduciendo a la mitad esa tarea tan estupenda que es tragarse un 4-1 en contra y luego ponerse a explicarlo. En el horizonte el Derby. Estaré en el Bernabeu, así que no podré escribir la crónica hasta primera hora de la madrugada. Y mucho me temo que si la cosa sale como hoy a mi amigo se le mueren las petunias.

 
Leave a comment

Publicado por en 10 enero 2011 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , ,

Tradiciones navideñas

ATLÉTICO DE MADRID, 1 – ESPANYOL, 0

Dice una de esas tradicionales supersticiones navideñas que nunca acabaré de comprender que es importante llegar bien al cambio de año, porque según recibamos al que llega, así estaremos al despedirlo. No me lo creo, sobre todo, porque estaría dispuesto a jurar que algunas uvas yo me las llegué a comer con pelo. Un drama.

Pero si todo eso fuera cierto, podemos decir que el Atleti ha hecho sus deberes en casa después de dejarse la copa, el prestigio y hasta el buen gusto por esos campos de Europa.

Este partido de ida, curiosamente, era el de dos vueltas. Volvía el Espanyol, ese con el que acabamos tarifando y perdiendo  hace un mes escaso. Y volvía a ser titular Forlán, después de haberse pegado el viaje a Málaga en balde este fin de semana. Que el AVE es cómodo, mucho, pero también son ganas de acumular puntos en la tarjeta de forma tonta.

Volvió Forlán y nos duró 12 minutos. Lo que tardó en pisar un aspersor, hacerse un esguince de tobillo y dejar su sitio a Diego Costa. Nos va la marcha.

A nosotros y a Fernández Borbalán, al que le dio por pitar un penalti por mano de Amat que mano era, fuera del área, tiene toda la pinta. Marcó Simao, para recordarnos que con su venta al Besiktas a cero euros, esto son rebajas y lo demás gilipolleces, también se nos va un tío fiable en esas faenas.

Tuvimos la cosa de cara hasta que Reyes se fundió a negro. Si a este chico le iluminara la cabeza la misma luz que le ilumina las piernas, sería premio Nobel de Física cada año impar. Minuto 43, el sevillano con la pelota. Le persigue Dátolo que en un mismo movimiento le da dos patadas, lo tira al suelo y le pega un balonazo en la espalda.  Y ahí Reyes, que como el soldado que pedía al capitán que no le tocara las palmas, también se conoce, se levantó como un mihura contra los riñones del argentino. Seguro que no le hizo daño, seguro que ni siquiera quiso, pero se trata de uno de los billetes destino vestuario más evidentes que he visto en mucho tiempo. Hay cosas que no se hacen, ni aunque te hayan tocado tanto los cojones.

Con 10 y sin Reyes, nos agarramos a lo que tenemos. Que son De Gea y el Kun. El primero hizo paradas de las suyas, justo esas que se producen cuando el estadio entero está diciendo ay, ay, ay encogidito en la butaca. El otro se hizo dueño de las dos hectáreas de campo que le tocaron en herencia tras la expulsión. Se hizo dueño con escrituras y todo, se entiende. Atacábamos en tridente: por la izquierda Sergio, por la derecha el Kun y por el centro Agüero.

Cuando Borbalán igualó la cosa y echó a Víctor Ruiz por una entrada al de siempre, lo peor que nos podía pasar nos pasó: no marcamos ni el segundo ni el tercero. El tiempo que quedaba sólo sirvió para despedir a Simao, que se va por ese malvender capitanes en diciembre que estamos convirtiendo en tradición atlética.

 
Leave a comment

Publicado por en 23 diciembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Una cuestión de lógica

REAL SOCIEDAD, 2 – ATLÉTICO DE MADRID, 4

El fútbol es esa mala costumbre que te cambia la cara, las certezas y casi la vida en apenas 90 minutos. El Atleti sólo necesita 45. Porque todo lo que pasó en la primera parte podemos apuntarlo en el capítulo de los desastres. Desastre empezar el partido sin saber a qué jugábamos. Desastre dejar a la Real controlar un ritmo que debía ser nuestro y desastre, hecatombe, permitir esa jugada de Griezmann a en la que Ujfalusi ahorra a Joseba Llorente el engorroso trámite de meter el 1-0. El muchacho lo celebró como si hubiera sido suyo, pero nosotros y la tele sabemos que fue el checo, deportado hasta el descanso al centro de la defensa, quién nos puso en desventaja.

A partir de ahí la Real se diluyó. Y eso que no tenía motivo: Quique había salido con una defensa experimental que dejaba a Perea el lateral derecho y a Antonio López la banda izquierda. Sólo él sabe por qué. En el medio campo Mario Suárez borraba todas las buenas sensaciones de los dos partidos anteriores y Forlán, Agüero y Reyes deambulaban entre la nieba de nuestro propio atasco. Contagiados de esa costumbre tan uruguaya, los atacantes de este equipo se esforzaban en hacer la guerra por su cuenta. Cualquier punto del estadio era buen lugar para tirar a puerta. A pesar de todo eso, nos empezamos a venir arriba y la primera parte acabó con la Real pidiendo la hora.

Nos mirábamos entre resignados y expectantes. Quién más y quién menos pedía otra caña al camarero sin saber demasiado bien si teníamos por delante una tragedia o una de aventuras. El camarero, del Madrid, nos las ponía como quién calibra la ortografía de un parvulito.

Empezó la segunda parte y casi nos arrepentimos del descanso: Griezmann volvió a darnos un disgusto que no fue a mayores porque todavía seguimos teniendo a De Gea como portero. Atacábamos con ansia y la Real se defendía con eficacia. Entonces, Martín Lasarte decidió inmolarse: quitó del campo al hombre que le había amargado la vida a Perea y complicado la existencia a Ujfalusi, esto último, una vez que Quique decidió volver a la lógica. Griezmann al banquillo. Hagan juego señores.

Y lo hicimos. Tiago sacó con el antebrazo un balón en nuestra área. La pelota le cayó a Reyes que le puso un balón 60 metros adelante al Kun. El control de Agüero hubiera sido un prodigio si no estuvíeramos tan acostumbrados a estas cosas. Lo demás fue sólo rutina: dejada perfecta a Forlán para que empatase. Ni diez minutos más tarde, cambio de papeles: Forlán abrió magníficamente a Ujfalusi que centró al sitio justo en el que iba a aparecer Agüero para meter el segundo. Un poco en fuera de juego, que todo hay que decirlo.

Por delante en el marcador gracias a decisiones arbitrales. Por un momento, nos empezábamos a sentir del Madrid. Cuando Agüero aprovechó un rechace para meter su segundo, nuestro tercero, galácticos del todo.

Pero nosotros, como el escorpión, somos demasiado fieles a nuestra naturaleza. Ningún otro equipo en los límites de la M-30 sería capaz de hacer de los diez minutos restantes una aventura épica. Nosotros sí. Con la gorra.

Fue cosa de Simao, aunque no exclusivamente de él: la pelota rondaba el área, Godín se había liado, Perea la había sacado de aquella manera, el rechace le había caído al portugués… y empezó el espectáculo: el muchacho empezó a regatear rivales en la frontal de nuestra área. Sin lógica, sin conocimiento, sin pizquita de compasión por nuestros pobres corazones que se veían venir -¡camarero, otra caña!- la tragedia. Efectivamente, Simao perdió el balón, le llegó a Diego Rivas y ese hombre, que mamó tanto en nuestros pechos, clavó un 2-3 que nos dejó tiritando.

Cuatro minutos y otros cuatro de propina. Ocho. Anda que no somos nosotros capaces de liarla parda en ese tiempo. Y nos sobra pa un café. Tiró Zututuza, remató Tamudo, centró Sarpong, lo intentó Bergara, hasta concedimos un córner. Nada de lo nuestro ni de lo suyo nos daba idea de cómo iba a acabar la cosa: el rechaze terminó con Reyes entrando en su área, Mikel González abatiéndolo y Ayza Gámez, un amigo, dudando entre pitar penalti o el final del partido. Como daba lo mismo, supongo, le dio la pelota a Simao para que metiera el 2-4 antes de mandar a todo el mundo al vestuario.

Nadie lo hubiera imaginado. Hacía siglos que no remontábamos fuera de casa, nunca habíamos ganado en Anoeta. Lo teníamos todo en contra y por eso, este es mi Atleti, no tuvimos más remedio que ganar.

 
Leave a comment

Publicado por en 21 noviembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

El día que volvió

ATLÉTICO DE MADRID, 3 – OSASUNA, 0

Andaba Forlán sin alma. A merced de una pesadilla de balones perdidos, declaraciones incendiarias, desconfianzas hasta de uno mismo. Vivía Forlán multiplicando este año su tragedia habitual de cada arranque de temporada. Cada vez más pálido había descendido a los infiernos. Pero llegó Osasuna y resucitó de entre los muertos.

Llegó Osasuna con su partido de siempre debajo del brazo: rocoso y pendiente de un fallo que le diera ese 0-1 al que agarrarse como a un clavo ardiendo. Y se encontraron con que no hubo tal fallo. Valera cumplió en el lateral derecho, algo empieza a no ser noticia, Ujfa y Perea cubrieron con eficiencia el cetro de la defensa y Filipe Luis, tapó lo que fue necesario mientras no olvidaba que la portería que realmente le importa es la que tiene enfrente. Mario y Tiago, aún con lagunas, nos dieron toda la tranquilidad que necesitábamos en medio campo. Un desierto para las (malas) intenciones de Camacho.

Ese es el plan A. Si todo falla, David De Gea. Tres remates, que en tiempos no tan lejanos eran goles en contra, acabaron en nada porque nos ha nacido un héroe allá por la Sagra.

Pero todo eso sólo son condiciones necesarias, ni siquiera suficientes, para el 0-0. A partir de ahí, Aguero, Forlán y Reyes, la santísima trinidad del fútbol a orillas del Manzanares. El primero arrancó con ese motor de explosión que tiene por piernas en diagonal, hacia el córner. Más rápido que todos encontró el hueco para tirar. No era difícil para Ricardo… pero al portero se le escapó la pelota y Forlán acabó con meses de lamentos. La grada gritaba ¡Agüero! y luego ¡Uruguayo!, ¡Uruguayo! y luego ¡Agüero!. Como quién tiene dos hijos brillantes pero distintos, e intenta por todos los medios que ninguno sufra un arrebato de celos.

No hubo que esperar mucho para el segundo, que nació de Reyes. El sevillano colocó un pase enorme a Forlán, que tuvo fe, llegó forzado a la línea de fondo, centró bombeado y encontró la cabeza de Agüero. Los mismos protagonistas, pero a la inversa. Otra vez los gritos esquizofrénicos que el Kun se encargó de unificar: todos para Forlán, señaló a la grada. Y un minuto más tarde, todos eran para Agüero.

La de tiempo que hacía que no encarábamos el visiten nuestro bar de cada descanso con esta tranquilidad de espíritu. El partido lo íbamos a ganar por méritos nuestros y porque el Osasuna no daba más de sí. Por si quedaban dudas, al cuarto de hora de la segunda parte, Monreal vio la segunda amarilla que estaba buscando con ahínco y su equipo no volvió a tirar a puerta en todo el partido.

Diez minutos más tarde, Forlán metió el gol de la jornada. El uruguayo parece decidido a tapar muchas bocas. Esta vez, con goles. Lo que siendo él es de agradecer. Se escapó por la izquierda, regateó hacia el interior para dejar tirados a dos defensas y la colocó en la escuadra que tenía más lejos. Donde nunca podía llegar Ricardo. Golazo. 3-0 y por delante un calendario cuesta abajo que nos puede dejar la Champions a punto de caramelo. Soñar en liga con algo más es imposible. A estas alturas, ya hemos fallado demasiado.

 
Leave a comment

Publicado por en 14 noviembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , ,

El otro equipo de Madrid

REAL MADRID, 2 – ATLÉTICO DE MADRID, 0

Dice la mayoría que la historia se repite. Que esto es el cuento de nunca acabar, la historia interminable del Bernabéu, siempre la misma canción. Qué va. Es mucho peor. Durante diez años uno llegaba al derbi muerto de ganas de ganarlo y salía de él encabronao. Porque no hay derecho a que Raúl te marque en el minuto uno, porque cuando nos damos cuenta ya no tenemos delante un partido, sino una ascensión al Tourmalet, porque Casillas lo para todo, porque el Madrid siempre sale a jugar con catorce y más en casa… De todo eso ha habido. Bueno, casi. Raúl está en Alemania. Pero aunque los ingredientes hayan sido casi los mismos, el gazpacho esta vez nos ha salido distinto. Ya casi nos da igual ganarle al Madrid, al menos, hasta que le ganemos.

La cosa, al final, se quedó en poco más de seis minutos. Después de aguantar el chaparrón con el que saltó al campo el Madrid, Reyes se escapaba por la derecha, Xabi Alonso lo tiró al suelo, el Madrid arrancó el contraataque, falló nuestra defensa y Carvalho, que pasaba por allí, puso el 1-0. Al ratito, en una falta lateral, De Gea colocó mal la barrera, Reyes no llegó donde debía, Ozil tiró a puerta y la pelota alcanzó la red por un pasillo enorme, mágico, divino, como el del papa en Santiago de Compostela. Fallaron todos y todo se nos vino abajo.

Hasta ahí el partido. Ahora la melancolía. El Atleti se rehizo como nadie se esperaba. Entre eso y todo lo que bajó el pistón el Madrid, el resto de tiempo estuvimos mucho más cerca del 2-1 que del 3-0. Pero fue inútil. Es más, cuando Agüero remató para meter el miedo en el cuerpo a media España, no fue la mano de Casillas la que paró el balón, sino la de Xabi Alonso. Mateu Lahoz no vio nada, porque de verlo era penalti. Su asistente tampoco, quizá por el mismo motivo. Para compensar, también se quedó sin pitar una entrada de Simao a Di María en nuestra área. Tan penalti era como falta había sido la de Xabi a Reyes previa al gol. ¡Qué de cosas cambiarían si el Madrid fuera otro equipo!

 
Leave a comment

Publicado por en 8 noviembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , , , ,

El año que volvimos

 

 

Ya ha nacido, y tiene la cara que veis arriba. Hace año y pico empecé a contar en este blog las desdichas del equipo de fútbol del que me hizo mi madre porque la camiseta del Barça era muy oscura y la del Madrid demasiado sosa. Gracias, mamá, por hacerme del Atleti.

Ni me podía imaginar que lo ganaríamos casi todo, que acabaría llorando en Hamburgo y aplaudiendo en Barcelona. Mucho menos que a unos locos (gracias Tximi, Petón,  Josete, Óscar, Mario, Kiko, Sergio… todos) se les iba a ocurrir que ese viaje tenía que ser un libro. Y lo es. Casi 200 páginas de risas, llantos, berrinches y goles. Partido a partido, desde el debut europeo en Atenas hasta Mónaco donde el fútbol le dio a Agüero el gol que le debía.

El año que volvimos ya está en todas estas librerías. Bienvenidos a la historia de un equipo que, cuando nada era posible, se inventó la manera de volver a hacernos sonreir.

 
8 Comments

Publicado por en 4 noviembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Nuestras pesadillas favoritas

ATLÉTICO DE MADRID, 1 – ALMERÍA, 1

Noche de Halloween en el Calderón y nosotros, que nos apuntamos a un bombardeo, lo celebramos invitando a dos de nuestras pesadillas favoritas. Se llaman Diego Alves y Piatti. Y son dos tíos con la molesta costumbre de darnos la noche a poco que les dejemos. Esta vez, no iban a fallarnos.

El portero se dedicó a frustrar toda ocasión rojiblanca con buena pinta salvo aquella en la que nada podía hacerse. Es más, sólo él y la mala suerte evitaron que en el minuto 5 de partido el marcador no fuera un 2 a 0 definitivo. Cinco córners, otros tantos remates a puerta y la sensación de que el Almería todavía no estaba en el campo no sirvieron, sin embargo, para nada. Lo de Piatti volvió a ser lo de siempre cuando un medio rápdido, pequeño y habilidoso tiene su día contra nosotros. Filipe Luis le perdió la pista muchas más veces de las aceptables, Tiago y Assunçao no sabían qué hacer con él y en la grada se mascaba la tragedia cada vez que la tocaba.

Uno y otro pertenecen a esa especie de jugadores que si sólo jugaran contra el Atleti levantarían el Balón de Oro año sí año no. Luego, los fichamos, firman por cinco años y un disparate de millones y se acaban diluyendo como un terrón de azúcar. Piatti rima con Ibagaza, Alves con Asenjo. Qué bien están en Almería.

Aquellos primeros cinco minutos, furiosos y estériles, dieron paso a un primer tiempo con la certeza de que el 1-0 estaba al caer. Tal cual. Alves pudo con el primer remate de Reyes, pero no con el segundo de Agüero. El Kun se estrenaba en liga y aquello tenía que ser el aperitivo de una victoria facilona.

Pero como tantas otras veces, lo fuimos dejando, lo fuimos dejando, hasta que se nos escapó de las manos. Minuto 45, Tiago pierde un balón tonto, de De Gea se luce para desviar a córner el empate, saca el Almería, la bola le cae a Piatti fuera del área y nos quedamos con cara de tontos. Sobre todo, al repasar el partido y darnos cuenta de que habían vuelto a robarnos la cartera: según empezaba el partido, Teixeira Vitienes, otro amigo, confundió los términos dentro y fuera y nos hizo sacar al borde del área lo que era un penalti de libro sobre Reyes. Justo antes del empate, un placaje tiró a Agüero en el área del Almería cuando arrancaba a por un balón.

Aún se quedó sin pitar otro penalti, éste a Diego Costa. Pero eso fue en la segunda parte, cuando el brasileño salió por Forlán, Reyes ya se había lesionado, Perea había visto una amarilla que le deja sin el próximo partido y aquello, difícilmente, iba a descarrilar del empate a uno.

Así terminó esta pesadilla recurrente. Justo antes de irnos al Bernabéu con una defensa tan llena de costurones como el apéndice de Godín. Con los vecinos de goleada en goleada y con la certeza de que los árbitros este año no nos va a dar ni una mijita de cariño. Como dijo una vez la siempre genial Demencia: lo veo tan chungo, tan chungo, tan rematadamente difícil, que hasta es posible.

 
Leave a comment

Publicado por en 1 noviembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , ,

Más allá del calendario

UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS, 0 – ATLÉTICO DE MADRID, 5

En una ronda copera que tiene como eliminatoria más brillante un Mallorca – Sporting, los alicientes hay que buscarlos en cualquier otro sitio. Donde sea. En el calendario mismo. El Atleti volvía a Las Palmas cuando se cumple una década de todo aquello (gracias a @infoatleti por el link) y justo un año después de los extraños sucesos de Alcorcón. Mucho madridista se acordó aquel día de Jesús Gil. Si el Atleti de Marcos Alonso cerca estuvo de volver a nado de las islas, y tal y tal, aquel Madrid de Pellegrini bien podría haber regresado al Bernabéu a patita. 26,3 kilómetros. 5 horas, 26 minutos. Aún alguno hubiera llegado para tomarse la última.

Enfrente teníamos al Universidad de Las Palmas, cuyo estadio cuesta diferenciar de un campo de entrenamiento. Por eso se eligió terreno casi neutral. El Estadio de Gran Canaria, que ejerce por el mítico Insular,  se les quedó grande. Eso lo sabemos ahora, porque salimos con cierta torrija. lo justo para saludar a nuestros fantasmas favoritos. Eso sí, pasado el minuto 20, un defensa atacó lo necesario para resolver el asunto: Godín, que a lo tonto sigue acumulando goles de cabeza, metió el suyo al rematar un córner. Esto lo que dura una eliminatoria a doble partido entre un Segunda B y un Primera: lo que el grande tarda en marcar el primer gol.

A partir de ahí, Agüero. Otra vez, como si fuera incansable, se dedicó destrozar todo aquello que se le puso delante. Por ejemplo, en el segundo gol. Un balón controlado en el medio campo fue sólo el prólogo de una carrera en la que pasó entre varios defensas y la puso colocada donde Vargas nunca podía llegar.

Ese fue el último mérito del portero canario. Nada más empezar la segunda parte, un mal rechace suyo le cayó a Diego Costa. El brasileño marcó el gol suyo de cada día y aún tuvo para recoger un calamitoso despeje de Vargas, que se la puso en el pie, y entregársela flojita a Agüero para el 0-4. Nadie se acordó de Forlán.

Quique, que hablaba con el banquillo por el móvil, dijo que ya había sido demasiado generoso. Guardó a Agüero en su cajita acolchada y sacó a Reyes. En pleno vendaval, el sevillano se sumó a la fiesta: escapada por la derecha, pase desde la línea de fondo a Mérida y 0-5. Lo de la vuelta será un entrenamiento de puertas abiertas.

 
Leave a comment

Publicado por en 28 octubre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , ,

Cómo te habíamos extrañado

ATLÉTICO DE MADRID, 3 – ROSENBORG, 0

Hay cosas, y personas, sin las que uno puede vivir décadas y jamás las echará de menos. El alcalde de Valladolid, por ejemplo. Otras sin embargo, cuando faltan, te dejan ese desasosiego del que sabe que la vida tiene que ser otra cosa. Algo mucho mejor. Es lo que pasa con el Kun Agüero. En 25 minutos, un tipo bajito y cara de haber roto todos los platos, hizo felices las 45.000 personas que tenía más a mano y a todos a quienes pillaba lejos, pero lo vieron por la tele. Porque Agüero no provoca admiración por su talento sino ilusión por lo mágico que puede llegar a ser. Con él en el campo, el Atlético vive como si todo estuviera a su alcance.

Pero para eso tuvimos que esperar una hora y cinco minutos. Un tiempo que dedicamos a hacer garritas contra un equipo que malviviría en nuestra Segunda división. Si este es el club más laureado de su país, la liga noruega debe de ser un espectáculo apasionante. No habían llegado todavía algunos al campo cuando Forlán tuvo la más clara de su noche. Un centro que fue a rematar, hizo como si quisiera hacerlo, pero el balón pasó por él cómo el sol por el cristal, sin romperlo ni mancharlo. Por no hacer, ni lo desvió un poquito: le atravesó las piernas hasta llegar a un Simao que tuvo todo el tiempo del mundo para acomodársela y rematar, solo como estaba. Y lo hizo de pena. Minuto tres y nada de nada cuando un gol nos hubiera dejado el cuerpo, a esas alturas, como una sopita caliente.

Pero el Rosenborg hacía oposiciones al descalabro y daba tantas facilidades que hasta llegamos a ver una ruleta de Diego Costa. Sé que no me van a creer. No les culpo. Todavía sorprendidos, Simao decidió no sacar su trigesimoséptimo córner corto al primer palo del año y se la puso a Felipe Luis en el pico del área. Centro de un tío demasiado bueno para ser lateral que todos intentan rematar y al que nadie llega. Pero la pelota le cayó a Reyes, y bueno estaba perdonarles una; dos era un exceso: gran centro que remata Godín para poner el uno a cero y tranquilizar un poco el ambiente.

Eso en la teoría. En nuestra práctica, el Rosenborg se vino arriba y antes del descanso, nos dejó los sustos de un poste tras el achique carajote de Perea y Godín y de un tiro raso y con mala leche que obligó a estirarse al grandón de Joel. Después del 43 con el que De Gea ganó una UEFA, en ese afán que tenemos por confundir a nuestros porteros con líneas de la EMT, Joel iba con el 27: Embajadores – Plaza de Castilla.

Empezó la segunda parte y sin que lance alguno del juego lo justificara, la grada empezó a rugir. Que te aplaudan tras un jugadón el campo debe de ser la leche, que te ovacionen cuando correteas por la banda ya no puedo ni imaginarlo. Creerán que Forlán, que tenía toda la pinta de ser el sustituído apretó el paso, ¿no? Se equivocan, amigos. El uruguayo siguió a lo suyo, que esta noche fue lo de nadie y apenas volvió a mirar a portería para malrematar un gran centro de Diego Costa. Sí, igual la pareja de delanteros de este año acaba no siendo la prevista.

Llegados a este punto, olviden todo lo anterior, que sólo habla de un partido de fútbol.

Minuto 65, sale Agüero por Forlán.
65:25, Agüero roba una pelota en nuestro campo y se la pone a Diego Costa que tenía toda la banda izquieda para correr.
65:31, Costa se lía y el balón acaba en Simao listo para un centro.
65:37, el centro lo recoge Ujfalusi que se la deja en corto a Reyes.
65:41, Reyes, grande, enorme toda la noche, aguanta el balón lo indecible hasta que Agüero da el pasito adelante que tenía que dar.
65:43, Agüero recibe el pase, esquiva a dos defensas y marca el 2-0.

Se lo dije, lo de antes era fútbol. Esto ya es otra cosa.

Si el Kun necesitó 43 segundos para marcar su gol, sólo le hizo falta un toquecito para dejar claro que ha vuelto, que viene con ganas y que podrán frenarlo las lesiones, porque las defensas rivales se le han quedado cortas. Jugaba Reyes por la derecha un balón que terminó en el control extraño de Diego Costa en la frontal. A la segunda, acertó a ponérsela a Agüero y arrancó hacia portería sin ninguna fe. Era imposible que el balón le llegara, sólo sería posible si al recibirla, el Kun acertaba a hacer una perfecta vaselina de primeras que superase a la defensa y pudiera llegarle a él. No, era imposible. Todo eso iba pensando Diego Costa cuando vio que la pelota le llegaba a la cabeza, mansita, lista para rematar un poco, tampoco demasiado, y meter su cuarto gol en cinco partidos.

Era el remate a un partido que nos deja con mejor cara en la clasificación pero, sobre todo, con la certeza de que, como decía Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa.

 
Leave a comment

Publicado por en 22 octubre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Los actores secundarios

ATLÉTICO DE MADRID, 1 – ZARAGOZA, 0

Ha sido la noche de los actores secundarios. En un equipo con Agüero, Forlán, Reyes y De Gea, que los protagonistas sean otros de vez en cuando es hasta saludable. Y rebosantes de salud abandonamos el Manzanares. Eso y cabreaos como una mona, pero vayamos por partes.

Les hablaba de actores secundarios y el primero en aparecer fue uno que, de tan discreto, ni había entrado en escena. Filipe Luis, ese lateral izquierdo por el que regateamos con Lendoiro en plan zoco bereber, debutó en competición oficial con su equipo. Y parece que de secundario va a tener lo que tarde en coger ritmo. Partizado hizo. Suyo fue el primer tiro a puerta ante la inanición futbolística que nos oponía el Zaragoza y suya fue la jugada del gol, en la que se comió por velocidad al defensa que le marcaba para ponérsela a Diego Costa en el sitio en el que ni Diego Costa podría fallar.

¿Más secundarios? Assunçao y Godín. No están llamados a llevarse primeras páginas de periódicos deportivos, pero ambos enseñaron a casi  50.000 alamas incrédulas que es posible una defensa seria en el Calderón. Es normal sentirse inquieto cuando el rival tiene la pelota., pero la histeria colectiva que recorría esa grada cada vez que nos atacaban era carne de psiquiátrico. No ha hecho falta: con esos dos y Perea en plan serio, el fútbol es otra canción. Y claro, si encima el Zaragoza te viene a jugar en plan Viva la gente, perder era imposible hasta para nosotros, que de esas nos las sabemos todas.

Lo único que podía amargarnos la noche era una lesión, la hubo, o un árbitro con ganas de jarana, que también. Godín se dejó la rodilla en una jugada tonta y tiene para varias semanas. Lo de Muñiz Fernández me da que es cosa de más tiempo y atención. El buen hombre decidió complicarse la existencia en un rechace de nuestra defensa que De Gea cogió con las manos. Pitó cesión: libre indirecto desde la esquinita del área derecha. Falló el Zaragoza, mandó repetir el tiro, tarjeteó a nuestro portero, otra vez falló el Zaragoza y como ya aquello empezaba a dar vergüencita ajena, dejó el asunto correr.

Para entonces, quién más y quién menos andábamos como para que nos pidieran tabaco… y Reyes, al que tampoco le hace falta mucho, se desahogó por su cuenta: corría un contraataque, Contini se le puso en medio y se llevó una colleja de pronóstico reservado. Roja directa, claro y a jugar con diez media hora.

Afortunadamente el Zaragoza se había dejado el fútbol en la estación de Delicias. Aquello no dio nada de sí. Salió Agüero, todavía tocado desde el día del Athletic, se fue Forlán, con la caña puesta donde no había peces durante todo el partido y terminó el partido con esa sensación de que, al menos, este año vamos empezar la temporada mirando hacia arriba pese a tipos como Muñiz.

 
Leave a comment

Publicado por en 28 septiembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , ,

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 939 seguidores