Generalmente, uno no va a un poblado chabolista a grabar congresos de neurocirugía. Cuando te toca, suele ser por algún sucesaco que tiene al personal lógicamete poco predispuesto a que le toques los cojones con una camara. No es sencillo, la mayoría de las veces, nada agradable pero palmando cigarros con los tipos a los que intentas convencer, acabas con tu grabación. Eso sí, antes de apretar el botón, es recomendable advertir que los que anden en busca y captura se metan donde no se les vea. Tú vas a grabar un incendio, no a joderle su malviviente existencia a nadie.
Un poco de honradez con la gente que te deja grabar (porque aunque el salsarroseo nos haya hecho creer lo contrario, nadie está obligado a ser protagonista televisivo) y un poco de sentido común bastan para no hacer el idiota. Pero claro, si somos de los que vamos insinuando por ahí que nos la meterán delante de una cámara para ganar dos puntos de share, qué no estaremos dispuestos a hacer con unos gitanos a los que, total, luego no se les coge el teléfono y tan ricamente. 21 un días grabó lo que tenía toda la pinta de ser un delito (o falta), evitó el ligero trámite de la denuncia y lo emitió en su reportaje supongo que sin encomendarse a dios ni al diablo, sin preguntar a los protagonistas y sin pensar que el asunto podía acabar legalmente chungo. No es lo mismo contarlo que robarlo, o algo así creo que era la cosa.
A Público le ha dado por acercarse a los compañeros de correrías de Samanta Villar en aquellos tiempos salvajes. Cuando la fiebre de la chatarra en el lejano Vacie. Y resulta que aunque nuestra Tera Patrick fallida es inocente de todo mal, a quienes iban en la misma furgoneta les van a meter el correspondiente puro.
Ahora [Carina] está acusada, junto a su amiga Loles del Campo que interpreta a Martirio en la obra y dos personas más, de un supuesto robo de hierros grabado y emitido en el programa 21 días, de Cuatro, el pasado abril. Su presentadora, Samanta Villar, convivió con ellos tres semanas y condujo la furgoneta con la que recogieron el material, valorado en mil euros por el propietario. El fiscal pide un año y seis meses de prisión para ellos.
Mientras nuestra gran periodista se escandalizaba por lo guarrete que es un tipo que mantiene una página porno (Teoría y práctica de la obviedad, tomo II) sus amigos de tres semanas, de otras tres semanas, se daban cuenta de que andan peor de abogados que ella, tan conductora. La cosa ya no es que 21 días huela mal profesionalmente, es que hasta desde un punto de vista humano da bastante asquito.
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