[Antes o después de leerlo, porfa, respóndanme a esta pregunta. No les va a doler]
Coincide con el día internacional para la abolición de la esclavitud. No me negarán que no es tentador proponer el 2 de diciembre como día del bloguero cañí. Veo en Mangas Verdes -vía menéame, donde la cosa está batiendo récords- que el Gobierno va a recibir a alguno de los firmantes del manifiesto que desde esta mañana nos tiene en un ay. Uno de ellos, Enrique Dans, lo que no deja de tener su guasa.
Si no se han enterado de la movida, probablemente vivan en otro planeta, pero la resumo de aquella manera:
1. El Gobierno cuela de tapadillo en su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible un cambio que supone en la práctica cerrar las webs con elances a archivos con copyright. Música, pelis, libros y videojuegos, carne de Emule, vaya.
2. Casi al mismo tiempo, un numeroso grupo de músicos protestaba contra la piratería frente al Ministerio de Industria.
3. Conocidos los intríngulis de la Ley en lo relativo a propiedad intelectual y descargas, cierto número de blogueros patrios, la mayoría gente muy cabal, redacta con nocturnidad y a toda prisa un manifiesto en el que protestan airadamente contra ese cambio legal. Con cierto boato, lo llaman En defensa de los derechos fundamentales en internet.
4. El texto corre de blog en blog, El País habla de 55.000. En menos de 15 horas, obligan a reaccionar al Gobierno y convoca a una reunión a alguno de los firmantes.
Seguro que alguien me corrige, pero puede que estemos ante la protesta ciudadana con el menor tiempo provocación-acción-reacción de la Historia. Y eso es muy buena noticia: igual internet acaba de hacerse políticamente mayor de edad en España. Así, como el que no quiere la cosa.
Nunca he sido muy de manifiestos, para firmar algo tendría que estar al 100% de acuerdo, y cada cual tiene sus peros particulares a casi todo. Así que con este me ha pasado algo parecido. En principio, el texto tiene artículos innegables:
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Es más, tenía reticencias sobre el artículo 3, que dice que la nueva ley puede generar inseguridad jurídica. Pero NetoRaton, aquí, me las ha quitado casi todas. Su ejemplo es tan exagerado como didáctico.
Claro que hay otros puntos del manifiesto que son muy discutibles. Al menos, en parte.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
Bueno, vale, bien, Internet no debe someterse a presiones políticas. Perfecto. Tampoco a intereses gremiales, por lo general, bastante oscuros. Pero lo que tampoco podemos es ponernos flamencos y envolvernos en la bandera de la liberté, la egalité y la fraternité. Básicamente porque, aunque la literalidad del asunto pueda ser compartida por todo el mundo, el significado que encierra cuando hablamos de la mula no debería escapársele a ninguno de los creadores del manifiesto. Cortar el enlace a la descarga por la cara del último Pro Evolution Soccer o del screener de Pagafantas no es imposibilitar (con lo que mola el verbo impedir) la libertad del saber humano, lo pintemos del color que lo pintemos.
Con todo, el pero más grande me aparece cuando veo el desprecio con el que gente a la que en su mayoría respeto intelectualmente trata a los autores. Quizá se deba a que ninguno de ellos vive de serlo, entiéndanme bien: salvo excepciones de esas de las que sobran dedos cuando se cuentan, un bloguero es un fulano que dedica parte de su tiempo libre a escribir lo que le sale de la tecla. Las habichuelas va a ganárselas en otro lugar. Lo dije el otro día y lo repito ahora: hagan con este texto lo que les plazca, es copyleft chachipiruli, pero left left del todo, oigan. Como si mañana lo veo publicado en el Eco del Bierzo bajo la firma de Críspulo Benítez. ¿Molaría una mención al autor original de la cosa? Sí. ¿Me querellaría por ello? Muy probablemente, no.
Dice el manifiesto que la nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Falso. Si alguien quiere la discografía de Canteca de Macao enterita y gratis total, que proceda a pinchar aquí. Si quieren el último disco de La Excepción, en este otro sitio. Si lo suyo son más las series de la tele: sírvanse, Malviviendo no les decepcionará. Son gratis y maravillosamente libres porque sus autores han decidido que así sean, no porque yo, o cualquier otro, hayamos decidido que algo a lo que su creador puso precio tiene que salirnos por la cara. Expropiación o muerte. Porque no sale de los cojones y viva Pancho Villa, de paso.
El manifiesto, claro, habla de los autores. Dice que tienen derecho a vivir de su trabajo. Estaría cojonudo que no admitieran eso. Pero es un derecho condicional, ojo: tienen derecho a vivir de lo que les sale tras horas, días o meses de exprimirse el cerebrúnculo siempre que lo hagan con nuevas ideas creativas y nuevos modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Si no, pues a joderse tocan, y no es que vayan a cobrar poco por su trabajo (ojo, poco multiplicado por mucho puede ser muchísimo) es que me lo voy a llevar gratis porque me sale del manifiesto.
Todo ello bajo el justificado motivo de evitar el abuso de las entidades gestoras. Ese es el drama de los autores. En esta guerra, las criaturas tienen unos compañeros de viaje como para tirarse del tren en marcha: las discográficas y la SGAE. Con los méritos que han hecho unas (último ejemplito, La Excepción vs. Warner) y la otra (el imaginario colectivo es amplísimo, si no, busquen en Google, que no se lo voy a dar todo hecho) ir en su equipo te pone en el bando perdedor antes de que pite el árbitro.
Que la normativa actual tiene errores de bulto es evidente: me cobran un canon por si hago las copias que me prohiben hacer. Como si el Estado cobrara un impuesto por el hachís. Que el anteproyecto de ley es bastante peligroso tampoco tiene discusión. Pero me llama muchísimo la atención la adhesión inquebrantable de mucha gente con las suficientes ideas propias como para disentir en algo. De mis blogueros de cabecera, sólo Manolo Saco no ha copiado el manifiesto. Expuso sus reticencias y bien carito que le ha costao (lo pueden ver en la segunda parte de esta entrada).
Avisadito quedo. Pero soy del Atleti: ser arrollado por las calamidades es mi rutina diaria. Así que lo repetiré aquí: lo que dijo Saco es una verdad como un castillo. Detrás de las buenísimas intenciones, no lo dudo, de numerosas mentes brillantes de la blogosfera, se esconde algo tan mezquino como no renunciar, así nos quemen, al gratis total.
Vivimos rodeados de libros, juegos, discos o pelis de coste cero (para nosotros, claro). A falta de un nuevo orden mundial que lo sustituya, el dinero es la forma en que se nos recompensa (con mayor o menor acierto) por nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo. Conocimientos y esfuerzos que aplicamos en nuestros respectivos curros para ganar cuatro duros. Unos duros que ahora les queremos negar salvo si actúan exactamente como queremos (y no en todos los casos, que el conocimiento tiene que ser libre) a quienes se esfuerzan por crear cosas que nos hacen la vida algo más aceptable. Y eso también lo defiende, aunque no sea la intención de sus autores, un manifiesto que me he negado a suscribir.
Menéalo. Total, lo van a freír a negativos ->
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