No tienen hijos, no se casan, pero viven obsesionados con los matrimonios entre homosexuales o el derecho de la mujer a abortar. Por ejemplo, ante la a resolución que prepara Europa para el mes de abril contra la discriminación por la orientación sexual y la identidad de género, el Vaticano ya ha ordenado por carta a sus parlamentarios de sacristía que voten en contra. So pena de condenación.
Cierto que se trata de un país minúsculo, pero es el ejemplo perfecto de que para joder el tamaño no importa.
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