ATLÉTICO DE MADRID, 4 – RACING DE SANTANDER, 0
Si es que ya no sé por qué me extrañan estas cosas. El día en que por fin asumo lo inevitable, que empiezo a decir adiós muy buenas a esto de escribir del Atleti a menudo, le metemos cuatro al Racing, hacemos un partido estupendo y vuelvo a casa con unas tremendas ganas de tecla.
Porque hoy se ha juntado el hambre con las ganas de comer. Manzano ha tenido la sensatez de poner a jugar a los buenos, Cúper, la temeridad de presentarse con la banda que tiene. Se han llevado cuatro y se podían haber llevado ocho, que está de moda. Jornada 3, bueno 4, ya me entienden, y el Rácing ya está reservando hoteles en Guadalajara. Por ir ganando tiempo.
Que a lo mejor no era tan difícil. A este equipo le faltaba un mediocampista digno de tal nombre y un delantero capaz de nacer, crecer, reproducirse y morir en los 600 metros cuadrados que tiene el área de penalti. Le hemos puesto esas dos piezas y, la cosa carbura como hacía años que llevábamos pidiéndoselo a los reyes.
Ganando, que es como molan estas cosas, déjenme un segundo de nostalgia. No me quiero ni imaginar lo que sería este equipo con Agüero. Un escándalo. Kun, cómo estás difrutando en Inglaterra, pero no sabes lo que te estás perdiendo aquí.
¡Qué bueno es Diego y qué efectivo Falcao! El brasileño juega como si el pase fácil fuera siempre la última opción. Falcao es futbolista modelo colombiano en el Manzanares: hace una cosa mejor que nadie y lo demás es preferible no pedírselo.
Con un Racing que saltó al campo de verde, cautivo y desarmado, el partido se convirtió en un asedio desde el minuto uno. Reyes, Arda, Diego y Falcao se daban el balón al pie como si hablaran con acento de Palafrugell, Tiago y Mario, partidazo de Mario, controlaban cada balón que salía rebotado y los goles iban a ser cuestión de sentarse a esperar.
Tampoco mucho. Minuto 24, Arda y Reyes marean a todo el Racing por la banda izquierda, Falcao espera en ese sitio que es hábitat natural del tigre, recibe el pase y, como si no hubiera hecho otra cosa en su vida: golazo.
Minuto 36. Diego, otro que tal, se escapa de la defensa hasta que lo abaten. Falcao, que había fallado una un ratito antes por demasiado chupón, se mete el balón debajo el brazo, lo pone en el punto de penalti y marca un 2-0 que ya merecía ser más.
Minuto 56. Arda vuelve a liarla y le pone un pase estupendo a Falcao. Por tercera vez en el partido se pone nervioso, pero por las narices, y la pica para sortear a Toño.
Tres goles y dos que le anularon. De momento, el kilo de gol nos sale a 10 millones… pero tengo la impresión de que en breves vamos a tener que colgar el cartel de rebajas.
Con todo el pescado vendido, se fue Falcao, se había ido Diego y se marchó Reyes. Arda, ese tipo que anda y por la sombra, se echó al Atleti encima. Manejó lo que debía y puso un centro excelente para que Adrián rematara a puerta el 4-0.
No hubo mucho más partido. Manzano hasta tuvo tiempo de hacer debutar a Pizzi, otro de la acreditada ganadería de Mendes que termina en nuestra casa. Hasta nos hubiéramos aburrido de no tener memoria y pesadillas constantes con partidos como este, contra equipos desahuciados casi al nacer, que nos acaban amargando la existencia. Hoy todo fue distinto. Algo está cambiando en el Manzanares.
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