RENNES, 1 – ATLÉTICO DE MADRID, 1
Hemos vuelto de Francia sin hacernos demasiado daño. Y eso ya es mérito. Como hemos empatado, el Udinese no ha sido capaz de nada más que eso en Glasgow y seguimos líderes, nadie va a protestar por nada. Ni siquiera a cabrearse un poquito porque ese equipo fantabuloso que veíamos bailar al Racing, luego llega contra el Barça y se convierte en una excursión de novicias; se va a Francia y lo mejor que se puede decir es que el traje que llevábamos era precioso.
Manzano tiene decidido que, en cuanto encuentre la alineación perfecta, hará tres o cuatro cambios para descojonarlo todo de nuevo. Hoy el bombo sacaba de titulares a Domínguez y Filipe, pero dejaba en el banquillo a Reyes. Los defensas no han hecho nada serio frente a un equpo de broma como el Rennes. Reyes se ha comido 70 minutos de banquillo. Algo que a un tipo equilibrado y serio como él le vienen como a Hannibal Lecter unas tijeras.
Cuando Manzano quiso sacarlo, el Rennes ya había marcado. Gol de Montaño, que tiró a dar. Contra toda voluntad del delantero, la pelota rebotó en Domínguez y acabó entrando. Era el minuto 56. La cosa no estaba perdida del todo, pero tampoco para pensar que aquello tenía fácil arreglo.
Sólo nos puede pasar a nosotros: dos delanteros colombianos en el campo, uno caro y otro barato. El barato enchufa el uno a cero de su equipo y el caro se pega todo el partido intentando rematar sin encontrar pelota. Qué bien empezó la termporada Falcao, qué dos partiditos lleva la criatura.
Dos veces entró como una flecha en el área pequeña. Sólo tenía que poner alguna parte de su cuerpo, cualquiera, cerca de la pelota para que rebotase. Ni una ni otra. Al final, el balón le pasó de largo mientras él le metía miedo al portero.
Suerte que la segunda vez apareció Juanfran, que juega entre poco y nada en este equipo, para rematar con mala leche el empate a uno. Tampoco había tiempo para mucho más.
Hemos vuelto a no jugar a nada y, ahora los malos no iban de azulgrana y tenían a un extraterrestre entre los suyos. Hemos empatado contra un equipo al que se nos supone que le tenemos que meter tres o cuatro. Este es mi Atleti. No ha terminado septiembre todavía y ya tenemos más dudas que Alfonso Díez en su noche de bodas.

