Dos meses largos.
Punto y seguido.
Por si no se han dado cuenta, señores, he añadido una etiquetita a la ya de por sí interminable lista de cajas en la columna de la derecha. Esta corresponde a la licencia Creative Commons que dice algo así como que copien, peguen e intertextualicen lo que les parezca oportuno de este blog, pero tengan la bondad de citar de dónde lo han sacado y absténganse de ganar pasta por ello. Si ven negocio, me avisen que vamos a medias.
¿Todo esto a qué viene? Pues a una sorpresa que seguro le hace mucha ilusión a mis padres, Misanta, resto de familiares en primer grado de consanguinidad y amigos más cercanos. Porque al resto del mundo, como es lógico, se la va a pelar. Pero como uno es de naturaleza cabezona y tiene más bien poco que perder, en ello estamos. En poco, muy poco tiempo, noticias.
Es sólo parte de un excelente post de Kurioso. Leánlo si alguna vez han pensado en comprarse una de esas pulseritas mágicas que dan flexibilidad, equilibrio y una gran capacidad para multiplicar números de cinco cifras. Ay.
La noticia:
Millones de PlayStation 3 dejan de funcionar a la vez en todo el mundo.
La causa:
Un fallo en el reloj interno buscaba el día 29 de febrero de 2010. Al no existir, el aparato se volvía loco y dejaba de funcionar.
Leído en los foros (más o menos):
El intelectual: ¡Arghhh! ¡Kmo voy a sovrebibir sin mi knsla! ¡Juegs, nesecito juegos! K io me kito quando kiero, solo kiero una dosis. ¡Juegs!
El delirio: No, que me han contao de buena fuente que no es un fallo, sino un sabotaje a nivel mundial de Sony para quitar del mercado todas las plays del modelo antiguo, que es pirateable. Luego, van a asaltar la sede de Google y las Naciones Unidas. En los foros más geeks todavía no está claro el orden.
La rapiña: Pues a mí me da igual que lo solucionen rápido. Como mínimo, quiero… qué digo quiero… exijo que me compensen con 200 euros en juegos descagables, o que me manden los últimos 5 lanzamientos gratis total a mi casa, edición coleccionista, of course, y con Megan Fox vestida de conejita de playboy.
La ida de olla: No no, lo que tenemos que hacer es coger cada uno un M-16 con mirilla térmica y varios lanzagranadas para asaltar las sedes de Sony. Nosotros, que hemos ganado todas las estrellas posibles en las misiones del Modern Warfare 2.
El tontolaspelotas: Jajajajaja, sois todos unos loosers. Eso os pasa por no tener la Xbox. ¡Loosers, que sois unos loosers! Mi vida es tan triste que tengo que defender mi marca de consola como si la vida me fuera en ello. Pero, para qué voy a pensar en eso si sois unos… ¡loosers!
La solución:
Pasado el día 1 de marzo, 29 de febrero para la consola, todo vuelve a la normalidad.
La advertencia:
24 horas y una consola (que salvo para aquellos que desconocen el diseño y funcionalidad de un libro, no deja de ser una chorradica entretenida) han bastado para ponernos delante la enorme fragilidad en que nos movemos. Las máquinas no se rebelarán contra nosotros en plan Matrix sino, más bien, porque alguien se despistó a la hora de ajustar algún detalle tonto. Años más tarde, esa nadería puede bloquear 20 millones de consolas o dejarte el acelerador mucho más pisado de lo razonable. Un camión de frente y tú mirando la estampita de papá no corras.
Somos tan virtuales que apenas nos queda realidad. La única agenda que conocemos depende de un aparatejo, todas nuestras comunicaciones con el mundo exterior las tenemos almacenadas en un servidor de vaya usted a saber dónde, no hay empresa en la que un fallo del sistema no genere un apocalipsis de mucho cuidao. Es lo que hay y toca adaptarse pero, de momento, prefiero seguir pasando cada cierto tiempo todos mis contactos al único dispositivo que sé que no se va a formatear al acercarse a un imán: una agenda con sus tapas de piel y su todo.
Menéalo si todavía te funciona el internés ->
El futuro ya está aquí. Buzz es el pasado, Wave una reliquia, Facebook un fósil. Sois miles los futurnautas que leéis estas páginas en las que gratuitamente (que soy un tío enrollao y sólo cobro por las conferencias) avanzo lo más granado de las new-technologies, los social-media y los partidos del atleti. Hacéis bien. Hoy os enseño la herramienta que va a suponer un antes y un despues del ahora mismo. Micromacgúguel Nothing ha llegado para quedarse.
Micromacgúgel Nothing es la herramienta de-fi-ni-ti-va de la real-time web. Con ella, los usuarios podrán hacer todo lo que se les ocurra en una plataforma integradora de gadgets destinada a dejarle a uno la social-timeline como una patena. Su código abierto (en canal) le garantiza estar preparada para los estándares del futuro de cara a generar, mediante una interfaz absolutamente transparente, las condiciones adecuadas para sentar las bases idóneas dispuestas al desarrollo sin cortapisas de una auténtica social-awareness y, lo que a muchos se les ha pasado por alto (pero yo destaco, que a gurú no me gana nadie) una verdadera red abierta al social-boqueronesinvinegar. ¿Qué? ¿Cegados ya por el futuro hecho carne? O pescado, en este caso.
Communitymanagers del mundo, no se me relaman todavía, que aún hay más. Micromacgúgel Nothing ya ha sido probado en secreto (pero yo me he enterao) con las herramientas que hoy no se conocen y mañana serán un estándar en esto del dospuntocerismo. Tendrá full-compatibility con Buttbook, un nuevo must en el que compartir fotos de tu culo, etiquetarlas y comprobar tu nivel de assafinity, el nuevo baremo de tu clase social. De momento es un rumor que corre de blog en blog, pero es probable que la versión española de Buttbook, Tonti, también sea Nothing-capable.
Nothing integrará en una misma statuts-bar los perfiles de Bluff y Thinktter, lo que permitirá una plena interactividad entre lo que el usuario dice, lo que piensa y sus primas las de Córdoba. Si Thinktter elimina el penoso trámite de tecleo y vomita sobre la public-timeline todo pensamiento, cualquier pensamiento, del usuario (algo parecido al modo gurú-on de Twitter), Bluff es el máximo exponente de la priorización del geo-location 2.0. Gracias a su motor Andiander y un complicado sistema de sincronización con el reloj de la Sun’s Door, Nothing podrá integrar vía smartphone mensajes del tipo:
¿What are you thinking?
11:32 (GMT +1). Bar Manolo, Fuenla, Madrid, Spain (40.17-N, 3.48-O). Anda que voy a estar yo haciendo ese encargo pudiendo mirarle las tetas a la camarera del bar de abajo, hija, por cierto, del cabrón del jefe. ¿Bravas? No, ali-oli que no tengo el cuerpo de picante.
Mensajes que, gracias a la enorme potencialidad como ventana al mundo de Nothing, cómoda y transparentemente para el usuario serán colocados en su public tapia, de acceso universal. La opción por defecto (y prácticamente imposible de quitar) KeseKosKetoKristing enviará simultánemamente un aviso con el cambio de estado a los Nothings de todo familiar hasta quinto grado de consanguinidad, conocidos hasta categoría saludo-cortés-en-el-ascensor, miembros de tu organización laboral y, gracias al tag automático camarera, a los bares de tapas a 12 kilómetros a la redonda.
Micromacgúguel Nothing ya está aquí y si no te ha aparecido todavía en tu navegador es que eres un paria que apenas mereces tu vida digital, piltrafilla. Quizá, si me haces suficientemente la pelota en los comentarios, acceda a mandarte una invitación para que entres en este nuevo y exclusivo mundo de luz y de color. ¿Te vas a quedar fuera del futuro?
Menéalo. Be social, my friend. ->
Desde que un tomate abandona la rama de su tomatera en uno de los cientos de invernaderos almerienses, hasta que un consumidor en Madrid lo lleva a su mesa; puede llegar a encarecerse en un 500% respecto al precio aportado al agricultor en origen. En el siguiente gráfico se intenta desmembrar y aclarar todos y cada uno de los mecanismos mediadores del ‘costoso’ viaje de este singular tomate.
Interesantísimo post en el blog de Kurioso, con mucha afoto y todo: http://kurioso.es/2010/02/04/la-odisea-del-tomate/ Visto en un RT de @cosechadel66.
Gente huyendo hacia Haití de la terrible situación espiritual que vive España, según el obispo de San Sebastián.
Para que luego digan que los marcianos no están entre nosotros. Imbecilidades al margen, si tienen a bien, procedan a elegir la ONG que más les pete y manden el equivalente a lo que se van a gastar en whisky este fin de semana. O algo así. Les pongo unas cuantas.
902 222 292, su página web www.cruzroja.es y las cuentas corrientes:
Se puede hacer un donativo llamando al 902 30 30 65, en su página web y en las cuentas corrientes:
902 255 505 y su página web www.unicef.es
914 671 216, en su página web www.busf.org y en la cuenta de Caja Madrid 2038 0603 28 6006434259
Menéalo ->
Uno se pone a pasear por el polígono y ve que, aparte del perroflautismo-geek, sigue habiendo por esos mundos de dios más gente medianamente sensata.
Lo coherente en todo esto de la “cultura libérrima” y “la adaptación a los nuevos tiempos, muera la rueca, y etc” sería no bajarnos la película de los Transformers y hala a buscar películas hechas por aficionados. Lo coherente sería no bajarte el FIFA de este año y jugar a esos pedazo de juegos en Flash que hacen cuatro frikis. Eso sí es cultura gratis y libre. ¿Quién lo hace? Nadie. O casi nadie.
Lüzbel, aquí mismo.
O dicho de otro modo, la milonga del internetero libertario cuya única aspiración es compartir el conocimiento frente a un gobierno opresor se viene abajo a poquito que le estornudes cerca. El sutil razonamiento que acaba igualando una patente farmaceútica con el último Call Of Duty y la copia a los amigos en cintas de cassette con el emule a mansalva deja bastante claro por donde van los tiros.
Los ves ahí, envueltos en la bandera de la libertad como si fueran a tomar la Bastilla a golpe de ratón y lees sesudos post-manifiestos de defensores de la cultura libre (la de los demás, se entiende) sobre redes sostenibles en los que, faltaría más, se deja muy clarito que la cosa no va por el pirateo, sino por la defensa de los derechos constitucionales, que ahí es nada. Cuando casi te tienen convencido de que el mundo es una cascada de colores, ojeas los comentarios y te encuentras apoyos como estos (comentario 71, por si no les funciona el enlace). Vamos, que te pegas los últimos meses defendiendo la legalización de la marihuana porque así se acabará con las mafias y a la Asociación de Camellos Sin Joroba (ACSereJé) le falta tiempo para agradecerte la gentileza.
Porque sí, mucha cultura libre y conocimiento compartido, mucho yo sólo escucho cantantes desconocidos finlandeses y veo películas amateurs iraníes rodadas en 12 planos (en las que invariablemente un niño descubre la vida gracias a los consejos de un anciano tuerto), pero luego, cuando la cosa tiene que funcionar, pues vaya, no funciona. Me entero por Periodistas 21 que Jamendo las está pasando canutas. Jamendo es (¿era?) una plataforma desde la que obtener música de manera gratis y legal, sólo de artistas que comparten sus creaciones porque son así de majos, con sus licencias Creative Commons, sus camisitas y sus canesúes. El propio futuro hecho carne ante nuestros indignos ojos, vaya. Y resulta que el futuro ya no es lo que era.
No es la primera vez que pasa: arranca la idea, la cosa crece como la espuma (como parte de cero…), esto marcha, todo va de puta madre hasta que alguien se da cuenta de que hay que pagar facturas y el invento se va al carajo. Como dice Fuckowski, “el éxito no es sacarle unos millones al inversor; el éxito es devolverlos y que nos sobre pasta, que nuestro trabajo y talento se hayan traducido en ganancias”
El modelo actual de gestión de los derechos de autor (porque, para qué nos vamos a engañar a estas alturas de esto va la cosa) no me parece bueno. Eso lo tengo claro. Ya no me parece tan evidente es que el futuro sea un mundo donde toda creación cultural sea gratis (o se financie con las generosas donaciones del público -como si no hubiera otras cosas a las que donar). Pero lo que es de aurora boreal es disfrazar de justa reivindicación cultural y filantrópica lo que de toda la vida viene siendo ahorrarse unos duretes. Arriba parias de la tierra, parias con 6 gigas de RAM, se entiende.
Menéalo si te sobra karma ->