4 de febrero de 2012
ATLÉTICO DE MADRID, 0 – VALENCIA, 0
Desperté pensando si la reacción del Atleti del Cholo confirmaría esta noche su tendencia o si el mismo frío siberiano que asolaba el país congelaría las ideas de los jugadores y el Valencia de Emery nos devolvería a nuestra realidad perseverante durante los últimos años, o no tan últimos, pues llevamos ya 25 años con mayores desencantos que éxitos en esta dictadura impuesta por el Gilifato. Desayunaba con estadísticas viendo en internet que con una victoria, gracias a los resultados de la noche anterior, nos pondríamos cuartos en puestos de Champions League. Y la verdad es que algo confiado pensaba, que el Atleti le daría alegría a mi corazón metiéndose en puestos de acceso a Liga de Campeones en tiempo record. El efecto Simeone lo llaman, y no cabe duda de que está funcionando. 4 partidos, 3 ganados, 1 empatado, 10 puntos de 12 posibles y 8 goles a favor por 0 en contra. Números inapelables, un cambio de actitud sorprendente, todos los futbolistas disponibles y un Vicente Calderón rozando el lleno por contra de un Valencia que estaba atravesando una racha poco positiva. Viento a favor para consumar nuestra escalada relámpago. Pero como buen atlético que soy, conocedor como todos sabemos de que este equipo es el único en aguar la fiesta cuando todo se le pone de cara, me guardaba para mí el beneficio de la duda.
Embutido y abrigado con más capas que la imagen de una cebolla retocada en Photoshop, con el gorro, la bufanda rojiblanca en una mano y la verdeyoro en la otra partí rumbo a orillas del Manzanares con la compañía inseparable de mis dos primos. Parece que no hace tanto frío, por lo menos el viento ha amainado, eso o que nos vestimos como si nos fuéramos de expedición al Himalaya. El Cholo sale con todo lo que tiene, no se guarda nada. Bien hecho pensamos. Emery sale con un Valencia más equilibrado y con más músculo y mala leche en el centro del campo. Parece que nos hemos ganado el respeto. El partido comienza con un tanteo y respeto simultáneo entre los dos equipos. Los nuestros con esa alta intensidad ya característica que les pide el entrenador argentino, presionan a los che con más precaución que en otros partidos anteriores sabiendo que es un rival directo y que es fuerte y está capacitado para hacernos daño al mínimo descuido. El Valencia consigue hacerse poco a poco con el control del balón, en ocasiones con acciones al borde del reglamento con cierta permisividad del colegiado, pero son los rojiblancos los que avisan primero con un gran cabezazo de Adrián a pase de Juanfran (qué bien está cumpliendo en el lateral derecho) que Diego Alves resolvió con una buena parada. Falcao no llegaba a rematar en el segundo palo en otra jugada minutos después. El Valencia respondió con un buen disparo de Piatti desde fuera del área que Courtois resolvió con solvencia. Al Valencia le bastaba con defender y buscar una contra que le diera el premio, y el Atlético en un flojo primer tiempo no conseguía llegar con claridad al área che. Menos mal que en el descanso me esperaba el delicioso bocadillo de jamón ibérico de mi querida Extremadura para enaltecer el alma rojiblanca.
En la segunda mitad el Atlético subió un puntito la intensidad. Gabi estuvo a punto de marcar con un gran disparo desde la frontal que se perdió rozando la cepa del poste derecho de Diego Alves, justo antes de que éste dejara ko a Godín tras arrollar al central uruguayo en una salida de puños en la que el árbitro, nuestro querido Undiano Mallenco, señaló falta del defensa rojiblanco. Para mear y no echar gota oigan! El charrúa tuvo que salir retirado en camilla a causa del golpe y fue sustituido por Domínguez. Nuestra mejor ocasión la protagonizaría Falcao, que tras jugada personal centró para Adrián en el segundo palo, Rami interceptó y rechazó el envío cayendo de nuevo a pies del delantero colombiano que disparó casi a puerta vacía con la mala suerte de que su tiro rozó en la pierna del defensa galo, con mucha fortuna, despejando el balón sobre la línea de gol. El murmullo en las gradas presagiaba la respuesta valenciana, que llegó con un disparo cruzado de Jordi Alba al culminar una contra que se perdió por centímetros cerca del poste izquierdo de la portería de Courtois. Por los pelos! El Atlético con más corazón que ideas intentó buscar el gol de la victoria en los minutos finales, pero ya no hubo tiempo para más batallas y ambos sellaban el empate inaugurando el nuevo protocolo de saludos y abrazos obligados entre los dos equipos y los árbitros en favor del respeto y por el juego limpio.
Tenía razón en guardarme esa duda. Una vez más, como tantas otras veces desgraciadamente, el equipo no cumplió las expectativas iniciales previstas antes de un gran partido o cita importante. Pero esta vez dicha situación no desembocó en preocupación, porque todos los asistentes vimos a un equipo competitivo, luchador, intenso, comprometido gracias al gran trabajo de todo el grupo liderado por el entrenador, y nos marchamos a casa con la cabeza alta pensando que si hoy no ganamos fue simplemente porque la pelota no quiso entrar, porque quizás esta noche nuestros delanteros no estuvieron del todo acertados de cara a la portería. De haber ganado podríamos estar en Champions y a sólo 3 puntos del Valencia, tercer clasificado, pero todos nos vamos convencidos de que siguiendo por esta línea podemos ilusionarnos con visitar los mejores estadios de Europa la próxima temporada y por qué no, soñando con repetir en Bucarest el inolvidable triunfo de Hamburgo.

