MALLORCA, 3 – ATLÉTICO DE MADRID, 4
Ni siquiera el primer hat-trick de rojiblanco del mejor jugador que nunca estaremos tan cerca de perder nos ha servido para acabar algo más arriba. Séptimos que enlaza con septiembre, que es el mes de las pesadillas de todos los malos estudiantes, no sé si me entienden. Nosotros tenemos los exámenes de recuperación en agosto, con el calor y la falta de pasta que supone.
Tres goles de Agüero y uno de Juanfran nos dieron la victoria más anodina del año. Iba a decir que en casos así, es preferible una derrota orgullosa, pero sería mentira. Creanme. Sé lo que me digo.
El Mallorca logró la permanencia pese a perder, porque fue el Deportivo el que se fue por el desagüe.
Acaba el curso con la sensación de que podríamos habernos ahorrado el año. No está la vida como para desperdiciarlos.

