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Archivo mensual: marzo 2011

Diez escasos minutos

ATLÉTICO DE MADRID, 1 – REAL MADRID, 2

Se nos ha echado encima la primavera y los niños harán la comunión sin haber vivido nunca una victoria atlética en el derbi. Llegará el otoño y nacerán otros cuyos padres aún no se conocían la última vez que les mojamos la oreja. Ser del Atleti es asumir que, al menos un par de veces al año, hablar de fútbol sólo conduce a la melancolía.

Lo jodido es que esta temporada han sido cuatro esas veces. La buena noticia es ya hemos cumplido con la última de esas penitencias hasta nuevo calendario.

Hay dos maneras de ver la estadística: la ciencia díría que si no hemos ganado en los últimos 21 partidos, es muy probable que el 22 lleve el mismo camino. La fe, que nadie puede prohibirnos soñar con que el año que viene arranque una serie histórica de derrotas madridistas. El fútbol, sobre todo el nuestro, pero también en general, es cosa de fe. Si fuera de ciencia, hace años que todo cristiano sería del Barça.

Pero somos del Atleti, así que por cuarta vez en lo que va de temporada hemos visto al Madrid jugar con nuestro equipo, apretar un poco, tampoco mucho, hasta ponerse por delante y luego echarse a dormir mecido por nuestra impotencia. No hemos jugado mal, pero tengo la sensación de que ha sido porque nos han dejado jugar un poco. Otra vez la hija de puta de la orca, vaya.

Con lo mayores que somos, nos volvemos niños chicos según se nos acerca un tío de blanco con un balón en los pies. Ujfalusi y Godín que en un primer vistazo son perfectos opositores a ángeles del infierno, acabaron convertidos en un par de ursulinas mientras dejaban un hermoso pasillo a Benzema, ese hombre. El gatito clavó el uno a cero de vaselina y nos ahorró 80 minutos de esperanza.

No íbamos a remontar, pero, por si nos daba la tentación, ahí estaba Casillas para devolvernos al camino de la virtud. Sacó lo que tuvo que sacar y en otro arreón blanco la pelota acabó en Ozil que la coló ante cierta lentitud de De Gea. Sacó varias más difíciles, pero se tragó esa.

Antes, en esa misma jugada del dos a cero, un tal Teixeira se había comido el penalti que le hicimos a Ronaldo. El resto de partido se encargó de desquiciarnos con esa injusticia manifesta pero no denunciable que parece compañera inveterada del Madrid. Nada demasiado escandaloso, no les hace falta, pero sí suficiente para sacar de sus casillas al más pintado. Un ejemplo: Lass se llevó su primera amarilla en el 62, tras cinco patadas. Era la primera tarjeta que veía un Madrid que había jugado al límite del reglamento, pero por la parte de fuera, prácticamente toda esa hora. A esas alturas, ya habían sido amonestados Ujfalusi por sacar demasiado pronto una falta y el Kun por caerse en el área blanca y obligar al árbitro a elegir entre penalti o amarilla.

La segunda parte nos la pasamos intentando arañar a un Madrid adormilado. Pudo el Kun marcar muy pronto, pero otra vez Casillas le comió la moral en ese duelo particular que también hemos perdido. Pese a todo no dejamos de insistir, claro que con la sensación de un falso dominio que no llega a ningún sitio. Y entonces llegó el vergonzoso episodio con Marcelo.

A veces, cuando un negro del equipo contrario comete una falta, o falla una buena oportunidad de marcar, o también cuando no falla, y cuando discute con el árbitro, me veo temblando, presa del pánico, por culpa de un presentimiento bastante liberal, dicho sea de paso. “Por favor, por favor -murmuro para mis adentros-, que no me lo estropeen” [...] Es entonces cuando un hombre de Neanderthal se pone en pie, señala a Ince, o Wallace, o a Barnes, o a Walker, y este servidor tiene que contener la respiración… es entonces cuando le llama comemierda, soplapollas o quién sabe qué otra obscenidad, y te inunda en ese momento una absurda sensación de orgullo metropolitano, de orgullo culto, porque ahí falta el epíteto.

Fiebre en las gradas, Nick Hornby

Pero no siempre esa así. Y es una puta lástima que todavía nos dudara el mal cuerpo cuando Agüero, siempre Agüero, se inventó un gol que, al menos, sirvió para que el Madrid pasara diez minutos de miedo. Es todo lo que hemos podido hacer este año. Demasiado poco.

 
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Publicado por en 20 marzo 2011 in La pelotita

 

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Ni de lejos

ALMERÍA, 2 – ATLÉTICO DE MADRID, 2

Dicen que la distancia es el olvido, pero yo me pegué la mitad de la tarde de un sábado lisboeta buscando un punto wifi donde saber qué estába haciendo mi equipo. A base de tweets cazados con lazo fui viendo que aunque luego mejoramos, empezamos jugando horroroso (no es noticia), tenemos un Agüero que no nos lo merecemos (tampoco), De Gea es la otra mitad del equipo (menos) y alinear casi cualquier combinación de nuestra defensa es poner la cara de tonto a plazo fijo (nada de nada).

Marcó el Kun dos golazos que se tuvo que inventar, nos metieron Crusat y Goitom otros dos abusando de Perea, habitual acaparador de calamidades.

Cerramos el capítulo Almería y la única buena noticia de todo esto es que ni el Kun ni Reyes, ambos al borde de la suspensión, vieron una amarilla que nos hubiera dejado tiritando para recibir al Madrid. No la vieron. El sábado los esperamos. Con nuestra delantera de gala, nuestra defensa de harapos y la sana intención de acabar con una Liga que para nosotros terminó hace muchísimo tiempo.

 
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Publicado por en 13 marzo 2011 in La pelotita

 

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No me busquen por ahí

No puedo decir que me sorprenda. Es más, ni siquiera me parece del todo injusto. El año que volvimos es un libro crítico, a ratos cabrón, que apenas deja títeres con la cabeza en su sitio y que resulta incómodo cuando de lo que se trata es de contar triunfos procurando esconder una trastienda tan oscura como la del Atlético de Madrid.

El libro habla de un año en el que los atléticos nos olvidamos de padecer por un rato y acabamos ganando dos títulos y celebrando tres. Porque Barcelona, también, era una fiesta. El problema es que tanta victoria no evita que haya páginas enteras dedicadas a las tropelías que hemos sufrido, sufrimos y, si nadie lo remedia, sufriremos los que tenemos la puta manía de pensar en rojiblanco.

Con esta mala leche que dios me ha dado, era lógico el suspenso en las oposiciones a cantar de gesta. Así que los responsables de la tienda oficial de mi Atleti decidieron que El año que volvimos lo iba a vender Rita, porque ellos no. No puedo quejarme, aunque eso me suponga asumir que el libro deja de llegar a miles de personas, pero sí dar una lista de lugares en los que es posible encontrarlo:

Fnac.es
La Casa del Libro
El Corte Inglés

Y cualquier librería que tengan a mano y se lo encargue a la distribuidora: UDL libros.

Ah, de paso me cito con ustedes en la próxima feria del libro. Por si una firma sirve de algo.

 
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Publicado por en 6 marzo 2011 in Juntaletras, La pelotita

 

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¡Utrerano, utrerano!

ATLÉTICO DE MADRID, 3 – VILLARREAL, 1

Les va a parecer un detalle tonto. Lo es, en realidad. Pero quería que supieran que generalmente primero escribo la entrada y luego, a veces incluso después de haberla publicado, me acuerdo de poner arriba el resultado. Lo que diga el marcador casi nunca tiene demasiada importancia porque a estas alturas todos sabemos que el fútbol es sólo una excusa.

Pero esta vez ha sido al contrario. Así de vital era ganarle al Villarreal, dejar de llorar por las esquinas y afrontar lo que queda de temporada como hombres. Que 12 puntos no son nada y a igualdad de golaverage, a ver quién tiene la diferencia más larga. 3-1 hemos ganado, como unos machotes. Como si nos hubiéramos cansado de tonterías, que hay semanas que tenemos más que un ropero en carnavales.

Después de seis días dándole vueltas al trío Reyes, Kun y Forlán como unos salsarroseros cualquiera, llegan los fulanos, meten cada uno su golito, se asisten entre sí, se piden perdón cuando fallan y hasta se abrazan en las celebraciones. Lo nunca visto.

El Villarreal, que esperaba tener enfrente al ejército de Pancho Villa, se pegó de bruces contra una máquina de matar liderada por un tío que es igual de inestable que de buen futbolista. Una barbaridad. Reyes cogió el balón en el medio campo, lo llevó acariciándolo hasta que estuvo a unos 25 metros de la portería y ahí, con el interior de la zurda que nos va a meter en Europa, marcó por la escuadra uno de los goles que acabaremos viendo en el resumen de la década. Y quedan nueve años.

Con el panorama que traíamos, lo menos que podía hacer el personal era gritar. ¡Utrerano, utrerano! Que no sólo del Río de la Plata vive el hombre… aunque para nosotros sus aguas sean como las de Lourdes.

Estábamos jugando quizá el mejor partido de la temporada contra uno de los rivales más complicados sobre el papel. El desconcierto era general, pero, sobre todo, de Elías. No exagero, en serio, el muchacho jugó en los primeros 45 minutos de lateral, interior, extremo, volante defensivo, media punta y delantero centro. Dice gente tan cabal como Danihidalgo y Rickyam que cuando esté en su posición, será un gran fichaje. ¡Cojones, si ayer jugó en todas las posibles! Desde luego, por probar no va a ser.

El caso es que estábamos a puntito de irnos al descanso sin que el Villarreal nos hubiera dado un susto, cuando una falta que se inventó Iturralde, al que le estás llamando malo quince días y te quedas a dos manzanas, le valió a Rossi para meter el empate. Chicharrazo, 1-1 y a por el bocadillo con la sensación de que el día en que bailamos mejor que nadie, la guapa se sigue yendo con otro. Cabrón.

A partir de ahí, fue todo cuestión de fé. La principal, y como en su día dije una co ahora les digo la o, la de Menottinto. En plena impotencia de ataques que no iban a ningún lado, se dirigió a las masas, definió a Elías como un anarquista del mediocampo,  separó (levemente) las aguas del Manzanares y pronunció sus sabias palabras: Tranquilos, que esto acaba 3-1 con goles del Kun y Forlán. Tengo testigos, twitteramente discontinuos, por otra parte, de ello.

Como si lo hubieran oído. Filipe Luis se acordó de porqué media Europa se peleaba por él cuando jugaba en el Depor y se fue con la pelota pegada al pie desde su banda hasta casi la contraria. Ahí, una pared con Elías, y un pase en el que, aprovechando las fechas, se disfrazó de Laudrup. El Kun metió su culo entre la pelota y Mussacchio y con el rival así de lejos, evitó a Diego López con una vaselina.

Dos a uno y faltaba Forlán. Dicho y hecho. Si a un guionionista le da por escribir este final de partido, le despiden por flojo y pastelón. El 3-1 que nos daba una tranquilidad desconocida en este distrito postal, lo marcó Forlán tras hacer una pared, pásmense, con Reyes. Marcó el uruguayo y se abrazó al tipo sobre quién recaen todas las sospechas. Como si no pasara nada. Quizá a partir de ahora no pase. Con todo el mundo remando para el mismo sitio, remontar 12 puntos va a ser cosa de ir jugando partidos.

P.S.- Por cierto, el Calderón ha dejado de gritar contra el palco cuando vamos perdiendo. Ahora también lo hace, sin cortarse un pelo, cuando ganamos. Algo está cambiando. Y sólo puede ser para bien.

 
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Publicado por en 6 marzo 2011 in La pelotita

 

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Sin pan para hoy

GETAFE, 1 – ATLÉTICO DE MADRID, 1

Hace un año, un empate fuera de casa entresemana sólo podía significar que estábamos más cerca del objetivo. De cualquier objetivo. Aunque resulte difícil de creer, hace un año éramos un club que aspiraba a cosas concretas. De las que se tocan y celebran. Copas. Es cierto que todo era muy engañoso, porque mezclando sólo con mucha suerte y algunos aciertos nos plantamos en dos finales que convirtieron en Scarlett Johanson a una temporada que tenía más pinta de Carmen de Mairena. No dudo que Hamburgo, Barcelona y Mónaco fueron pan para hoy… pero no conozco a nadie que se quede sin comer pensando en el hambre que tendrá al día siguiente.

Estábamos todavía intentando hacer pasar por bueno el empate contra el Sevilla cuando nos enteramos de que al vestuario del Calderón le acercas una cerilla y te ahorras el precio del derribo. Y, encima, lo leímos en El País, que es ese periódico que no se dedica a desgastarle el prepucio a Mourinho a lametones ni tampoco a inventarse fichajes que se desmienten al cuarto de hora. Vamos, que tenía toda la pinta de ser verdad por eso y porque lo vemos cada partido. Forlán es un tipo egoísta, de gestos nada solidarios y soberbio hasta decir basta… pero el resto tampoco se lo está poniendo fácil. Qué tiempos en los que a uno le levantaban la mujer y el jueves curtía a hostias al sujeto, pero el domingo le ponía la pelota para que rematara justo donde iba a ser gol.

Forlán, Kun y Reyes regañaos, Raúl García señalado como culpable del empate en Sevilla, sin la mitad de la defensa sensata… salimos para el Coliseum Alfonso Pérez (que no se diga) y no había marejada en el Manzanares, la cosa iba de mar gruesa a arbolada y me estoy quedando corto.

Al primer ataque del Getafe, esa defensa de charlotada que forman Valera, Perea, Godín y Antonio López nos puso uno a cero perdiendo. Tiró Manu del Moral, ese muchacho al que le cogimos tanto cariño cuando estuvo con nosotros, que no hay partido que no le dejemos celebrar algún gol. Somos así, nos hacemos el timo de la estampita a nosotros mismos.

Eso fue en el 2. Pasaron 80 minutos, 4800 segundos en los que Getafe y Atlético compitieron, en afortunada frase del SrJostars, por ver quién odia más el fútbol. Estaba ese debate en tablas cuando Elías puso, de cabeza, el empate también en el marcador. Lo hizo a pase de Forlán, lo que coloca a La Rubia en esa situación de superioridad moral del que da más que recibe. Cualquiera lo aguanta esta semana.

De Gea hizo un paradón para terminar con un partido insulso, de miércoles por la tarde, visto a cachos y de reojo. Un partido sin objetivos que sólo sirve para acercar un poco más un final de Liga que tiene que servir para renovar algo más que el abono.

 
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Publicado por en 3 marzo 2011 in La pelotita

 

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