RSS

Archivo mensual: diciembre 2010

Escuchando panderetas

LEVANTE, 2 – ATLÉTICO DE MADRID, 0

Hay cada año un par de semanas, un mes a veces, en las que mi equipo de fútbol decide que lo más razonable sería que me aficionara al curling. El Atleti llega a cada puente de diciembre con ganas de darnos disgustos. Estás más mosqueado que un atlético escuchando una pandereta. Variantes.

En el minuto 2 ya andábamos cuerpo a tierra. De Gea, que luego tendría tiempo de compensar con creces la cagada, despejó como un parvulito, la dejó franca para el centro y no pudo llegar, pese a esa palomita en grado de tentativa, al remate de Nano. Ni en sus mejores sueños, ni en nuestras peores pesadillas.

Como este tipo de tragedias ya las tenemos incorporadas al café del desayuno, pensamos que se iba a repetir la historia de Anoeta. Bueno, al menos, quisimos creer que seríamos capaces de algo parecido. Pero ni fuerzas: no hubo manera humana de acercarse al área del Levante en toda la primera parte.

Cuarenta y cinco minutos tirados a la basura es un drama que nosotros estamos convirtiendo en costumbre. Lo de tirar los otros cuarenta y cinco lo estamos poniendo de moda desde el día del Espanyol. El Levante nos siguió bailando hasta que Caicedo marcó el segundo y nos quitó a todos las ganas de fútbol.

El Atlético es, ahora mismo, un equipo muy menor. Agarrado a De Gea, que ahora resulta que era mortal, y al Kun, que para ser celeste necesita algún balón digno de ese nombre, malvive sin brújula que le marque el norte. Con Forlán jugando al escondite con su propio currículum, Domínguez desquiciadito y Assunçao fuera de órbita, Quique tiene como primera misión lograr que cuando diga “síganme los buenos” vayan detrás de al menos cuatro o cinco.

A estas alturas, sólo se me ocurre una cosa peor que ser del Atleti: tener un vuelo previsto para este fin de semana. Y al menos, eso último, se puede resolver por la vía militar.

 
Leave a comment

Publicado por en 5 diciembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , ,

Disgustos que no se le dan a un padre

ATLÉTICO DE MADRID, 2 – ARIS DE SALÓNICA, 3

Hace un año andábamos empatando con el APOEL de Nikosia y maldiciendo la suerte de un equipo que miraba más a Segunda que a Primera. Luego, ganamos dos copas, llegamos a otra final y descubrimos con asombro que el fútbol, a veces, también puede ser motivo de alegría. Quizá por eso soy, con @panchovarona, el tío menos cabreado tras el naufragio del Calderón. A estas alturas, nadie puede descartar que la primera victoria de un equipo griego en España, la calamidad recurrente de nuestra defensa y los crecientes nervios de San David sean el prólogo de un año apasionante. Porque los caminos del señor son inescrutables, que es la versión bíblica de Pedro Navaja.

Eso sí, Quique tiene que darle medicina a nuestra defensa y centrarse un poco en lo que quiere. Un año después, no podemos seguir señalando siempre, en cada gol, las mismas vergüenzas. Antonio, todo voluntad y Filipe, todo clase, no se hacen con el puesto porque sus todos y sus nadas son recíprocos. Domínguez no juega porque está falto de ritmo porque no juega porque está falto de ritmo porque no juega y así podría pegarse la borrica volviendo al trigo diez o doce años. De Gea anda fallón desde hace varios partidos, sus cantadas ya hubieran servido para crucificar a Asenjo, pero el chico tiene bien merecido más crédito que el Banco de España. Lo que ahora mismo no sé si es buena comparación.

Minuto uno. Con la gente en plan tu eres la alegría de mi corazón, nos dieron el primer disgusto. Cómico si no fuera trágico. De Gea, atorrijao por tercer partido consecutivo, despeja fatal es poco a la frontal del área a los pies de un griego llamado Mendrinos. El hombre remata, pero remata mal y el balón rebota en nuestro portero, que hasta ahí había llegado. De vuelta a Mendrinos, esta vez es el poste el que rechaza una pelota que le cae a Koke para que acierte con la portería con todos los nuestros descolocados. Como respondió el reo al saber que lo ahorcarían el lunes, mal empezamos la semana.

En 15 minutos las aguas volvieron a su cauce, si es que alguna vez lo han tenido en el Calderón más allá del Manzanares. Como ya es costumbre de esas cosas se encarga Agüero. Primero con un taconazo de genio, prólogo del tiro de Reyes, del poste y del remate de Forlán. Luego, por su cuenta y riesgo, después de recibir un balón largo y engañar al portero sin demasiado esfuerzo.

Situación controlada, pensamos sin hacer ni puto caso a nuestras tendencias suicidas. Pero aparecieron; en forma de agarrón de Álvaro Domínguez a un griego que acabó en penati, empate y nervios.

Lo teníamos complicado, pero ni una mijita comparado con como se nos iba a poner: un córner más tarde, el barullo acaba en un remate a bocajarro que despeja de Gea, un Tiago y cuatro defensas viéndolas venir mientras vuelven a rematar, un Godín dejándole la peor pelota de su vida al portero, un pésimo rechace con el pie y un lateral derecho griego, que en su vida se ha visto en otra, marcando el 2-3

El resto fue ese cabreo cocinado a fuego lento con el que todo el mundo salió del Calderón. Acostumbrados a los imposibles, nadie se atreve a dar por muerto a un equipo que tiene varios domingos de resurrección al año. Pero es cierto que el espectáculo de ayer ya no es para preguntar papá, ¿por qué somos del Atleti? sino, más bien, hijo, ¿por qué coño me traes al fútbol?

 
Leave a comment

Publicado por en 2 diciembre 2010 in La pelotita

 

Etiquetas: , , , , , , ,

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 939 seguidores