La noticia:
Millones de PlayStation 3 dejan de funcionar a la vez en todo el mundo.
La causa:
Un fallo en el reloj interno buscaba el día 29 de febrero de 2010. Al no existir, el aparato se volvía loco y dejaba de funcionar.
Leído en los foros (más o menos):
El intelectual: ¡Arghhh! ¡Kmo voy a sovrebibir sin mi knsla! ¡Juegs, nesecito juegos! K io me kito quando kiero, solo kiero una dosis. ¡Juegs!
El delirio: No, que me han contao de buena fuente que no es un fallo, sino un sabotaje a nivel mundial de Sony para quitar del mercado todas las plays del modelo antiguo, que es pirateable. Luego, van a asaltar la sede de Google y las Naciones Unidas. En los foros más geeks todavía no está claro el orden.
La rapiña: Pues a mí me da igual que lo solucionen rápido. Como mínimo, quiero… qué digo quiero… exijo que me compensen con 200 euros en juegos descagables, o que me manden los últimos 5 lanzamientos gratis total a mi casa, edición coleccionista, of course, y con Megan Fox vestida de conejita de playboy.
La ida de olla: No no, lo que tenemos que hacer es coger cada uno un M-16 con mirilla térmica y varios lanzagranadas para asaltar las sedes de Sony. Nosotros, que hemos ganado todas las estrellas posibles en las misiones del Modern Warfare 2.
El tontolaspelotas: Jajajajaja, sois todos unos loosers. Eso os pasa por no tener la Xbox. ¡Loosers, que sois unos loosers! Mi vida es tan triste que tengo que defender mi marca de consola como si la vida me fuera en ello. Pero, para qué voy a pensar en eso si sois unos… ¡loosers!
La solución:
Pasado el día 1 de marzo, 29 de febrero para la consola, todo vuelve a la normalidad.
La advertencia:
24 horas y una consola (que salvo para aquellos que desconocen el diseño y funcionalidad de un libro, no deja de ser una chorradica entretenida) han bastado para ponernos delante la enorme fragilidad en que nos movemos. Las máquinas no se rebelarán contra nosotros en plan Matrix sino, más bien, porque alguien se despistó a la hora de ajustar algún detalle tonto. Años más tarde, esa nadería puede bloquear 20 millones de consolas o dejarte el acelerador mucho más pisado de lo razonable. Un camión de frente y tú mirando la estampita de papá no corras.
Somos tan virtuales que apenas nos queda realidad. La única agenda que conocemos depende de un aparatejo, todas nuestras comunicaciones con el mundo exterior las tenemos almacenadas en un servidor de vaya usted a saber dónde, no hay empresa en la que un fallo del sistema no genere un apocalipsis de mucho cuidao. Es lo que hay y toca adaptarse pero, de momento, prefiero seguir pasando cada cierto tiempo todos mis contactos al único dispositivo que sé que no se va a formatear al acercarse a un imán: una agenda con sus tapas de piel y su todo.
Menéalo si todavía te funciona el internés ->



Pongamosquehablo
5 marzo 2010 at 18:40
Lo de la funcionalidad del libro lo dices porque ya te has pasado el Call of Duty, a mí esto me pilla en me plena Península de Kamtchaka y oiga usté, me cago en el Fujiyama, el Imperio del Sol Naciente y el maki kalifornia, con su soja, sus palillos y su pizquita de washabi…