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Archivo mensual: marzo 2010

Tan culpables como víctimas

Vamos a echar cuentas, que tengo la calculadora a mano. Imaginen que entre 5 y 17 diputados españoles son pederastas. Imaginen a ese José Bono diciendo que bueno, que se trata de un porcentaje asimilable al resto de profesiones y que, en todo caso, la inmensa mayoría son más de follarse a pre-adolescentes que a niños de teta. Que amigos, parientes y vecinos también le dan al asunto y no se monta tanta escandalera.

Pues bueno, esas cosas pasan en otros ámbitos y más de siete millones de españoles deciden que hay que financiarlo con entusiasmo. Con un par.

No falla. Es aparecer algún curita pederasta y salimos todos en tromba pidiendo crucifixión pública para el cazado. Como si para acabar con la tuberculosis fuéramos bacilo a bacilo.

Un intento de ser ex-fumador suele acabar con dos paquetes entre pecho y espalda, enciendiendo uno con otro. Pues eso, imaginen que su modo de vida es pertenecer a un club privado en el que está estrictamente prohibido fumar pero su labor consiste en andar por la vida rodeado de cartones y cartones. Y luego está el mardito interné, que les ofrece la posibilidad de echarse alguna caladita sin que aparentemente lo sepa nadie.

Hay cosas que no pueden acabar bien. Y esta es una de ellas. A los rectores de la moral pública lo mismo les aparece un (inofensivo) padre rijoso en Toledo que un individuo que tenía como hobby grabarse mientras abusaba de críos. Delincuente y gilipollas, dos por uno. Los mismos que el día 25 piensan montar otro merequeté contra una ley aprobada por el Parlamento, a lo mejor tienen un poquito de culpa.

Ya es mucha casualidad que la única asociación de amigos del kumbayá cuyos prepucios estén en los papeles día sí, día también sea la que con más ahínco husmea en las braguetas ajenas. Que sea literalmente es lo que lo hace delito, lo otro sólo es una molestia. En el fondo, los curas pederastas son tan culpables como víctimas. Son culpables de lo que hacen, pero víctimas de la renuncia a los instintos a los que les obliga una empresa privada que les proporciona a cambio alimento, cobijo y posición social.

Una empresa que, especialmente en España, históricamente ha dedicado sus mayores esfuerzos en tapar cualquier prueba porque se les viene abajo el chiringuito. Una empresa protegida por concordatos, a la que se escucha cuando se habla de educación y que, por mandato divino, en cosa de 15 días va a tener cortadas la mitad de las calles de ésta, Mispaña para pasear a hombros a algún pedazo de madera.

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Publicado por en 17 marzo 2010 in Esos tipos

 

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Si Delibes fuera un personaje del Final Fantasy

Supongo que a estas alturas lo saben, pero si no, yo se lo cuento: aquellos profesores con mayor índice de suspensos corren el riesgo de recibir un toque de la Educación autonómica de turno. Es inadmisible que se jodan las estadísticas y si el 75% de los chicos de 15 años no saben resolver una ecuación de primer grado, no es que sean más vagos que el 25% restante, no, es que hay un claro error pedagógico. Cuando varios años años después al profesor se le inflan las pelotas y se harta de poner ejemplos con peras y manzanas, los resultados académicos mejoran una barbaridad. En realidad, sí que había un fallo pedagógico: con aprobar al que sabe dividir con decimales pasa de ser un error del sistema a un docente digno de todo reconocimiento.

Me ha dejado un poco acojonado un reportajete de Público (visto en un flash de Escolar.net) al hilo de la muerte de Delibes.

¿Delibes? Eso es una empresa, ¿no?

Dicen, las criaturas. Criaturas de unos 16 años, las mismas que te recitan sin respirar doce marcas de whysky y una retahíla de drogas de diseño que ya quisiera un inspector de la DEA. Claro, es que ahora los jóvenes prefieren chatear, escuchar música o jugar con la consola. He ahí el origen de todos los males. Como si hace 20 años el pasatiempo infantil favorito hubiera sido bajar a la mina.

Por asombroso que parezca, hace 20 años también teníamos variadísimas formas de tocarnos los huevos a dos manos. No había Pro Evolution Soccer, pero con una cosa redonda y una calle éramos más Futres que nadie. Así que la culpa no parece que sea toda del infantado.

Poseídos por un espíritu claramente suicida, a finales de los 80 decidimos inmolarnos educativamente. No es que la EGB fuera la panacea, no, pero al menos con su BUP y su COU algo te acababas llevando a casa. Además, e igual decir esto no mola nada de nada, tenía la indudable ventaja de que la obligatoriedad sólo llegaba a los 14. ¡Huy, lo que he dicho!

Con alguna excepción, que de todo habrá en la viña del señor, el santoral laico anda bastante huérfano de redimidos del andamio gracias a la prolongación de la educación obligatoria. En 14 años de convivencia, es de esperar que los padres de un muchacho sepan si su niño es más de ciencias, de letras o de llana y badilejo. Dos años más de escuela por cojones sólo sirve para que aprenda diez o doce formas nuevas de hacer pellas. Si con 14 no quiere, con 15 y 16 la cosa no va a mejorar mucho, palabrita.

Tan de sentido común parece la cosa que a ningún político le ha dado por plantearlo. Es más, ya tenemos a un ministro sugiriendo que la educación obligatoria debería prolongarse hasta los 18. Matemática básica: resten al número de parados actual el de jóvenes de 16-18 que buscan y no encuentran empleo. ¿Mágico, eh?

¿Creen que, si se lleva a cabo, examinar a quienes no tienen ni mijita de ganas de estudiar bajaría la media del curso? Se equivocan, amigos. Sólo sería necesario aplicar una ligera corrección pedagógica en la evaluación de los contenidos curriculares. Bajar el listón aunque para eso tengamos que escarbar un poco, vaya.

Que eso suponga un hara-kiri colectivo es lo de menos. En mi inocencia escolar, siempre pensé que el único que debería pasar de curso sería aquel que sacara dieces. Un 5 es la nota, más o menos, de aquel que domina la mitad de los contenidos. Quiero decir.

- Oiga doctor, que me he roto el brazo por cinco sitios.

- ¿El brazo? ¡Qué fatalidad! Es que yo las extremidades superiores las llevaba así-así. Pero vamos, que le hago una artroscopia en la rodilla en un pis pas, ¿eh? Que eso lo llevaba niquelao al examen.

El mismo Público que, desconozco si calibrando bien las consecuencias, ponía al aire las vergüenzas escolares que padeceremos en la vida real a no tardar mucho se desmarca hoy mismo con algo mucho más optimista:

Los alumnos toman los mandos“. “Tuvimos que ayudar al profesor a encender la pantalla“.

De la serie: los chicos de hoy son la generación mejor preparada porque tienen muchos amigos en Tuenti. Con dos cojones.

En esta educación 2.0 que nos estamos dando entre todos, confundimimos la destreza con el conocimiento, la herramienta con la creatividad, el culo con las témporas. Cegados porque los niños de todo pelaje saben manejarse con un ratón mucho mejor que cualquier adulto, pensamos que con eso es suficiente. Ponemos ordenadores en todas las clases y la mayoría no lo ve como un medio, sino como un fin. Hemos olvidado que la pizarra, por bonita que sea, hay que llenarla de contenidos, y esos contenidos hay que llevárselos a casa, aprenderlos y sacárles todo el provecho posible. La pizarra se borra, los ordenadores se formatean, las redes se caen.

Lo absurdo del caso es que ignorar quién es Delibes es malo. Pero si se ingnora a través de de Internet, se habrá cumplido uno de los objetivos curriculares del curso. Y estaremos estúpidamente orgullosos de ello.

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Publicado por en 15 marzo 2010 in Esos tipos

 

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Si esto fuera Europa…

Pertenezco a una generación que nació con los trámites europeos tan avanzados que apenas tenemos elementos directos de comparación con lo anterior. Aspirábamos a ser JASP y nos quedamos en Ni-Nis dentro de una Europa que, a falta de mejores recursos y mayores esfuerzos pedagógicos por los impulsores del invento, acabamos asociando de manera aproximada al sentido común y al túnel de Miravete.

Asaetear hasta la muerte a un pobre bicho, por mucho que por los cuernos y el peso nos recuerden a algún conocido, tiene poca pinta de justificable.  Alguna vez he confesado que disfruto con una buena corrida, y con los toros también. Pero eso no me hace olvidar que se trata de una salvajada que, excepto en la parte menos europea de Europa, horrorizaría hasta a un asesino en serie.

Ni siquiera la aspirante a anti-taurina Barcelona pertenece a esa Europa de las ideas que sobrevive en el imaginario común. No porque no sea moderna, cosmopolita y la ciudad con más intensos por metro cuadrado de la península Ibérica, no. En mi pacense pueblo, caen cuatro gotas y te pegas cinco horas sin luz, es matemático. En la cool Barcelona, una nevada deja a la ciudad sin transporte, sin acceso a los hospitales y, lo que es más grave, sin el programa de Buenafuente.

Uno cierra los ojos e imagina Europa como ese sitio en el que nieva, nieva con avaricia, y salvo catástrofes bíblicas puntuales no pasa nada. Ni siquiera es apertura de los informativos de televisión. Que esa es otra. Me contaba una residente en Bruselas que viendo el canal 24 horas de TVE da la sensación de que somos una sucursal del Groenlandia. Cuatro copos son noticia, cinco reportaje, seis directo y siete diez minutos de telediario. Y el caso es que se ven. Ya no sé si fue antes el share o la gallina.

Si esto fuera esa Europa que imaginamos, no nos llevaríamos los sofocones que nos llevamos cada vez que se habla del aborto. Haría años que funcionaría la ley que hemos logrado ahora sin que a la mínima de cambio el cada vez más exiguo Komando Kumbayá monte un girigay (¿gay? ¡ups!) por la calles de la poco europea Madrid. Más razón que un santo lleva hoy Manolo Saco: más que el método, equivocan el objetivo. Si al todopoderoso le ganan por la mano Zapatero y Bibiana Aído, vaya mierda de todopoderoso.

En esa Europa decente, de señores muy serios que no hacen la siesta, ni siquiera estaríamos discutiendo lo que parece que nos vamos a poner a discutir. El Gobierno quiere que la corrupción se pague siempre con cárcel. Es decir, que si un señor afana un millón de euros de la cosa pública no se le ponga una multa de medio, diga que no se acuerda de dónde dejó el resto y se le deje en calle. Una norma de primero de la ESO que va a encontrar más dificultades de las coherentes. Unos quieren la populista cadena perpetua (eso sí, revisable: en la práctica, menos años que los 40 previstos actualmente), otros el trullo para los manteros sorprendidos con una buena caja y los de allá que se legalice la marihuana. En cualquier lugar con dos dedos de frente, se acordaría primero la cárcel para el que trinca y, a partir de ahí, cada cual podría sacar su catálogo de pellizquitos de monja. Aquí, no.

En ese espacio común de libertad del que se supone que va la cosa, un juez que se pone a hurgar en una trama corrupta y en los crímenes cometidos por una dictadura teóricamente superada no puede acabar con tres querellas. Las que ha puesto algún investigado o sus herederos ideológicos. Según el caso.

Todo eso nos pone en el quintco coño de Europa. Pero si aún no están convencidos, un dato: Marlango y Nwaja Nimri sancan disco y la Guardia Civil sigue sin actuar de oficio. La cosa iba de sentido común, ¿recuerdan?

Menéalo, si te da por ahíSi te ha gustado, dale un meneo. Si eres fan de Marlango, pues oye, tan amigos  -> 
 
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Publicado por en 10 marzo 2010 in Esos tipos, Juntaletras

 

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La rebelión de las máquinas

La noticia:

Millones de PlayStation 3 dejan de funcionar a la vez en todo el mundo.

La causa:

Un fallo en el reloj interno buscaba el día 29 de febrero de 2010. Al no existir, el aparato se volvía loco y dejaba de funcionar.

Leído en los foros (más o menos):

El intelectual: ¡Arghhh! ¡Kmo voy a sovrebibir sin mi knsla! ¡Juegs, nesecito juegos! K io me kito quando kiero, solo kiero una dosis. ¡Juegs!

El delirio: No, que me han contao de buena fuente que no es un fallo, sino un sabotaje a nivel mundial de  Sony para quitar del mercado todas las plays del modelo antiguo, que es pirateable. Luego, van a asaltar la sede de Google y las Naciones Unidas. En los foros más geeks todavía no está claro el orden.

La rapiña: Pues a mí me da igual que lo solucionen rápido. Como mínimo, quiero… qué digo quiero… exijo que me compensen con 200 euros en juegos descagables, o que me manden los últimos 5 lanzamientos gratis total a mi casa, edición coleccionista, of course, y con Megan Fox vestida de conejita de playboy.

La ida de olla: No no, lo que tenemos que hacer es coger cada uno un M-16 con mirilla térmica y varios lanzagranadas para asaltar las sedes de Sony. Nosotros, que hemos ganado todas las estrellas posibles en las misiones del Modern Warfare 2.

El tontolaspelotas: Jajajajaja, sois todos unos loosers. Eso os pasa por no tener la Xbox. ¡Loosers, que sois unos loosers! Mi vida es tan triste que tengo que defender mi marca de consola como si la vida me fuera en ello. Pero, para qué voy a pensar en eso si sois unos… ¡loosers!

La solución:

Pasado el día 1 de marzo, 29 de febrero para la consola, todo vuelve a la normalidad.

La advertencia:

24 horas y una consola (que salvo para aquellos que desconocen el diseño y funcionalidad de un libro, no deja de ser una chorradica entretenida) han bastado para ponernos delante la enorme fragilidad en que nos movemos. Las máquinas  no se rebelarán contra nosotros en plan Matrix sino, más bien, porque alguien se despistó a la hora de ajustar algún detalle tonto. Años más tarde, esa nadería puede bloquear 20 millones de consolas o dejarte el acelerador mucho más pisado de lo razonable. Un camión de frente y tú mirando la estampita de papá no corras.

Somos tan virtuales que apenas nos queda realidad. La única agenda que conocemos depende de un aparatejo, todas nuestras comunicaciones con el mundo exterior las tenemos almacenadas en un servidor de vaya usted a saber dónde, no hay empresa en la que un fallo del sistema no genere un apocalipsis de mucho cuidao.  Es lo que hay y toca adaptarse pero, de momento, prefiero seguir pasando cada cierto tiempo todos mis contactos al único dispositivo que sé que no se va a formatear al acercarse a un imán: una agenda con sus tapas de piel y su todo.

Menéalo, si te da por ahíMenéalo si todavía te funciona el internés  -> 
 
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Publicado por en 2 marzo 2010 in Y todo lo demás

 

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