18 de abril de 2008.
Una mariposa bate sus alas en Sant Feliu de Llobregat, un paisano la aplasta y pide otro sol y sombra. En ese mismo momento, María Teresa Fernández de la Vega explica en el Consejo de Ministros la conducción (lease trasvase, si eso) de emergencia del agua del Ebro a Barcelona. El postrer aleteo del insecto no fue en vano, de minucia en minucia, acaba desviando lo suficiente la tradicional borrasca del Atlántico para que en Cataluña empiece a llover como si no hubiera dios.
2 de junio de 2008.
Una libélula salta de nenúfar en nenúfar por el medio de la calle mayor del barrio antiguo de Miravet, Tarragona. Los embalses catalanes están a más de un 50% de capacidad. El doble que en abril, al carajo la emergencia. La patita de la libélula inclina levemente un nenúfar, la gota que resbalaba por sus hojas se desvía dos milímetros a la derecha, esa gota colma un arroyuelo que invade unos centímetros de arcén. Un Infiniti de puebas pasa echando leches y se salpica el guardabarros. Su conductor decide que en seis meses se hará con uno, pero molesto por la salpicadura que, francamente, afea esa monada de vehículo, aconseja a Zapatero cambiar a la Ministra Espinosa por el hombre del tiempo.
29 de octubre de 2009.
Un escarabajo pelotero hace su bolita junto a una acera de la calle Zurbano, Madrid, esquina con Génova. Levanta el vuelo y tras chocar con varios cristales logra colarse por una ventana para posarse en una tupida barba. Su dueño, de la barba, no del escarabajo, se pega un susto tremendo. Dormitaba ajeno al mundo. ¡Bueno, yashtá bien! ¡She me cepillen a Coshta, que en eshta shanta casha ni losh eshcarabajosh peloterosh le reshpetan a uno!
6 de noviembre de 2009.
Una mosca de la fruta viene al mundo en una pera de agua en la mochila de un agricultor de Villarrubia de los Ojos. La mala suerte hace que el mordisco del agricultor, legítimo dueño de la pera, se lleve por delante a 1.324 de sus hermanas. Puaj, que asco, lanza la pera contra un olivo. El golpe espanta a ocho palomas torcaces que descansaban en el árbol, todas menos una, a la pata coja. Sin aparente relación, el Consejo de Ministros aprueba un trasvase de 20 hectómetros cúbicos para las Tablas de Daimiel a través de la tubería manchega. Las palomas espantan a las últimas gaviotas de Las Tablas. Las gaviotas vuelan en bandada como la defensa del Atleti, sin un rumbo demasiado fijo. Un avión que iba derechito al aeropuerto de Ciudad Real tiene que retrasar el aterrizaje para esquivarlas. Genera una turbulencia. La cosa se desmadra y acaba afectando a otra borrasca. Poco más de un mes después, el sur de Castilla-La Mancha vive en directo el Diluvio Universal 2.0.
30 de enero de 2010.
Las Tablas de Daimiel han pasado del estado terminal (20 hectáreas encharcadas) a una lozanía que da gloria verlas (1.232 y subiendo). Los pajaritos cantan. Las nubes se levantan.
1 de febrero de 2010.
Todas las zonas áridas del planeta han dado orden de matar cuanto insecto se ponga por delante. A ver si el Ministerio de Ambiente, Rural, Marino y Chiripitiflaútico les amenaza con un trasvase de emergencia y en quince días, pueden ser escenario de la tercera parte de Anaconda. Una avispa vuela en plan cabrón junto al coche de un diputado del PP. El diputado cierra la ventanilla echando leches. Tiene las mismas ganas de que el bicho le pique que de hacer gracietas con las capacidades chamanísticas del Gobierno. No sea que el efecto mariposa le deje con la militancia echa una lástima.
[El dato que ha dado pie a toda esta parida, en este fantástico reportaje de El País]
Menéalo, por si llueve ->



Small Blue Thing
1 febrero 2010 at 12:48
Muy divertido.