No hay derecho. Asistimos impasibles a uno de los mayores ataques a la libertad de expresión que se han vivido en nuestro país. Y callamos. Están en juego muchas bocas que, compañeros, es justo decir que también pasan hambre cada día. Sobre todo si la hora del aperitivo les pilla en la calle, ahí, oliendo el humillo de los extractores. ¿No les enternece la cara de ese Monteys todo concentrao en sus monos? ¿Acaso no es conmovedora la historia de Bartual, el hombre que más pichas es capaz de pintar en un único trazo? Algunos, incluso se han visto venir la cosa y ya se están buscando las habichuelas en cualquier otro desierto lejano. Amigas, el Jueves está en peligro. Y yo no me voy a estar quieto.
Las fuerzas que acechan son poderosas. Mucho más que aquellas que intentaron acabar con la revista hace dos años y medio. El real intento no fue vano, fue absurdo: no sólo no evitó que se publicara (siglo XXI, internet, señorías), sino que, encima, provocó que la tórrida escena principesca acabara rebotada en los lugares menos dados a la sonrisa. Un figura al que se le ocurrió la idea del secuestro.
Pero ahora el asunto es más grave. Se han unido dos de las fuerzas sociales más potentes de este país y salvo que mostremos una firme oposición, lograrán su objetivo.
¿Creen que exagero? Ni mijita, criaturas. Dos ataques consecutivos a la línea de flotación de la revista no pueden ser fruto de la casualidad, sino más bien de un plan maquiavélico que me río yo del tipo del guante y el gato del inspector Gadget.
En el principio fue el verbo… digo Toledo. El clero. Martes 23 de febrero y el arzobispado quita del medio a un curilla por un asunto de dineros. Nada demasiado raro hasta que nos enteramos de que el amigo se había pulido 17.000 euros, presuntamente, claro, en llamadas guarrillas cuando no, si hacemos caso a los vecinos, en guarrillas sin llamadas. Eso, en los ratos en los que no estaba salvando almas (horario de mañana) o haciendo gozar como nunca por un módico precio (horario de noche) a pías, impías y semipías gracias a páginas pecadoras de internet. Que no sepa tu mano izquierda lo que TE haces con la derecha, dice san Mateo, más o menos.
La primera misión de la cruzada anti-Jueves había alcanzado sus últimos objetivos: llegados a este punto, cualquier chiste de curas ha sido superado.
Pero había más: la segunda andanada es de hace un rato. Nacho Uriarte, diputado del PP, presidente de Nuevas Generaciones, carrerón, oiga, renuncia a su puesto en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso. ¿El motivo? El buen hombre se estozó contra otro coche a las tantas en mitad de Serrano y cuando le hicieron soplar iba un poco por encima del límite: sólo algo más del doble . Ahí, ahí, dando ejemplo.
El segundo de los objetivos también acababa de caer: ni un chiste más sobre políticos.
La maniobra ha sido perfecta: Un cura que se anuncia como gigoló en calzoncillos, metiendo barriga, y un vocal de la Comisión de Tráfico que conduce mamado son imposibles de superar por una revista satírica. Si las portadas de la prensa seria pueden ir con esos temas, no les queda otra que cerrar el chiringuito.
Y nosotros, mientras, aquí, parados. Es hora de levantarse, camaradas. Gritémosle al mundo que los chicos de el Jueves también tienen derecho al trabajo, a la sátira, a la exageración, a la caricatura, a sus cosas. No permitamos que de burrada en burrada la realidad acalle sus lápices. Que también son hijos del Señor, coño.
Menéalo, evitemos entre todos que roben a el Jueves su materia prima ->




