Cuatro se va a integrar en Telecinco no por la vía económica, sino por la vía rápida. Es decir, Cuatro se va a hundir en Telecinco ¿Recuerdan aquella televisión joven y urbana, con target gafapasta y rollo de si no nos ves es que no eres lo suficientemente cool? ¿No tienen todavía fresco aquello de un televisión diferente que apuesta por la credibilidad y el entretenimiento? Pues ha sido ofrecerle un cigarro Telecinco y ha pasado del querrás ser como nosotros al queremos ser tan tristes como tú en cosa de una calada. Del terno Massimo Dutti al chandal de táctel sin pasar por vestuario.
Un tipo que lleva mucho tiempo viendo la tele sin daños aparentes en su estado mental ya lo dijo hace unos días. El primer paso evidente (el de Gabilondo está en ello) hacia el cuatro y medio lo dio Concha García Campoy. Dedicar un programa a las miserias de un crimen miserable es estar dispuesto a cualquier cosa por medio punto de share. Luego, nos quejamos con razón de que el populismo es como los turrones, pero cada cuatro años. Y no será porque no avisamos. Un día de estos, Intereconomía les presenta una demanda por competencia desleal. Ellos, que pujaron por la exclusividad de hacerle el caldo gordo a la derecha.
Agotado el recurso al morbo truculento, no se apuren, queda el morbazo sexual. El de toda la vida. El clásico, el inconfundible. El de las mamachicho, el de Jesús Gil en la bañera, el de Ay que calor, el de quién se tiene que conformar porque no le da para el canal plus. El del tío que se la pela a hurtadillas mientras escucha el fru-fru del táctel.
Y para eso siempre nos quedará Samanta. No vi el programa, pero ya sé (ya me imaginaba) que ni una triste teta íbamos a ver de nuestra heroína. Si quieren detalles, busquen aquí. Samanta es esa mujer que una vez se matriculó en periodismo, pero ella, lo que quería, era ser mismamente estrella. Paga simpre con tarjeta, pero es la única que primero entrega el DNI: aún le jode si una cajera del mercadona no la reconoce.
2.478.000 seres humanos vieron el programa, ansiosos por saber si lo de Sam iba a ser un análisis en profundidad de la realidad. Si se aburren en el metro, saquen el tema. Uno de cada cinco contribuyentes que puso la tele anoche lo hizo para ver las correrías de Samanta. La mayoría esperando que no fuera de, sino a, ante, bajo, cabe, con, en, entre, hacia, hasta, para, sobre o tras . Otros muchos, espero, porque a esta chica le empieza a pasar como a Jiménez Losantos: su audiencia se divide entre quienes planean canonizarle y aquellos a los que simplemente les da la risa floja. Luego dicen que esto del periodismo es un oficio desprestigiado.
En una facultad que cambia de planes de estudio como el que se cambia de calzoncillos, no sé cómo todavía no se le ha ocurrido a nadie hacer los itinerarios en plan práctico, en plan fetén: Primer día de clase. A ver, los de periodismo tipo Fran Sevilla que sepan que no se van a comer una rosca, pero que se vayan al aula 521. Los del tipo Samanta Villar a la 417, 418, 419, 420 y 421. El mundo acabará convertido en una mierda pero será vuestro, pequeñuelos.
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