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Archivo mensual: diciembre 2009

Mi derecho a compartir tu fiesta

Piticling, piticling

PACO: Dígamelo, caballero.

JUAN: Hola trooooonco, qué pasa. Aquí J. Esta tarde doy una fiesta en mi casa. Ya sabes, whisky, música, canutos y desenfreno a raudales. ¿Te hace?

P: ¡Claro, coño!

J: Tráete un par de litronas y unas patatas por si la cosa se queda corta.

P: Vale. Por cierto, ¿puedo llevar a alguien más?

J: Joder, tío, eso ni se pregunta. Te ampara el derecho a la amistad privada. Los amigos de mis amigos, qué coño, son como hermanos para mí.

P: Cojonudo en un rato nos vemos.

[Cuatro horas más tarde]

J: Paco, me alegro un montón de que hayas venido. Es más, celebro con entusiasmo que te hayas traído a dos colegas suecos. Si les caigo bien, seguro que hablan de mí a alguna voluptuosa compatriota asaltable.

P: Eso se llama promoción gratuíta, tronco. Y no sabes la de beneficios que da.

J: Sí, ejem… estooooooooo… lo que ya no acabo de ver es eso de que uno de los suecos se haya traído a tres finlandeses y el otro a dos italianos y ocho moldavos que, a su vez, han  invitado a cuatro canadienses cada uno.

P: Tío, no me jodas. Que es más promoción. No seas fascista: la fiesta es tan divertida que compartirla es un derecho fundamental. No te atrevas a coartar mis libertades.

J: Hombre, lo cierto es que, más bien, la fiesta que estás compartiendo es la mía. Vamos, que el whisky, los canutos y la casa que luego tendré que limpiar son del chache.

P: ¿Y ahora me sales con la propiedad privada? Eso es un concepto anticuado, que ya no se lleva nada, pero nada de nada, en la amistad 2.0 que nos hemos dado entre todos. Tú me invitaste y dejaste bien clarito que podría hacer extensiva la invitación.  Además, aunque hubiera venido solo, te hubiera pagado las dos birras y las patatas. ¿Cómo te atreves a decirme que no puedo traer a más gente que a buen seguro te darán beneficios en forma de suecas apetecibles? ¿Cómo te atreves a negarme mi derecho a la amistad privada?

J: No, si yo no te digo que no. Pero entre tus dos colegas suecos y los 249 desconocidos que ahora mismo devastan sin piedad alguna mis 60 metros de piso hay sutiles diferencias.

P: Ninguna. El derecho a la amistad privada y el canon cervezopatatil me amparan: si tengo derecho a traer a dos y me he pagado las dos litronas sin saber si iba a beber cerveza, tengo derecho a traer a 200 fulanos.

J: Eso es tener un morro que te lo pisas al andar. Tío, que está muy bien que te traigas a algún amigo, pero es que tengo a dos holandeses meándose en mi alfombra, a cuatro griegos haciendo diana en mi tele de plasma y a un neozelandés abrevando en mi acuario.

P: ¿Mi, mi, mi? Qué rácanos sois algunos organizadores de fiestas. ¿Es que sólo sabes pensar en tí mismo? Deberías aprender de un tipo generoso como yo. Mira si estaré abierto a compartirlo todo que he empezado por compartir tu casa, tu whisky y tus canutos. Y defenderé con uñas y dientes mi derecho a hacerlo y sentir que con ello soy un héroe libertario. Además, hay un manifiesto por ahí, escrito por gente muy importante y muy cabal que defiende lo que digo.

J: No, compañero. Lo que dice el manifiesto es que no es de recibo que la comunidad de vecinos decida por su cuenta pegar una patada en mi puerta para controlar a la gente a la que invito. Cosa con la que, por cierto, estoy de acuerdo.

P: Bueno, vale, pero que sepas que  me duele mucho que seas tan egoísta. El otro día fui a la fiesta de otro colega y allí no se censuró (vilmente) la entrada de nadie.

J: Ese otro colega es el que da las fiestas en el caserón del campo pero vive en el piso de sus padres, ¿no?

P: Eso da lo mismo, ese tío sí que mola y sí que se ha adaptado a los nuevos tiempos y no tú. Eres un cabrón egoísta que no me deja disfrutar.

J: Pues disfrúta, que será la última. Con dolor de mi corazón, mañana mismo me hago anacoreta.

MenéaloMenéalo, estás invitado  -> 
 
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Publicado por en 5 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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Un cachito más de revolución

¿Seguimos haciendo historia o qué? Internet ya tiene su conquista de la luna, su 23-F, su 13-M. Ese día en que el medio se convierte por derecho propio en el mensaje. Enhorabuena a los premiados (Dans, Escolar, Berlín, Cervera y todos los demás), ellos encendieron la mecha de una revolución que hizo pasar al Gobierno del estoesloquehay al delodichoná en poco más en 24 horas. Hace mucho tiempo, en una lejana galaxia, fueron necesarios seis meses justos (del 17 de abril de 2002 al 17 de octubre de 2002) y una huelga general para tumbar el decretazo. La vida acelera cosa mala. Mirábamos con envidia la importancia que tuvo internet (se ha ganado por derecho propio la minúscula, de nuevo invento a vida cotidiana) en la elección de Obama y el 2 de diciembre de 2009 la política española ha descubierto que la red es algo más que abrirse un Facebook, un Twitter unidireccional y hasta un Secondlife cuando quedan semanas para las elecciones. Bien, coño, bien.

Sí, fue un día intenso. De las protestas iniciales al z(p)asentodalaboca que se llevó Sinde, la red española era un bulle bulle de entradas, meneos y comentarios. Casi todos en la misma dirección: indicaciones, croquis y consejos al Gobierno sobre cómo introducirse una reforma legal por el lugar donde los pepinos se vuelven amargos.

El manifiesto se convirtió en las tablas de la ley. Repetido de blog en blog sin matizaciones, en muchos casos (en otros muchísimos sí, ojo) sin un mínimo análisis. La misma aceleración de las cosas que da la red, esa que es tan buena en mucha ocasiones, también tiene estos efectos. En menéame (una fantástica plataforma de promoción para un blog, por otra parte) votar mucho sube el karma, el riesgo de acabar votando una noticia (o un texto) por el titular y la entradilla es enorme.

¿Quién comprende que un ministro reciba a 2500 firmantes y no a 275.000? (3915 meneos) ¿Quién puede estar en contra de Los derechos fundamentales en internet? (3522 meneos) ¿quién a favor de la censura? (2899 meneos) ¿quién no dejaría sólo a un Gobierno que defendiera estas aberraciones? (2323 meneos). La historia sin letra pequeña es incontestable, pero a algunos nos ha parecido que el manifiesto sí tenía letra pequeña o, más bien, interpretaciones poco razonables.

Una reivindicación de sentido común (y que dicho sea de paso, apoyo completamente) también sirve para que acoger a una multitud (a los comentarios de medio mundo, entre ellos Fontdevila, Manolo Saco, Wardog y Meneame, me remito) que más o menos indignada por el rollo de la tutela judicial, realmente lo que va es al turrón: las descargas ni me las toques.

Hay nuevos mantras: la copia privada la bajó Moiseis del monte Sinaí. Los artistas, a dar conciertos, que son unos flojos (aunque los conciertos de un escritor sean como los de Aute, un coñazo). La cultura es libre, libre en inglés es free, free en español es gratis ¿hay que explicarlo otra vez? Y así.

Luego, justificamos como copia privada el juego que nos acabamos de bajar, by the face, del emule. La uso yo, ¿no? pues es privada, qué cojones. Si acaso alguien plantea que eso es tener un morro bastante importante, ya diremos que es perfectamente legal porque lo dice una sentencia ya que no hay ánimo de lucro (cómo molan los jueces, cuando molan) y además, le echaremos al canon la culpa hasta de la muerte de Manolete. El canon, ese pan para hoy y hambre para mañana que la SGAE se ganó a pulso. Lo del hambre, digo.

Cualquier discrepancia será abatida sin compasión con comentarios, negativos y todo lo que se nos ocurra. ¿Cómo se atreven a tocar un derecho básico, que es el de tener el disco de Bisbal, ay madre, por la cara? Los artistas, salvo esos que molan y me regalan sus creaciones (porque viven de otra cosa, claro) son unos fascistas que pretenden pagar las facturas de sus enormes chalets, su cena semanal en el Bulli y un nuevo Porsche para su colección a costa de los demás, que somos pobres. Cualquier otro matiz no da un buen titular, luego se descarta.

Y a mí me ha dado por matizar. Para que la revolución sea completa, molaría llegar a una normativa que todos, autores y usuarios, consideremos justa. Pongo aquí unos cuantos y suplico sugerencias, correcciones, matices:

1. Lo de cortar el acceso a una web sin autorización judicial es una aberración que no merece ni discutirse. Se elimina y punto pelota.

2. La SGAE ha demostrado con creces no ser la herramienta más útil para gestionar los derechos de autor de los artistas. Cambiemos el modelo por uno público.

3. El canon criminaliza injustamente a todos los usuarios por un delito futurible, acabemos con el canon.

4. El autor de bienes culturales tendrá derecho a cobrar por su producto lo que estime conveniente durante los años que salgan de un oportuno consenso. Si no quiere cobrar, pues tan rebién. El gato es suyo, es más, él ha creado al gato.

5. La diferencia entre libre y gratuito tampoco requiere demasiada explicación. Los autores contenidos culturales tienen que comer y lo de los conciertos no es aplicable a todos los casos. Llevada al extremo, la cultura gratuita sólo producirá cultura amateur. Y no siempre es tan brillante como los ejemplos que todos tenemos en la cabeza.

6. Los internautas asumiremos responsablemente la diferencia entre copia privada y piratería de parche en el ojo. Copiar un disco en casa para escucharlo en dos coches a la vez y tener tres discos duros de a terabyte con música, libros, pelis y videojuegos cuya autoría intelectual nos hemos pasado por el forro de los cojones son cosas que ni se parecen.

7. Todos estos mandamientos se resumen en uno: todas las partes aplicaremos el sentido común y no el cinismo y la cara dura (no, Rosarillo no se está muriendo de hambre) y así todo cristo tan contento.

¿Seguimos haciendo historia o qué?

MenéaloMenéalo, que el cuerpo me pide comisaría  -> 
 
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Publicado por en 4 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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Manel Fontdevila es un cabrón

Aquí debería ir una viñeta de ManelSí, un cabronazo de esos que además de explicar las cosas unas cuatrocientas veces mejor que tú, hace que acabes con una pedazo de sonrisa. Aunque luego me lo pongan de vuelta y media en los comentarios de su blog por su feo empeño de pagar las facturas. [Gracias Jessica por el aviso]

 
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Publicado por en 4 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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Talento

Fontdevila ese tipo que en lugar de bañarse en leche de burra se reboza en talento puro todas las mañanas:

 
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Publicado por en 3 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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La pregunta

Mientras esperamos a que la batalla Sinde vs. Internet nos ofrezca algo definitivo que llevarnos a la boca más allá del twitteo, les recomiendo que se pasen por el manifiesto alternativo de Mi Mesa Cojea y, de paso, les hago una pregunta:

1.- Supongamos que, perdida toda esperanza de que Miatleti gane algo algo alguna vez y despedido del curro por un olvido tonto (¿quién no ha ido alguna vez a trabajar en calzoncillos?) me da por escribir esa gran novela que todos tenemos en la cabeza y, afortunadamente, en ningún sitio más.

2.- Supongamos que me enfrasco en la cosa con tal ahínco que no sólo avanzo a buen ritmo, sino que me olvido de comer la mitad de las veces. Lo que, por otra parte, me viene muy bien para la línea.

3.- Supongamos que después de dos años juntando una letra con otra, chino-chano, consigo terminar un tocho de 200 páginas con la historia de una linda pastorcilla granadina enamorada de un extraterrestre rubio y de ojos (en cantidad tres) azules. La novela es una mierda, pero a finales de 2011 y, agotados todos los demás formatos, Cuatro empieza a emitir Venusianos por la Alpujarra. Mi libro se convierte en un best-seller.

4.- Supongamos que, como (recuerdo) mi novela me parecía mala de pelotas hasta a mí, no hubo editorial en la faz de la Tierra, ni el extranjero, dispuesta a publicarla. Así que Amar a un tipo con tres ojos y ocho orejas (título provisional) sólo estaba a la venta en mi web al precio de 3 euros.

5. Supongamos que los primeros meses el ritmo de ventas es de 1.000 novelas mensuales. En marzo de 2012 tengo 12.000 euros en el bolsillo y puedo pagar alguna deuda ahora que se me acaba el paro. Empiezo por las de esos señores que amenazan con partirme las piernas. Soy débil.

6. Supongamos que en abril la cosa se queda en 100 compras. En mayo la cosa baja a 80, algo inexplicable dado que para entonces los brotes verdes son ya secuoyas en cuyas ramas el Pocero hubiera podido construir una promoción de apartamentos. Extrañado, me pongo a buscar y compruebo que un ferviente admirador de las tribulaciones de mi mozuela ha decidido por su cuenta que mi novela es cultura de la fetén. Así que merece ser compartida. Coge mi texto, lo copia en word (tarda 4,3 segundos) y cuelga el enlace al archivo (su suyo, gratis, no el mío, de escaso pago) en cuanta web se le pone a tiro.

7. Supongamos que tras dos años de curro intenso, día y noche (las tardes de domingo voy al fútbol) habré recaudado 15.369 euros. Lo que me supone un sueldo mensual de 546 euros (en 14 pagas). Eso sí, mi venusiano es objeto de culto en internet y algún artista lo ha convertido en avatar de Twitter. Sigo en el paro, aunque me ofrecen una colaboración en El Grito de la Alpujarra de 100 euros la pieza, dos al mes.

Y ahora, la pregunta: dado que el feo vicio de comer tres veces al día ha regresado con fuerza, ¿qué motivos tengo para escribir Amar a un tipo con tres ojos y ocho orejas II: los hijos mestizos en lugar de hacer el curso CEAC de fontanería?

Se aceptan todo tipo de respuestas en los comentarios salvo insultos a Misanta, Mimadre y Miatleti.

MenéaloMenéalo, cuantos más seamos, más posibilidades tendrán los hijos mestizos  -> 
 
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Publicado por en 3 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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No y por qué

[Antes o después de leerlo, porfa, respóndanme a esta pregunta. No les va a doler]

Coincide con el día internacional para la abolición de la esclavitud. No me negarán que no es tentador proponer el 2 de diciembre como día del bloguero cañí. Veo en Mangas Verdes -vía menéame, donde la cosa está batiendo récords- que el Gobierno va a recibir a alguno de los firmantes del manifiesto que desde esta mañana nos tiene en un ay. Uno de ellos, Enrique Dans, lo que no deja de tener su guasa.

Si no se han enterado de la movida, probablemente vivan en otro planeta, pero la resumo de aquella manera:

1. El Gobierno cuela de tapadillo en su anteproyecto de Ley de Economía Sostenible un cambio que supone en la práctica cerrar las webs con elances a archivos con copyright. Música, pelis, libros y videojuegos, carne de Emule, vaya.

2. Casi al mismo tiempo, un numeroso grupo de músicos protestaba contra la piratería frente al Ministerio de Industria.

3. Conocidos los intríngulis de la Ley en lo relativo a propiedad intelectual y descargas, cierto número de blogueros patrios, la mayoría gente muy cabal, redacta con nocturnidad y a toda prisa un manifiesto en el que protestan airadamente contra ese cambio legal. Con cierto boato, lo llaman En defensa de los derechos fundamentales en internet.

4. El texto corre de blog en blog, El País habla de 55.000. En menos de 15 horas, obligan a reaccionar al Gobierno y convoca a una reunión a alguno de los firmantes.

Seguro que alguien me corrige, pero puede que estemos ante la protesta ciudadana con el menor tiempo provocación-acción-reacción de la Historia. Y eso es muy buena noticia: igual internet acaba de hacerse políticamente mayor de edad en España. Así, como el que no quiere la cosa.

Nunca he sido muy de manifiestos, para firmar algo tendría que estar al 100% de  acuerdo, y cada cual tiene sus peros particulares a casi todo. Así que con este me ha pasado algo parecido. En principio, el texto tiene artículos innegables:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Es más, tenía reticencias sobre el artículo 3, que dice que la nueva ley puede generar inseguridad jurídica. Pero NetoRaton, aquí, me las ha quitado casi todas. Su ejemplo es tan exagerado como didáctico.

Claro que hay otros puntos del manifiesto que son muy discutibles. Al menos, en parte.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

Bueno, vale, bien, Internet no debe someterse a presiones políticas. Perfecto. Tampoco a intereses gremiales, por lo general, bastante oscuros. Pero lo que tampoco podemos es ponernos flamencos y envolvernos en la bandera de la liberté, la egalité y la fraternité. Básicamente porque, aunque la literalidad del asunto pueda ser compartida por todo el mundo, el significado que encierra cuando hablamos de la mula no debería escapársele a ninguno de los creadores del manifiesto. Cortar el enlace a la descarga por la cara del último Pro Evolution Soccer o del screener de Pagafantas no es imposibilitar (con lo que mola el verbo impedir) la libertad del saber humano, lo pintemos del color que lo pintemos.

Con todo, el pero más grande me aparece cuando veo el desprecio con el que gente a la que en su mayoría respeto intelectualmente trata a los autores. Quizá se deba a que ninguno de ellos vive de serlo, entiéndanme bien: salvo excepciones de esas de las que sobran dedos cuando se cuentan, un bloguero es un fulano que dedica parte de su tiempo libre a escribir lo que le sale de la tecla. Las habichuelas va a ganárselas en otro lugar. Lo dije el otro día y lo repito ahora: hagan con este texto lo que les plazca, es copyleft chachipiruli, pero left left del todo, oigan. Como si mañana lo veo publicado en el Eco del Bierzo bajo la firma de Críspulo Benítez. ¿Molaría una mención al autor original de la cosa? Sí. ¿Me querellaría por ello? Muy probablemente, no.

Dice el manifiesto que la nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Falso. Si alguien quiere la discografía de Canteca de Macao enterita y gratis total, que proceda a pinchar aquí. Si quieren el último disco de La Excepción, en este otro sitio.  Si lo suyo son más las series de la tele: sírvanse, Malviviendo no les decepcionará. Son gratis y maravillosamente libres porque sus autores han decidido que así sean, no porque yo, o cualquier otro, hayamos decidido que algo a lo que su creador puso precio tiene que salirnos por la cara. Expropiación o muerte. Porque no sale de los cojones y viva Pancho Villa, de paso.

El manifiesto, claro, habla de los autores. Dice que tienen derecho a vivir de su trabajo. Estaría cojonudo que no admitieran eso. Pero es un derecho condicional, ojo: tienen derecho a vivir de lo que les sale tras horas, días o meses de exprimirse el cerebrúnculo siempre que lo hagan con nuevas ideas creativas y nuevos modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Si no, pues a joderse tocan, y no es que vayan a cobrar poco por su trabajo (ojo, poco multiplicado por mucho puede ser muchísimo) es que me lo voy a llevar gratis porque me sale del manifiesto.

Todo ello bajo el justificado motivo de evitar el abuso de las entidades gestoras. Ese es el drama de los autores. En esta guerra, las criaturas tienen unos compañeros de viaje como para tirarse del tren en marcha: las discográficas y la SGAE. Con los méritos que han hecho unas (último ejemplito, La Excepción vs. Warner) y la otra (el imaginario colectivo es amplísimo, si no, busquen en Google, que no se lo voy a dar todo hecho) ir en su equipo te pone en el bando perdedor antes de que pite el árbitro.

Que la normativa actual tiene errores de bulto es evidente: me cobran un canon por si hago las copias que me prohiben hacer. Como si el Estado cobrara un impuesto por el hachís. Que el anteproyecto de ley es bastante peligroso tampoco tiene discusión. Pero me llama muchísimo la atención la adhesión inquebrantable de mucha gente con las suficientes ideas propias como para disentir en algo. De mis blogueros de cabecera, sólo Manolo Saco no ha copiado el manifiesto. Expuso sus reticencias y bien carito que le ha costao (lo pueden ver en la segunda parte de esta entrada).

Avisadito quedo. Pero soy del Atleti: ser arrollado por las calamidades es mi rutina diaria. Así que lo repetiré aquí: lo que dijo Saco es una verdad como un castillo. Detrás de las buenísimas intenciones, no lo dudo, de numerosas mentes brillantes de la blogosfera, se esconde algo tan mezquino como no renunciar, así nos quemen, al gratis total.

Vivimos rodeados de libros, juegos, discos o pelis de coste cero (para nosotros, claro). A falta de un nuevo orden mundial que lo sustituya, el dinero es la forma en que se nos recompensa (con mayor o menor acierto) por nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo. Conocimientos y esfuerzos que aplicamos en nuestros respectivos curros para ganar cuatro duros. Unos duros que ahora les queremos negar salvo si actúan exactamente como queremos (y no en todos los casos, que el conocimiento tiene que ser libre) a quienes se esfuerzan por crear cosas que nos hacen la vida algo más aceptable. Y eso también lo defiende, aunque no sea la intención de sus autores, un manifiesto que me he negado a suscribir.

MenéaloMenéalo. Total, lo van a freír a negativos  -> 
 
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Publicado por en 3 diciembre 2009 in Y todo lo demás

 

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3.898.946

Otra de diferencias básicas.

Queridos niños, esto es dramatizar (muy cutremente) una realidad para la tele sin hacer demasiado daño más que a la vergüencita ajena:

Esto otro es de no conocer el propio apellido paterno ni tener posibilidad alguna de conocerlo:

Con la cantidad de periodistas no ya sólo honestos, sino brillantes que hay en la puta rue… Qué ganas de que el fulano este sea el parado número 3.898.946 de este país. Bueno que suba la cifra cualquiera que, por encima de él, lo haya consentido o alentado, o haya ejercido presión para que obtuviera esas imágenes. Aunque se les jodan las cuentas a Corbacho, ese que tiene tan cerquita a otro tipo bien majo.

[Vídeos encontrados gracias a los comentarios de Jaucan en Escolar y axtalax en Público]

 
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Publicado por en 2 diciembre 2009 in Juntaletras

 

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La presunta disculpa

Una de las palabras que peor utilizamos los periodistas, y utilizamos muchas muy mal, es presunto.  Dado que en la Facultad se estudia el Derecho de la señorita Pepis, uno escribe “detenido un ciudadano por la presunta muerte de otro” y ya puede tener delante la foto de ese otro acribillado a balazos, que se queda tan ancho. El caso es presumir.

Claro que lo contrario tiene peor arreglo: el día en que nuestro avezado plumilla decide que lo de tanto presunto es cogérsela con papel de fumar, se calza la toga sin que se le menee el bigote. A ver, que pase el condenado, decía el juez de la deliciosa anécdota escondida en este texto. Cuando eso lo hace la dirección de un periódico centenario, pasan cosas como esta:

La mirada del asesino de una niña de tres años. Con un par. El mismo que le falta a ABC para mantener colgada la imagen. En este minuto, está sacada del fabuloso Kiosko.net porque no aparece en el servidor del periódico. Las portadas de los días 26, 27, 29 y 30 de noviembre, las encontrarán sin problemas. El mismo día en que abren un blog para sacar pechito por más de un siglo de archivo, tienen que esconder las vergüenzas de esta semana. Qué cosas tiene la vida. Pero qué cosas (Jessica Fillol lo había visto antes).

Tantas cosas, que hace un ratito, el director del periódico ha tenido que salir en su videoblog a pedir disculpas (bueno, ellos en principio decían discuplas, fíjense en la url, si es que cuando el día se tuerce…) Un comunicado en el que Ángel Expósito se hace la picha un lío con las presunciones y las falsedades, en el que reparte un poco de mierda para todos los medios y en el que acaba diciendo que el fallo de su periódico es de esas cosas que pasan.

Se fiaron, dice Expósito, de un informe médico y de sus fuentes policiales. Con todo, seguro que de lo que más se fiaron fue del aforismo más dañino de la historia del periodismo universal: no dejes que la realidad te joda un buen titular.

La rectificación de Expósito llega tarde. En concreto, casi tres días después de que su propio periódico hiciera lo mismo con la boca pequeñita. Tan pequeñita que apenas cabía por ella un cañamón. Según cualquier manual de ética periodística, una rectificación ha de tener la misma relevancia que la cagada. Pues bien, en la primera del 29, un leve recuadro ya decía que el cruel asesino de un día antes, esa mañana era la víctima de un error. Del error de un informe médico. Que bueno es que haya niños en casa para echarles la culpa de todo.

Porque al joven, no me salgo de ABC, se le culpó de la muerte de la niña, así, en impersonal. Como si ellos no hubieran tenido nada que ver en la cosa. Puestos a eludir responsabilidades, el más divertido es Juan Manuel de Prada, este fulano que aspira a ser umbral y hace tiempo que todos menos él sabemos que se quedó en acera. De Prada no se corta: la culpa es de la sociedad cretinizada y los políticos, que esos siempre está bien que se lleven alguna colleja.

Hasta ahora creía que la bendita libertad de prensa (que nos hemos dado entre todos) lo mismo servía para amparar los desmanes de mi amiga Samanta, que las tropelías de Federico o el circo grimoso que cada semana montan en Sálvame de donde estés, corazón. Ahora también sé que sirve para condenar sin juicio y que salga gratis. Bueno, sólo a cambio de un mal ratito delante de una cámara para echarle la culpa a todo en general. ¿Qué son menos de dos minutos de bochorno por una foto pelín incorrecta comparados con la de periódicos que hemos vendido?

ABC cultivará preferentemente la información gráfica, haciéndola objeto de especial cuidado para ofrecer en ella cuanto pueda interesar al público.

Es del manifiesto fundacional de la cosa, primera página del primer número de su historia. Por si Ángel Expósito, o cualquier otro, no hubieran tenido tiempo de leerlo todavía con tanto ajetreo.

MenéaloMenéalo sólo si lo tienes confirmado por tres fuentes  -> 
 
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Publicado por en 1 diciembre 2009 in Juntaletras

 

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