No se les puede dejar solos ni un ratillo. Hay que ver. Se va uno a casa por Navidad, como los turrones, después de soltar por aquí la vomitona prefiestas ineludible (para días como esos fue para los que me abrí el blog) y cuando vuelve se da cuenta de que le han dejado la fe hecha unos zorros.
Hace cuatro días y medio jamón menos, el santo padre guía-de-todos-los-rebaños-de-bien, cansado de pensar en las alturas, tuvo un ligero cambio de impresiones con la alfombra. Ya lo cantaba Mecano, entre el cielo y suelo hay algo con tendencia a esmorrarse a poco que una fan salida de madre le empuje. O no era exactamente así…
El caso es que el incidente ha provocado en Roma cierta controversia sobre la seguridad del papa, y a mí, que tengo el día mucho menos terrenal, la primera duda de fe. Razti es el vicario de Cristo. Cristo sigue siendo, mal que nos pese a todos los envidiosos, el ojito derecho de su padre. Su padre, Dios, es uno, trino y todopoderoso (un figura, vamos). Y aquí el figura permite que cualquier oveja descarriada se acerque al mejor amigo de su hijo con tal entusiasmo que la cosa a punto ha estado de acabar en cónclave.
Eso se soluciona con un papamóvil indoor, dirán ustedes cargados de razón. Pues sí, pero ¿al Papa no debería protegerlo mejor el jefe supremo que un cristal, por gordo que sea (el cristal, no el papa)? En esas dudas me hallo, que la omnipotencia me tiene bastante decepcionado últimamente.
Claro que no hubiera caído en ese dilema teológico si no fuera por lo que ha venido después. La asociación de amigos del cumbayá ha vuelto a montar su cirio de cada año en el centro de Madrid. Que a mí no me importa que se manifiesten, allá cada cual con su forma de pasar frío, a mí lo que me jode es el bochinche de tráfico que arman. El día del millón de hostias, dice más o menos un titular de Público de esos de tener el día salvaje y que nadie te frene.
Sin evidencias científicas de que siguiera bajo los efectos del golpe, Benedicto XVI se dirigió al personal por videoconferencia (los milagros de ubicuidad ahora los hace Bill Gates) con el mensaje de costumbre: Dios quiere que follemos como conejos y sin condón siempre que antes estemos en posesión de la póliza 23C. Sin póliza, no vale.
Claro que quién mejor estuvo fue el telonero. Rouco Varela y su encendida defensa del sexo amor de pago. Que aquí el monse raje contra las bodas gays y el aborto viene siendo parte del discurso habitual. Lo que tenía algo más olvidado y ahora recupera con entusiasmo es el divorcio. Supongo que lo de tirar hacia atrás del extremo rancio es una simple cuestión física: según avanza la sociedad, las reivindicaciones de la iglesia se vuelven más añejas para que el punto de equilibro (ese al que se agarran los gobiernos para no perder votos) siga siendo el actual. Si la sociedad logra que el aborto sea un derecho de la mujer (2009), la iglesia brama contra el divorcio (1981). Con un poco de suerte, la cosa se queda en 1995 y virgencita virgencita, que nos quedemos como estamos.
No me negarán que el argumento de Rouco es molón: si la cosa sigue por este camino (léase camino con todas las connotaciones posibles) Europa se queda sin hijos. Y aquí me surge la segunda duda existencial: Dios, que es bueno, todopoderoso y todas esas cosas que se dicen de él, ¿no pondría a procrear como chinchillas a sus representantes en la tierra dado el grave peligro que se cierne sobre nosotros? Pues no, el supremo hacedor lleva de brazos cruzados desde el séptimo día por la mañana y por cerca que esté el apocalipsis, los curas sin un triste hijo (reconocido).
La tercera duda me sobrevino por culpa del telonero bis. Kiko Argüello, guitarrista y pintor en la vida. Un altísimo como dios manda… un dios como el altísimo manda… un dios como dios manda… un altísimo co… (joder, perdonen el lío identitario) no hubiera permitido semejante crueldad para las decenas de miles de millones de infantes (recuento de Esperanza Aguirre S.L. o Sagradas Escrituras S.A., el que más alto pete) que pululaban por la manifestación.
Para un cuento que tienen dominado (todavía son cumbayás cinturón blanco-amarillo y lo de la santísima trinidad se les resiste) llega Argüello y se lo descojona. Toda la vida creyendo que los Reyes Magos son unos señores que llegan cargaditos de regalos el 6 de enero para que a la voz de amén se aparezcan en Madrid a 27 de diciembre con su negro de verdad y todo. Y ellos con las cartas a medio escribir. Ningún ser supremo que albergue la más mínima bondad puede consentir semejante ataque de pánico en tanto inocente. No sé si se hacen una idea. En el mundo calvo sería algo así como si Jessica Alba se les presenta cantando el aserejé justo el día que no se han cambiado la muda. ¿Es o no es como para perder la fe en dios bendito?
Menéalo, hombredediós ->
[...] This post was mentioned on Twitter by JessicaFillol, El Rato Tonto. El Rato Tonto said: Ratzi, Rouco y Argüello me dan tres motivos para no creer en dios. http://elratotonto.net/2009/12/28/tres-motivos-para-no-creer-en-dios/ [...]
[...] Sporting. Gracias por llevaros a Sinama. Pero, sobre todo, gracias por haberme sacado de esas jodidas dudas de fe en las que andaba últimamente. Seis millones de euros. A ver quién es el guapo que me dice ahora [...]