Prometo que iba a escribir este post con ánimo conciliador. La fiscalía de Sevilla, finalmente, no ha presentado escrito de acusación contra mi amiga Samanta Villar. Después de toda la caña que se llevó la pobre, me parece injusto que esta buena noticia pase desapercibida. El juez abre el proceso y la cosa se lleva más de 400 meneos, el fiscal no ve delito y la noticia se arrastra por las catacumbas de lo irrelevante. No hay derecho.
El fiscal, en contra de la opinión del juez que instruía el caso, ha decidido que Samanta no tenía conocimiento previo y cabal del robo. Supongo que cuando la productora decidió hacer un programa sobre una familia chabolista no pudo imaginar que alguno de sus miembros no fuera un probo cumplidor de la ley.
Ejercicio práctico, vean los primeros 5 segundos de este vídeo.
Bien, sigamos…
Que somos unos malpensados y cuando la joven dijo aquello de “me va el corazón a 2000 por hora. Dios mío, como venga alguien y nos pille” realmente se refería a que la furgoneta tenía el intermitente anterior derecho fundido. Y estaba cagadita por la multa, claro.
Andaba yo en pleno propósito de enmienda, resignado a aceptar que lo de Samanta & cómplices es telebasura perfectamente legal; que el insulto a todos aquellos que se juegan el pescuezo de verdad por contarle las cosas que pasan sólo es un novedoso formato que los carcas del quéquiéncomocuandoyporqué no acabamos de pillar. Estaba yo todo contrito cuando me paso por la web del programa y me encuentro la siguiente encuesta:
¿Dónde enviarías a Samanta Villar?
Joder, por lo menos, no provoquen.
Menéalo si se te ocurren 10 ó 12 respuestas a la pregunta ->



confesionesbeticas
13 diciembre 2009 at 20:28
Los numerosos lugares a los que yo enviaría a la Villar en verdad no merecen que ella aparezca por allí.
¿Por qué no un “21 días sin Samanta Villar”?
pas
12 enero 2010 at 9:21
Yo la enviaria a tu p___ casa, que te parece??. Samanta es una gran profesional y su humildad por mostrar este tipo de realidades le merecen el respeto de todos. Ten mas consideracion por los que intentan mostrar el mundo tal y como es.