Un pequeño paso para el teclado, un gran salto para la boina. Alborozado anda medio mundo porque internet va a tener dominios con ñ (¿domiñios?). Estaba convencido de que la cosa era antigua, pero ahora, vía meneame leo en cinco días que desde ayer mismo, y no antes, se pueden pedir. Algunos, van más allá y ya hablan de que Internet respetará, por fin, la pluralidad cultural de todo el mundo. Así, como si la red no fuera el único medio que ha logrado burlar a la censura china (aunque sea para lo único), el lugar donde se expresa Yoani Sánchez (no estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero daría mi vida etcétera) o la herramienta que retransmitió en tiempo real las manifestaciones en Irán.
Mire usted que bien, ahora el Excmo. Ayuntamiento de Cañamero del Cañavate podrá tener su propia y dignísima dirección y no esa cosa desnaturalizada de www.canamerodecanavate.com. Desde luego, www.cañamerodelcañavate.com es más identitaria, más identificativa y más fetén. Dónde va a parar.
Idenficar, identifica un huevo, otra cosa es que sea mínimamente útil. A ver cómo le explicamos dónde está la ñ a ese improbable grupo de holandeses interesados en visitar las fiestas patronales de la Virgen de la Escoba Torcida. De interés turístico regional, oigan. Seguro que acaban llegando a la página, porque san google y un poco de paciencia lo arreglan todo, pero no parece razonable poner dificultades a una fuente de ingresos que, a poco que se tuerza, puede acabar en el Santísimo Cristo de la Fregona Enhiesta. Ya saben, el patrón del odiado pueblo de al lado, al que Dios no le concedió la gracia de una hermosa ñ.
Esto tiene toda la pinta de ser la versión 2.0 del bilingüismo p’adentro tan común en algunos lugares de esta, Mispaña. Quede claro que daría un dedo por hablar con corrección galego, catalán y euskera, que admiro profundamente a los varios amigos que son capaces de mantener a la vez dos conversaciones, una en castellano y otra en catalán, y que sólo me merece respeto quién busca visibilidad para su lengua. Que luego me acaban metiendo en algunos sacos que dan un miedo que paqué.
Si pulsa usted aquí, estará a tres clicks escasos de acabar en cualquier parte del mundo que desee (bueno, y de que sus maletas acaben en otra que no desee en absoluto, pero esa es otra historia). Con un breve diccionario, el inglés de COU y un poquito de jeta, moverse por el mundo le resultará una experiencia apasionante.
Ahora bien, pónganseme un ratito en la piel de nuestros entusiastas holandeses. Cansandos de tanta virgen y tanto cristo, cogen su coche de alquier camino de los Sanfermines, Pamplona. Como aquello de que los hombres no preguntamos y ellas se orientan malamente es una verdad (casi) universal, el Wesley de turno le dice a su propia algo así como tú tranquila, Merijane, conduce que me he sacado el mapa de google, me voy fijando en las señales y te digo. Ole, sangría, toro, paella y todas esas cosas. Dejan atrás las entradas de Mérida, Madrid, Guadalajara, Zaragoza, Logroño, Iruña (con algo emborronao al lado), San Sebastián y, ya a la altura de Biarritz empiezan a mosquearse. Al preguntar comprueban con horror que no es que se hayan pasado tres pueblos, sino tres provincias y una frontera. Como calculan que el último toro ya está siendo arrastrado y hace un solecito muy rico, Biarritz se convierte en su mejor opción para pasar el fin de semana.
El cafre que pintó sobre la españolista Pamplona o el delegado de la consejería de turno que logró tras años de esfuerzo que la DGT reconociera la verdadera identidad iruñesa, podrán estar orgullosos: la vida acaba de quitarle cuatro duros al negocio familiar (una cantina, en concreto) y otros cuatro al impuesto autonómico que tocara.
La magia de internet es que cualquiera puede obtener información de cualquier sitio de manera bastante fácil. La ñ en los dominios sólo puede servir para complicar las cosas a quién la ofrece y quién la busca. Cuando al principal portal turístico español le sobran los motivos para llamarse www.spain.info, ganar la pelea por convertirlo en www.españa.es son ganas de perder el tiempo. Los tiros para extender internet en España van más por aquí (lean el recuadro de abajo, tras el habitual repaso de Público a la epopeya pirata) que por una cuestión de virguillas.
Aunque, eso sí, hay que reconocer que la conquista social frente a la opresión anglosajona en los dominios tiene una enorme utilidad: a partir de ahora podremos, orgullosa y patrióticamente, por supuesto, visitar www.coños.com
Meñéalo, con eñe ->



Paco Piniella
17 noviembre 2009 at 23:57
Si un sueco quiere desde su casa poner
http://www.españa.cañi.es
lo va a tener dificil…