- ¡Buenos días!
- Hola. Ya era hora. Llevo desde las 8 esperándole.
- Ya, es que no sabe como está el tráfico.
- Sí, lo sé. Yo debería ser parte del tráfico.
- Bueno, bueno, que yo soy un profesional y tengo mucho trabajo. ¿Qué quería?
- Pues ya ve, jugar un dominó… ¡que me arregle el lavavajillas que desde hace dos horas es catarata de Gocta!
- Ah, vale. Un momento. Estoooooo. ¿Ha dicho lavavajillas? No, no va a poder ser.
- Cómo que no va a poder ser. ¡Llego tarde a todas las cosas y mis vecinos se están planteando ser el reemplazo de Gemma Mengual en Londres!
- Bueno, a ver qué podemos hacer ¿tiene uste del volante de tuberías escogorciadas firmado por un perito?
- ¿El qué? A ver, llevo dos horas achicando agua para ahorrarme la canoa. Lo único que he podido hacer es llamarle como un desesperado.
- Pues entonces, no va a poder ser. Mire, si fuera la lavadora, o el bidé, sin ningún problema, en diez minutos se lo dejaba hecho. Pero es que es el lavavajillas… y usted no tiene el volante del perito. Y yo no puedo hacerlo.
- ¿Pero usted no es fontanero?
- De toda la vida, buen hombre. Pero soy de la Asociación Fontaneros por un Mundo Más Justo. ¿Le suena? Creemos que la alegría con la que la gente compra los lavavajillas es un atentado a la integridad moral del fregadero tradicional. Además, es que el Ministerio de Consumo aún no nos ha indicado convenientemente qué hacer en estos casos.
- Pues digo yo que taponar la fuga. ¿No?
- Sí, eso es lo que haría cualquier desalmao. Pero nosotros somos fontaneros con conciencia y queremos ir más allá. ¿Sabemos qué implicaciones morales tiene esa fuga de agua? ¿Ha sido una rotura provocada por el buen uso del lavavajillas o por desidia? ¿Coloca usted los cubiertos por estricto orden de altura en la cesta? ¿Enjuaga los platos antes meterlos? Sepa usted, caballero, que la solución a su problema está en el antes, no en el después.
- Vale, bien, lo que usted diga, pero ya que estamos en el después… ¿me quiere arreglar de una vez la cosa, que esto empieza a ser una vía de agua que nos vamos a reír del Titanic?
- No, mire, mi conciencia no me lo permite. Yo no le voy a hacer nada si un perito de guardia no me certifica que esto es una rotura de tubería.
- Qué va, es una onza de chocolate.
- Y además… es que esto de los lavavajillas… no sé yo.
- Vamos que es usted más de fregadero tradicional, ¿no?
- Pues claro, como Dios manda.
- Vale, haber empezado por ahí. Haberse puesto de nombre Fontaneros Anti Lavavajillas y nos hubiéramos ahorrado todos estos dibujos.
- Lo valoramos, no crea, pero es que si decimos lo que realmente pensamos, damos un poco de miedo.
- Es lo que tiene ser idiotas. Me voy a buscar a otro fontanero. Espero que los de abajo sepan nadar.
Hay 2.000 establecimientos en este país donde la conversación de arriba se va a repetir día sí, día no, a partir de ahora. Hay farmaceúticos fachas, como hay fontaneros que le cogieron manía a los lavavajillas. Pero si a nadie le entra en la cabeza que te dejen con la vía de agua abierta, lo otro hay al menos tres asociaciones (ejem) dispuestas a defenderlo. Son:
- Asociación Nacional Para la Defensa de la Objeción de Conciencia (ANDOC). Así, en general. Que no a todo, que diría María Teresa Saiz. De lo más rancio que uno se puede encontrar sin palillo en la boca y camiseta imperio.
- Red de Farmacia Responsable. Con toda la pinta de ser un tentáculo de la ANDOC. Con rollito más joven en su web, pero igual de añejo en el fondo. La vida empieza con la propia fecundación, la OMS no tiene ni puta idea, el sexo tiene que comprometer a toda la persona (humana) y casi casi, las pajuelas son de un malo que te rilas. Proponen unas pegatinas para la puerta de sus establecimientos, para dejar clarito que
a) se están construyendo su caminito al cielo
y b) Si se te ha roto el condón no pierdas el tiempo con ellos.
El tercer uso de su pegata es bastante obvio: la próxima Couldina se la va a comprar su santa madre, porque yo no.
- Farmaceúticos Responsables. Mis favoritas. De momento son tres, lo que no está nada mal, porque una asociación de dos se queda en pareja y desluce mucho en los carteles. En un primer momento no sabes demasiado bien de qué va la cosa, hasta que el perfil de una de ellas (que representa, por lógica, el 33% del ideario de la asociación) recurre al mantra roucovareliano de la defensa de la vida, la dignidad de la persona y todo eso ligado al concepto de: Tu vida va a ser como a mí me salga de los cojones, por la gracia de Dios.
Ahí se las dejo, para lo que vayan necesitando.
