Cuando Mariano despertó, Costa todavía estaba allí:

20 horas y 20 minutos después, Costa seguía allí
El otro día daba vueltas a la importancia, escasita, que los partidos políticos conceden a esto tan raro de internet. Lógico, están dominados por señores que hace 10 o 12 años, cuando la cosa se popularizó a toda leche, ya no iban a cumplir los 40. Esa edad en la que prefieres que tu sobrino se encargue del mando a distancia ese que no controlas y tú dejarte de líos. Ese debe de ser el motivo por el que, a las 11:20 de hoy, 30 de octubre, 20 horas y 20 minutos después de ser borrado de la faz de la Tierra por un comunicado genovés, Ric siga apareciendo en la web del PPCV como secretario general ante el aplauso entusiasmado de Camps y Rajoy.
Eso o que el encargado de la página también se haya apuntado la moda últimamente más popular: desplantar al santo Job, que sale gratis. Todo el mundo intenta imitar a sus referencias para crecer en su oficio, y el joven informático novogeneracional tiene para elegir:
En 12 horas, Ric Costa recordó a Mariano que seguía siendo secretario general por mucho que llevara 15 días negándolo. Su hermano (el de Ric, no el de Rajoy, que todos sabemos que es más de primos) se sorprendió públicamente de la arbitraria decisión de Génova. Paco Camps volvió a ensalzar la gestión de Costa que Rajoy había puesto en el disparadero. Al guapo Güemes no le pareció que Ricardo hubiera tenido un juicio justo. Aguirre sembró de nuevo dudas sobre Cajamadrid. Pizarro le recomendó irse si la procesión no va detrás de él. Juan Vicente Herrera, tan calladito siempre, gritó a los cuatro vientos que estaba hasta las pelotas de las niñerías de su partido y que, como la cosa no cambie, en 2011 (largo me lo fiáis) se va a presentar un guardia. Y Josemari puso en evidencia que lo del liderazgo del PP es un sindiós. Eso, en 12 horas.
Sin apenas tiempo para respirar, la gestión de Rajoy al frente del partido que preside ha sido analizada, comentada y criticada hasta por el portero de Génova, 11. El de Génova, 9 estaba de día libre, visitando a unos familiares en Loeches, de ahí su silencio. Lo de Rajoy empieza a ser un problema puramente capilar: su barba es una invitación continua a que todo cristo se le encarame.
Mariano, el verdadero liberal de su partido, lleva tanto tiempo instalado en el laissez faire que para una vez que intenta ser tajante, nadie le toma en serio. Se carga a Costa y en lugar de infundir respeto, da pie a la coña marinera. Tiempo le ha faltado al batallón Aguirre para recordarle que Cobo también empieza por c y que las similitudes van más allá. Incluso comparten la o posterior.
Así que el día después de un cese fulminante y una amenaza aplazada al martes, en lugar de sacar pecho, tiene a su secretaria general pidiendo disculpas por esta España de dios. Eso, y dando otra clase magistral de funambulismo dialéctico como aquella del plus de exigencia exclusivo de los secretarios generales, que no de los presidentes. Ahora el juego de las sutiles diferencias ya no es entre Costa y Camps, sino entre Costa y Cobo. Ric como referencia ineludible en toda comparación dentro del PP. Efectivamente, la fiesta no se acaba nunca ni para el santo Job.
[ACTUALIZACIÓN 11:50: Juan Costa ya a calzón quitao. Que no decaiga]
[...] “Costa todavía estaba allí”, en El Rato Tonto [...]
[...] no del escarabajo, se pega un susto tremendo. Dormitaba ajeno al mundo. ¡Bueno, yashtá bien! ¡She me cepillen a Coshta, que en eshta shanta casha ni losh eshcarabajosh peloterosh le reshpetan a [...]