Este blog empezó como una tontería. A estas alturas ya he demostrado que es una gilipollez. No crean, tiene su utilidad. Uno es moderadamente serio, preciso y responsable en el trabajo por el que le pagan. Aquí, como afortunadamente la cosa me cuesta dinero, puedo vomitar lo que me salga según tenga el día y la tecla. Igual de divertido que el curro, pero mucho más liberador.
Los infortunados veinte seres humanos que se pasan por aquí con cierta frecuencia (gracias mamá, gracias papá, gracias Misanta) sabrán que un poquito de política, un poquito de periodismo y un poquito de mi Atleti son las pesadillas diarias que suelto en estas páginas. Pues bien, entre los 120 post que hay publicados ahora mismo, que menos da una piedra, oyes, hay tres que tienen especial éxito.
Uno hablaba del padre de Mari Luz Cortés y Jesús Neira. Llegó a ser portada de Meneame y no hay día que no me traiga un par de visitas de gente despistada (¡gracias!). Pero los otros dos son absolutamente desesperantes. En uno de ellos, la cosa iba del Diario Barcelona, ese panfletillo que ha decidido hacerse famoso cascando un par de tetas en portada y vendiéndolo como un error, un empleado cabreado o cualquier cosa parecida. Uno de sus tags era tetas y claro, la política, el periodismo y el Atleti le interesan a poca gente, pero las tetas… a todo cristo. Me sigue maravillando que, si un navegador tarda más o menos lo mismo en abrir una buena página porno que un blog, la gente se busque la pajilla ¡en wordpress!
Pero el otro es más marciano aún. No hay día en que no me lleguen dos o tres visitas desde google, de gente que busca hormonas para la cola. Alucina, vecina. Todo, porque se me ocurrió titular un post sobre el aborto como Jotabe, cola y chute de hormonas. Me ha dado por buscar y resulta, que los pobres que se topan con mi soflamita diaria buscan realmente algún compuesto para que les aumente el miembro (qué mal anda el mundo, por dios bendito) o en su defecto un brebaje mágico para incrementar latinoamericanos culos.
Internet no sólo es fuente de conocimiento, noticias o un invento que permite visitar el museo del Prado sin moverse de Beluchistán. Vale, ya sé que no descubro nada, pero me hace gracia comprobar en mis propias carnes blogueras que aquello de las almendras y la miga de pan para parecerse a Pamela Anderson acaba, gracias a google, en sitios tan poco edificantes como este.




