RSS

La reportera ONG

23 sep

Todo ha sido una lamentable confusión. Menos mal que se ha aclarado, porque me tenían en un ay. La casualidad ha querido que la citación de Samanta Villar en un juzgado de Sevilla se conozca cuatro días antes de la emisión de otro de sus brillantes reportajes de periodismo de investigación. Pura coincidencia. Creánme, de verdad.

Por puro azar, también, ha llegado un comunicado de la cadena en el que pone las cosas en su sitio. El incidente de los hierros robados fue un malentendido y la intrépida reportera colaboró en todo momento con la Guardia Civil. Es que lo otro se llama obstrucción a la justicia y está muy feo, señorita. Además, ha de quedar meridianamente claro que la chica lo hizo por puro interés informativo, y además, sin ánimo de lucro alguno.

Y llevan razón: España entera se desvivía por saber a qué se dedican los habitantes de un barrio de chabolas. La sorprendente revelación de que un elevado porcentaje no vive de la abogacía sino de recoger chatarra merece cualquier represalia. Era necesario hacerlo público frente a todas las mordazas que impone el sistema, etcétera.

Sin embargo, lo más interesante del comunicado es una aclaración posterior. Por lo visto, toda esta panda actúa por amor al arte, en plan ONG. No tienen, dicen ánimo de lucro alguno. Veamos, lucro viene a ser la “ganancia o provecho que se saca de algo.” Efectivamente, podemos conceder que la amiga Samanta no pretendía enriquecerse con los hierros de las narices. Pero, ¿seguro que nadie obtiene ganancia por ello?

Empecemos por la ciudadana Villar: ella se llevará un sueldo bastante majete por hacer el programa, luego saca ganancia y provecho de grabar la “operación metales pesados” de sus colegones los chabolistas. Boca a Boca, la productora del formato pionero con un nuevo estilo real y cercano (que no lo digo yo, ojo), venderá el producto por el precio que le parezca oportuno. Así que, salvo que echen muy mal las cuentas, también sacan su ganancia y su provechito del asunto. Y Cuatro, esa cadena que apuesta por el nuevo periodismo, tampoco perderá dinero, algo cobrarán a sus anunciantes. Un poco más de ganancia y un poco más de provecho.

Así que, bueno, a lo mejor la complicidad con un robo sí, quizá, a lo mejor, puede ser que reporte beneficios a los cómplices. A todos los cómplices, ¿no? Porque en este país el derecho a informar tiene unas tragaderas como el bajante de un canalón, que si no, muy probablemente iban a acabar grabando 21 días en el talego. Con un seguro éxito de crítica y público.

“No es lo mismo contarlo que vivirlo” dicen aquí, los amigos, en una esquinita de su web. “Samanta compartió en la chabola casa, comida y trabajo”… porque, claro, lo de estar grabando un reportaje que luego se edita y se emite es el hobby de la amiga, no su curro.

El próximo programa promete emoción a raudales: 21 días en crisis. Samanta se disfraza de desempleada para ver cómo son tres semanas en el paro… sabiendo que cuando facture el reportaje ganará su sueldecito. Conozco una decena de periodistas que pueden hacer así, de carrerilla, un 21 meses sin oler una nómina. Y la mayoría son brillantes, serios y honrados. Pero la seriedad y la honradez venden mucho menos que una reporpija rodeada de miseria.
Menéalo

 
1 Comment

Publicado por en 23 septiembre 2009 in Juntaletras

 

Etiquetas: , ,

Una Respuesta a La reportera ONG

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 939 seguidores