Me gané una bronca de puta madre por aquello. Vale que entre amigos suelo ser de titular fácil: primero condenso y luego ya tendré tiempo de matizar. Lo dije entonces y lo digo ahora (aunque esta vez procuraré explicarlo un poco mejor): A Jesús Neira lo ha convertido en un héroe una mala caída.
Todos necesitamos ponerle cara y ojos a nuestras luchas. Ante un enemigo incierto, porque cualquier pacífico oficinista puede ser un cafre cuando cruza la puerta de casa, es imprescindible saber al lado de quién peleamos. En lo que va de año, 40 fulanos han decidido que sus celos, su impotencia o su mala leche son más importantes que la vida de su pareja. Estamos hambrientos de capitanes. Y ahí aparece Neira.
Acostumbrado a salir en la tele, con una mujer dispuesta a contar su batalla a todo Cristo y, lo que es más importante en este Gran Hermano que nos hemos montado por vida, con una agresión grabada y emitible. La tormenta perfecta. El héroe que estábamos esperando. El personaje que el periodismo de investigación patrio podía utilizar para meterse en un tema del que los estereotipos que vomitan a diario tienen mucha culpa.
Vaya por delante que si este hombre evitó que un maromo apalizase a su novia, ya hizo más que suficiente. En un país en el que los más suben el volumen de la tele cuando escuchan hostias en el piso de al lado, es necesario darle bombo a aquellos que se meten por medio. Neira hizo lo correcto, sí. Pero ni un poquito más que Vicente, Juan Pablo, este señor de Badajoz o este grupo de compradores de Alcantarilla. En mayor o menor medida, todos se la jugaron. Cuando te metes entre un toro y el caballo del picador, lo más normal es que acabes con la femoral hecha una pena.
Todos se la jugaron, y Neira perdió. Eso no lo hace ni más valiente, ni más justo ni más razonable. Sólo lo convierte en una víctima. Y las víctimas merecen respeto, pero aunque esto suponga romper un dogma de fe, lo que dicen no es palabra de Dios. Su único mérito es una desgracia que hemos convertido en referente moral.
Ahora Neira pontifica en todos los altares y da pregones allá donde lo llaman. Su opinión es relevante porque tuvo una mala caída. Igual que lo es la de Juan José Cortés porque padece el dolor inmenso de que le mataran a su niña.
Ambos se han convertido en codiciadas piezas políticas, como otras víctimas lo son desde hace años. ¿Quién será el monstruo capaz de criticar a una formación que los lleve en sus filas? En un mundo cada vez más maniqueo, contradecir sus opiniones te convierte en cómplice del verdugo. Somos civilizados porque vivimos convencidos de que el ojo por ojo no es ley. El populismo parece cada vez más interesado en identificar la razón con el dolor irracional. La trampa es demasiado evidente, pero hay mucha gente dispuesta a caer en ella.



Almudena
16 septiembre 2009 at 12:15
Qué guay, me ha gustado. Sobre todo una idea que dejas y que me parece que da en el clavo.
“En un mundo cada vez más maniqueo, contradecir sus opiniones te convierte en cómplice del verdugo”.
Estás conmigo o contra mí. No se acepta ni media duda.
centrodemadrid
16 septiembre 2009 at 13:08
Yo estoy encantada con la noticia.
La sociedad necesita héroes. ¿O acaso crees que lo mejor es que el destino colectivo esté en manos de empollones, pelotas, pardillos, y chorizos que tenemos de clase política? Yo voto por Neira y Cortés, sin duda. Y ojalá hubiera más como ellos en la política.
dani
17 septiembre 2009 at 19:04
centrodemadrid, dime tú, ¿qué convierte a Neira y a Cortés en buenos candidatos políticos? ¿Que defendieron a una mujer de un cabrón? Pues vale. Pero eso no quiere decir que vayan a saber llevar una administración…
Porque por esas, si un tonto de pueblo pasa por la misma situación, y se presenta a presidente de Gobierno, la gente le votaría por ello. Y acabaríamos con un presidente de Gobierno muy valiente pero sin zorra idea de como llevar un país.
No te ofendas, pero has caído presa del populismo más bajonero que existe: usar a víctimas para promocionar políticos.
Ale
16 septiembre 2009 at 13:52
Cuánta razón llevas. No se debe permitir que las víctimas juzguen. Se entiende su dolor, se les puede y debe ayudar, escuchar, pero darles el poder de juzgar es irracional e injusto.
molluscus
16 septiembre 2009 at 21:40
“Su opinión es relevante porque tuvo una mala caída. ”
Eso me parece mezquino.
Su opinión le puede parecer relevante a alguien porque fue un valiente. ¿Dirías lo mismo si el hombre se hubiera acercado a las filas del PSOE?
Paolo Cutre
16 septiembre 2009 at 21:40
“El siglo que no fue”, rezará un cartel sobre una pequeña vitrina en el museo de arqueología dentro de unos 2.000 años. Esa será la reseña del siglo XXI, una mampara de cristal con medio iphone al otro lado y una foto de Jorge Javier Vázquez vestido de Houdini.
El esperpento de Valle Inclán era fruto de la la consciencia de una pérdida. Era un pálpito tangible de un agujero. Una zanja cavada en los principios occidentales por el ecce homo de Nietzsche y la fuente Duchamp.
El esperpento que nos toca vivir no es tan evidente. Es la nada de Michael Ende avanzando a velocidad de megabytes por el hilo de una fibra óptica. Es la madre de Sandra Palo llamando a Sálvame para dar su apoyo a Belén Esteban, porque el defensor del menor la amenaza con quitarle la custodia de Andreita. Esa ninña que cada vez que ponen ‘pollo’ en el menú del colegio cae al suelo en posición fetal, temblando, como el perro de Paulov.
Eso que llamas dolor irracional termina delante de una cámara de televisión. A partir de ahí pasa a las máquinas. Entra en la rotativa y la composición empieza a tomar forma. Titulares, fotos, anuncios y demás ‘chufas’ mediáticas perfectamente calculadas. El dolor se puede gestionar, pagar a plazos e incluso poner en alquiler. Es el negocio político del siglo XXI. Es Esperanza Aguirre diciendo “no admito que me acusen de falta de sensibilidad con los parados”. Como si una piñata de solidaridad hubiera estallado y cada cual peleara por llevarse el caramelo más grande. “Ser maltratado no es ningún mérito”, dijo Bernard Show. Ni siquiera es un argumento, me atrevo a añadir.
“El siglo XXI será religioso o no será” André Malraux
Antonio
16 septiembre 2009 at 21:53
Efectivamente hay muchos que no tuvieron la “buena suerte” de tener una caída por defender a alguien. ¡Silencio! Pero no debería uno convertirse en adalid de la Justicia ni en catedrático del Valor dando lecciones de moral y buenas costumbres allá donde nos llaman, sólo porque hemos tenido la mala fortuna de encontrarnos a un energúmeno apaleando a su pareja, y lógicamente hemos salido en defensa de la agredida. Como está el cotarro mediático y aprovechando estas circunstancias, hay muchas águilas que nos ponen en bandeja esta “heroicidad”, en una simbiosis tan perfectamente preparada que no se tarda nada en acarrearse un público favorable, deseoso de héroes a los que aplaudir.
No niego el acto de valor (muchos posiblemente hubiéramos mirado para otro lado), pero de eso a convertirse en héroe, de la noche a la mañana, hay un abismo.
María
16 septiembre 2009 at 22:05
¿No crees que las sociedades civilizadas necesitan héroes? Y éstos, como sabes, se construyen. Yo estoy encantada de tener a ambos, el padre de Mariluz y Neira, como tales. Ojalá yo tuviese, por un lado, la templanza de uno, y el instinto de dar la cara por lo que creo verdaderamente valioso sin pensar en las consecuencias.
Paolo Cutre
16 septiembre 2009 at 22:06
Molluscus, no es mezquino, es exacto. La presidenta de esa asociación de víctimas del 11-M en la que tú estás pensando también entra en el mismo saco. Decir que su opinión es relevante porque “su hijo se equivocó de tren” desde luego sonaría muy fuerte, pero no dejaría de ser igual de exacto.
Jorge
16 septiembre 2009 at 22:12
Me parece indignante que se utilicen estas historias a nivel politico y mediatico, es mas si los mismos que las producen, fueran dueños de los valores que representan serian ellos mismos los que huirian de este trato de favor por hacer algo que MORALMENTE deberia de ser lo NORMAL.
pepe cilon
16 septiembre 2009 at 22:29
Neira ya era profesor universitario e intelectual de contrastado pretigio antes de la paliza. Precisamente por eso tuvo la repercusión mediática que tuvo. Si mal no recuerdo, poco después de la “resurrección” de Neira, en Vigo le dieron otra somanta a otro defensor de las maltratadas y nunca más se supo.
Que no te ciegue el hecho de que cuando ahora sale en alguna tertulia de tipo político, critique a los de tu cuerda.
cgacimartin
16 septiembre 2009 at 22:54
Malintepretando…
“Su opinión (Neira) es relevante porque tuvo una mala caída”
Su opinión (Neira) es relevante porque tuvo el valor que los demás no tenemos de plantarle cara a un maltratador.
“Igual que lo es la de Juan José Cortés porque padece el dolor inmenso de que le mataran a su niña”
Igual que lo es la de Juan José Cortés porque mantiene el pulso y lucha porque se reforme el sistema judicial para que esos asesinos se pudran en la cárcel, exige justicia y SE MUEVE, cuando para otra persona (sin reprocharla), se habría hundido en una depresión quizá de por vida
takata
16 septiembre 2009 at 22:59
Neira y sobre todo su queridisima esposa, son unos oportunistas y si estan donde estan es porque tenian pasta y era gente “vip”, y la prensa necesitaba algo que publicar.
No creo que Neira salvara a nadie, mas bien creo que ha podido crear trauma psicologico a su a su hijo.
Hay muchos heroes anonimos y los tenemos como vecinos pero somos incapaces de ver algo que no salga en la tele.
elratotonto
16 septiembre 2009 at 23:25
Para gestionar una sociedad no se necesitan héroes. Se necesitan gestores. Porque los héroes son algo personal e intransferible. Como los dioses, cada cual cree en los suyos; y, con la luz eléctrica y la penicilina descubiertas, no parece demasiado razonable dejarse guiar por ellos.
Nadie niega la valentía de Neira. Exactamente la misma que la de los otros casos que enlazo. No he dedicado demasiado tiempo a buscar y me han salido unos cuantos. Jesús Neira, salvo para unos pocos, era un perfecto desconocido con esporádicas apariciones en los medios. Su agonía en directo, la plena disponibilidad de su mujer a hablar ante cualquier micro, las ganas de carroña de los que tomaron partido por el maltratador y la maltratada, que muy pronto hicieron las paces… todo eso colaboró para convertirlo en una estrella.
Una estrella que si, como él mismo dijo, hubiera tenido de frente a su rival en aquella pelea, no sería lo que es. No es mezquindad: literalmente, su lesión y su convalecencia le hicieron famoso. Tan famoso que ya no es un invitado más en una tertulia cualquiera. Ahora tiene caché, y elevado.
De todas formas, el post no hablaba exactamente de Neira y Cortés. Más bien, de aquellos que arriman sus dolorosas ascuas a su sardina para blindarse moralmente ante la sociedad.
Paolo Cutre
16 septiembre 2009 at 23:55
Efectivamente, poner por delante la palabra “parados”, “maltratadas”, “víctimas del terrorismo”, etc, es como esos terroristas de Hamas que bombardean una ciudad israelí y luego se esconden en una Guardaría de Belén. Es una coraza que no se puede derribar. Es como la frase “me hieres la sensibilidad”, es un argumento (más bien un anti argumetno) que no se puede rebatir. Es un silenciador. Como aquello de que las cuestiones de estado no son objeto de debate.
Nils
17 septiembre 2009 at 0:14
Completamente de acuerdo con lo que dices. Es vergonzoso q se aprovechen de la solidaridad popular para ganar votos o hacer carrera política y trincar todo lo que puedan y más.
Clochard
17 septiembre 2009 at 8:50
“¿Quién será el monstruo capaz de criticar a una formación que los lleve en sus filas? En un mundo cada vez más maniqueo, contradecir sus opiniones te convierte en cómplice del verdugo.”
O también, el mundo (¿sería mejor decir Occidente?) está cada vez más metido en una lógica argumental autoritaria. Lo que se nota en varias cosas, una de ellas que cada vez se discuten menos los hechos y más los símbolos (y no estoy hablando de nacionalismos).
Sociedad Libre
17 septiembre 2009 at 11:26
Siguiendo la línea argumental del post, las víctimas del terrorismo, sea cual sea su origen, o las de la guerra de Irak, carecen de legitimidad moral para meterse en política.
Si alguien sufre una agresión, tiene todo el derecho a pedir justicia. Pero si los responsables de la administración de justicia, es decir, los políticos, no asisten adecuadamente al poder judicial, sino que se aprovechan de él según la conveniencia de los políticos y sus partidos, entonces la sociedad civil, representados en el sr. Neira, el padre de Mari Luz o los padres de Marta del Castillo, tiene que tomar la iniciativa para cambiar este estado de cosas. Y si eso significa, a su entender, optar por entrar en política, es un decisión respetable.
Yo creo que lo que no pueden aceptar el 80% de los votantes (que votan a los partidos PP o PSOE) es que estas personas que han sufrido en sus carnes injusticias ante las cuales estos partidos dejan pasar el tiempo para que nos olvidemos de ellas, pues hablen con otras formaciones como UPyD, partido molesto para esta partitocracia cleptómana sobre la cual deberíamos reflexionar seriamente, puesto que ya llevamos 30 años desde la transición, y aquí se han forrado tanto los herederos del franquismo como quienes se oponían a él, y todo, tontamente apoyado con nuestros votos.
Liberaos de prejuicios ideológicos, que si izquierdas o derechas. Superad de una vez por todas las dos Españas y construid la VUESTRA.