La vice se ha tomado unas vacaciones. La vice ha ido a la playa (a Vilanova i la Geltrú, que las Maldivas, con la que está cayendo, no da buen ejemplo y ni lo disfrutas ni ná). La vice casi coincide en el espacio y en el tiempo con un tiburón, bueno, una tintorera, que no es lo mismo. La vice se ha dado largos paseos por la orilla en bikini y ha tomado el sol como si no fuera vicepresidenta. Europa Press le ha hecho una foto a la vice. ABC ha publicado la foto.
¿Es María Teresa Fernández de la Vega un sex-simbol? En efecto, la respuesta es no. ¿Tiene eso que importarnos lo más mínimo?
Pues aunque esta respuesta también parezca evidente, para muchos no lo es tanto. Unos perdieron literalmente el culo por hacerse con la foto. Los otros, por lo visto, intentaron frenar su publicación sin mirar el calendario. Señores, que estamos en 2009 y cualquier cosa que aparezca durante diez segundos en internet pasa a la categoría de barra libre. Asesores Políticos del XIX, S.A. Sin complejos.
ABC, El Mundo, Libertaddigital, entre otros, han publicado la fotografía para regocijo de su parroquia demócrata-de-toda-la-vida. Que de la Vega no esté buena es un argumento político de peso. Para trabajar en la cosa pública, a un hombre se le pide que sea capaz, serio, responsable, honrado… bueno, quizá sean malos tiempos para esta descripción, pero ustedes ya me entienden. A una tía, que salga bien en las fotos.
Pedro Jota, Expósito, y la caterva de Federico no creen en Rajoy ni lo más mínimo, de quién verdaderamente son fanáticos seguidores es de don Silvio. Da igual que alguien sea capaz, serio, responsable y honrado. Si ese alguien es mujer, no nos sirve si no tiene esta pinta:
Luego vendrá el 8 de marzo y se les llenarán las páginas de igualdad, de mujeres trabajadoras y de heroínas de lo moderno. Que una cosa es creer en la mujer-mujer y otra, muy distinta, no quedar bien con esa parte de lectores que todavía no se ha dado cuenta de que ellas tienen un papel insustituible en diversos aspectos de la vida familiar y social (la cocina, los pañales y hacer bonito, vaya).
Volverán a llenar sus páginas como si no se dieran cuenta de que una foto puede acabar diciendo más de quién la publica que de su protagonista.



