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El día de la marmota

RACING DE SANTANDER, 1 – ATLÉTICO DE MADRID, 1

Liga. La aclaración no es irrelevante: en este día de la marmota en el que se ha convertido la semana, supongo que ni los propios jugadores sabrán a veces por qué cojones están corriendo tras un balón. Si es para llegar a la final de copa o para ganar tres puntos. Eso, el Racing, porque nosotros, además, seguimos sin tener claro si vamos o venimos, descenso o UEFA.

De los tres Racing-Atleti de febrero, éste era el partido menos importante. Y si interesaba algo era, más bien, porque con un 4-0 en la ida, la vuelta de copa se ve con muy poquita ansiedad. Pero ni aún así Quique terminó de tomárselo en serio. Con Reyes lesionado, dejar en el banquillo a Agüero es condenar al equipo a la mediocridad y al público a ver un tostón. Quizá el entrenador tenga sus motivos, él mejor que nadie conoce el estado de su equipo y lo que es capaz de hacer con una eliminatoria tan facilona: sí, el ridículo más espantoso.

Planteada así, la cosa no podía salir bien. Claro que, en mitad de la espesura, Simao se inventó un pase desde 30 metros para que Forlán, después de toda la temporada pidiéndola, tuviera la pelotita donde quería. Fusiló al portero, giró la mirada para ver que no estaba en fuera de juego, empezó a celebrar el gol… y comprobó que este año las porterías son, para él, 10 centímetros más pequeñas que el pasado: el balón iba derechito al poste. Como un poseso, tuvo que aplazar el plan celebración-besos-abrazos-muñequeras y terminar la faena.

0-1 . El poco vencía a la nada. Cómo estaría la cosa de plomiza que ni la salida del Kun en la segunda parte nos levantó el alma. Como el Atleti vive permanentemente a cara o cruz, si el partido no era de Agüero, sería de Perea. Y lo fue. El muchacho no es que tenga problemas con los fundamentos del fútbol o con el sentido común, es que empieza a tenerlo con las leyes más elementales de la física. Esta vez tocaba aquella de la impenetrabilidad de los cuerpos sólidos.

Pinillos centró acorde con el partido, es decir, con desgana. La pelota fue flojita hacia la defensa atlética pero cuando Perea despejó, el balón todavía estaba allí. Colsa, ese chico que desde Brunete no levanta cabeza, remató lo suficiente para marcar el empate.

Y con el empate llegó el justificado cabreo del Racing. Si en la ida de la copa las criaturas se comieron el penalti más falta del mundo, la ley de la desventaja, desde este 1-1, no tiene secretos para ellos. Tchité se va como se había ido Forlán, solo hacia el portero. La pica lo suficiente para salvar a De Gea. La gente se relamía con el 2-1 cuando nuestro porterito, cada vez más portero, arrastra al delantero con el pie justo fuera de área. Falta y roja de toda la vida, pero José González González, un amigo, otro amigo, da la ley de la ventaja dado que el balón iba a gol. Perea, que piensa lento pero corre que da gusto, llega lo suficiente para rozarla y que dé en el palo. Tchité quería hacer de Forlán, pero estaba en el suelo y para cuando quiso volver a rematar, ya tenía a Domínguez encima.

Con eso se acabó el cuento. El cuento de nunca acabar. El jueves, otro Racing.

ATLÉTICO DE MADRID, 4 – RACING DE SANTANDER, 0

Hubo un tiempo en el que el Club Atlético de Madrid no daba lástima, sino miedo. Reconozco que apenas llegué a conocerlo pero, cuando ganar un título todavía no era un milagro, cada gol del Calderón también lo gritaban las voces del Metropolitano. Hoy Miatleti tenía que decidir si quería ser el de entonces o el de ahora. Y ha elegido bien.

Todo es mucho más fácil cuando los jugadores de este equipo juegan como lo que son y no como lo que parecen. Aunque eso signifique que Perea haga de Perea: estupendo en todos los cruces y ridículo en gran parte de lo demás. Cuando Reyes y Simao hacen de eficaces extremos, Forlán de ejecutor, Tiago de director de orquesta y De Gea de portero serio, si eres el rival vas a tener problemas. Cuando el Kun Agüero hace de Kun Agüero, que dios te ampare.

En el fútbol, plagado de gente adicta al 1-0, pocas veces se aplaude la belleza sin resultados inmediatos. Con el Kun que la jugada acabe en gol es un detalle menor. Verlo esquivar rivales y tarascadas con el balón pegado al pie es ver una faena de José Tomás: siempre al borde de lo imposible.  Un amiguete propone pedir la medalla de las Bellas Artes para este muchacho. La ganaba de calle.

Fue Agüero, al que cualquier directiva sensata ya le hubiera dado un cheque en blanco y el brazalete de capitán, quién puso el partido justo donde necesitaba el Atlético. Se escapó de todo el mundo como si fuera fácil, llegó al pico del área, por la derecha y puso un centro bombeado, suavecito, justo al sitio al que llegaba Simao en tromba para empalmarla y reventar la escuadra. Uno a cero. A un equipo en el que el pánico no es un estado de ánimo sino una personalidad ponerse de cara la eliminatoria le daba lo único que necesita más que fútbol: fé.

Mateu Lahoz, un señor de Valencia, debió de haber pagado mucho dinero por ver el fútbol a ras de campo porque lo que se dice ejercer de árbitro, estaba ejerciendo poco. En la primera parte pudo haber unas 20 faltas, para ambos equipos, que el caballero optó por no pitar entre la indignación, la incredulidad o directamente el cachondeo del personal. Tan en la glotis tenía el silbato que, cuando Antonio López sacó un balón con la mano en mitad de nuestra área, ni pitó penalti ni le dieron ganas.

Aún tuvieron tiempo Agüero y Simao de liarla otra vez en una ocasión clavadita al 1-0, pero al ratito fue Reyes quién marcó: escapada del Kun al que echa abajo un pelotón de fusileros sin que el árbitro ensayara un leve trino, la pelota suelta la recoge Simao, llega al fondo y centra tan mal que dos defensas del Racing se tienen que hacer la picha un lío para que el sevillano renacido pudiera empujarla.

Con el 2-0 no dejamos de atacar, pero el Racing se vino lo suficiente arriba como para que pudiéramos ver a Canales. Al chico le sobra clase por todos sitios, pero a falta de buenos socios y debutando con picadores, apenas consiguió darnos miedo.

La segunda parte sirvió para que Reyes se nos lesionara, menos de lo que parecía en un principio y para que en una tos tonta, el señor árbitro pitara un penalti a Jurado que, podía ser amarilla o roja pero penalti, en su puta vida. Toni Moral se lo llevó por delante en un contrataque bastante claro… pero la patada se la dio un metro fuera del área así, sin sacar la regla. Penalti por aproximación. Forlán marcó el tercero y repitió al rato con otro penalti, este clarísimo, que le hicieron al Kun por su manía de jugar a un deporte que se parece a lo que hacen todos los demás, pero que en realidad es mejor.

Cuatro a cero. Cuatro. Suficiente para ir sin fatiguitas a jugar la vuelta en Santander. Cuatro a cero y a medio pasito la primera final en 10 años. Cuatro goles y, aunque sea hasta la siguiente catástrofe, hoy nadie nos quita acostarnos como orgullosos aficionados del Club Atlético de Madrid. Miatleti.

Desde que un tomate abandona la rama de su tomatera en uno de los cientos de invernaderos almerienses, hasta que un consumidor en Madrid lo lleva a su mesa; puede llegar a encarecerse en un 500%  respecto al precio aportado al agricultor en origen. En el siguiente gráfico se  intenta desmembrar y aclarar todos y cada uno de los mecanismos mediadores del ‘costoso’ viaje de este singular tomate.

Interesantísimo post en el blog de Kurioso, con mucha afoto y todo: http://kurioso.es/2010/02/04/la-odisea-del-tomate/ Visto en un RT de @cosechadel66.

Este post es fruto de la casualidad. Ayer, en mitad del curro, me referí a una de las informaciones que llevábamos como “el Neira de Valencia”. Economía del lenguaje, conversación entre compañeros y referencia a una noticia en cuyo desarrollo final, obviamente, no aparecería ni una mención al profesor madrileño. Con toda justicia, alguien me preguntó que si el de Valencia también iba a ser contertulio de Intereconomía. La casualidad es que esta mañana, ojeo la prensa y me encuentro que no es que yo hablara así en petit comité, sino que hay otros que según escuchan que un tipo se ha metido al medio en una situación de maltrato, le ponen el título de Neira. Como si le estuvieran haciendo un favor, supongo.

La primera alerta me la ha dado Menéame. Allí, la noticia de un señor inmigrante (de esos que también palman por la bandera de España) que se ha llevado tres mojás por defender de su pareja a una de sus trabajadoras no va a llegar a portada en su puta vida porque el titular es “Otro caso Neira. Herido grave por defender a su mujer“. Y miren que no suelo estar de acuerdo con los guardianes de la llama que en esa web votan “amarillista” un post que denuncia amarillismo. Pero esta vez tengo que darles la razón. Quién colgó la noticia querría darle relevancia. Pues bien, le ha salido el tiro por la culata.

Pero no es sólo que un amateur, o un profesional ejerciendo de amateur, titule así la cosa. La Razón o el siempre riguroso ABC, no se cortan y hablan de “un neira chino” con una alegría digna de algo más de rigor. Se ha convertido en un clásico: del más o menos numeroso grupo de hombres que reaccionan con más entereza de la que seguramente tendría yo delante de un cabrón con navaja, en el imaginario común se ha quedado Jesús Neira como campeón de la justicia.

No sólo es que su agonía fuera retransmitida prácticamente en directo para toda España, además, es que a algunos les faltó tiempo para utilizar políticamente el asunto. Si da votos es bueno. Y por arte de birlibirloque, me convirtieron al buen señor en todo un presidente del Consejo asesor del Observatorio Regional de Violencia de Genéro de Madrid. Vamos, como si yo socorro a las víctimas de un accidente y me hacen director general de Tráfico.

A lo mejor no estaría de más llamar a las cosas por su nombre. Y si consideramos que un ser humano se ha jugado el pescuezo por una buena causa, le ponemos la etiqueta de héroe y ya tenemos otro más dentro del santoral laico. Lo otro, aunque sea la solución más rápida y cómoda, sólo hace confirmar que la vida es ese reality en el que a veces no hay cámaras grabando.

Menéalo, periodísticamenteMenéalo, y cada palo que aguante su vela  -> 

Por si fuéramos pocos, el abuelo de parto. Leo boquiabiertamente en Público (vía menéame) que don Manuel Fraga Iribarne, Villalba, Lugo, 1922 (que se dice pronto) no es muy partidario de retrasar la jubilación. Él parece más de aguantar que las cosas sigan como están hasta el momento en que un hijo pueda heredar el partido. Y con 65 años, una familia de bien, tiene ya a los mozalbetes creciditos.

Lo de currar hasta los 67, pese a todas las razonables dudas que pueda suscitar, no acaba de parecerme descabellado. Si son ciertos los datos del Ministerio, cosa que no tengo motivos para dudar, en el 75 uno se jubilaba y le quedaban, de media, 5 años de pensión. Ahora mismo son 15. Las ciencias adelantan una barbaridad, los bífidus activos refuerzan cosa mala y aguantamos sujetando el bastón más de lo que muchos herederos creen razonable.

Parece lógico que, si cada vez vivimos más, el asunto laboral se estire. No sea que se cumplan las predicciones, vivamos 100 años y nos peguemos 35 mano sobre mano. Que el fútbol y mirar obras entretienen lo suyo, pero no tanto.

Otra cosa es que el asunto sea oportuno. Tenemos encima unas autonómicas en la que la cosa tiene muy mala venta. Si como zahoríes los dirigentes del PSOE tienen una efectividad que no ha encontrado igual en los libros de historia, su capacidad para comerse el marrón de las crisis económicas mundiales es legendaria. Allá donde hay un bochinche económico, está un gobernante socialista esquivando las cornadas en plan calle Estafeta.

Y entre cuerno y cuerno, acaban por ceder un cacho de Estado del Bienestar para que el chiringuito siga en pie. Por reformas parecidas, el PSOE se ha comido huelgas generales en el 85, 88, 91, 92 y 94. El PP, una. El Partido Socialista tiene una larga historia como obrero del trabajo sucio previo a los milagros económicos populares. Lo que no tengo claro es si se trata de valentía o temeridad.

Menéalo, periodísticamenteMenéalo, dos años más  -> 

El efecto mariposa

18 de abril de 2008.
Una mariposa bate sus alas en Sant Feliu de Llobregat, un paisano la aplasta y pide otro sol y sombra. En ese mismo momento, María Teresa Fernández de la Vega explica en el Consejo de Ministros la conducción (lease trasvase, si eso) de emergencia del agua del Ebro a Barcelona. El postrer aleteo del insecto no fue en vano, de minucia en minucia, acaba desviando lo suficiente la tradicional borrasca del Atlántico para que en Cataluña empiece a llover como si no hubiera dios.

2 de junio de 2008.
Una libélula salta de nenúfar en nenúfar por el medio de la calle mayor del barrio antiguo de Miravet, Tarragona. Los embalses catalanes están a más de un 50% de capacidad. El doble que en abril, al carajo la emergencia. La patita de la libélula inclina levemente un nenúfar, la gota que resbalaba por sus hojas se desvía dos milímetros a la derecha, esa gota colma un arroyuelo que invade unos centímetros de arcén. Un Infiniti de puebas pasa echando leches y se salpica el guardabarros. Su conductor decide que en seis meses se hará con uno, pero molesto por la salpicadura que, francamente, afea esa monada de vehículo, aconseja a Zapatero cambiar a la Ministra Espinosa por el hombre del tiempo.

29 de octubre de 2009.
Un escarabajo pelotero hace su bolita junto a una acera de la calle Zurbano, Madrid, esquina con Génova. Levanta el vuelo y tras chocar con varios cristales logra colarse por una ventana para posarse en una tupida barba. Su dueño, de la barba, no del escarabajo, se pega un susto tremendo. Dormitaba ajeno al mundo. ¡Bueno, yashtá bien! ¡She me cepillen a Coshta, que en eshta shanta casha ni losh eshcarabajosh peloterosh le reshpetan a uno!

6 de noviembre de 2009.
Una mosca de la fruta viene al mundo en una pera de agua en la mochila de un agricultor de Villarrubia de los Ojos. La mala suerte hace que el mordisco del agricultor, legítimo dueño de la pera, se lleve por delante a 1.324 de sus hermanas. Puaj, que asco, lanza la pera contra un olivo. El golpe espanta a ocho palomas torcaces que descansaban en el árbol, todas menos una, a la pata coja. Sin aparente relación, el Consejo de Ministros aprueba un trasvase de 20 hectómetros cúbicos para las Tablas de Daimiel a través de la tubería manchega. Las palomas espantan a las últimas gaviotas de Las Tablas. Las gaviotas vuelan en bandada como la defensa del Atleti, sin un rumbo demasiado fijo. Un avión que iba derechito al aeropuerto de Ciudad Real tiene que retrasar el aterrizaje para esquivarlas. Genera una turbulencia. La cosa se desmadra y acaba afectando a otra borrasca. Poco más de un mes después, el sur de Castilla-La Mancha vive en directo el Diluvio Universal 2.0.

30 de enero de 2010.
Las Tablas de Daimiel han pasado del estado terminal (20 hectáreas encharcadas) a una lozanía que da gloria verlas (1.232 y subiendo). Los pajaritos cantan. Las nubes se levantan.

1 de febrero de 2010.
Todas las zonas áridas del planeta han dado orden de matar cuanto insecto se ponga por delante. A ver si el Ministerio de Ambiente, Rural, Marino y Chiripitiflaútico les amenaza con un trasvase de emergencia y en quince días, pueden ser escenario de la tercera parte de Anaconda. Una avispa vuela en plan cabrón junto al coche de un diputado del PP. El diputado cierra la ventanilla echando leches. Tiene las mismas ganas de que el bicho le pique que de hacer gracietas con las capacidades chamanísticas del Gobierno. No sea que el efecto mariposa le deje con la militancia echa una lástima.

[El dato que ha dado pie a toda esta parida, en este fantástico reportaje de El País]

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ATLÉTICO DE MADRID, 0 – MÁLAGA, 2

Llegamos al Calderón mirando al cielo y salimos con la vista clavada en los zapatos. A las siete de la tarde y con los resultados en el iphone, ganarle al Málaga nos ponía a 8 puntos de Champions a la espera del Sevilla. Perder, nos ha dejado a seis del descenso.

Había que lavar el 3-0 de la primera jornada, ese bajonazo que nos dejó el estado de ánimo tiritando y todavía no se nos ha pasado. Teníamos que salir a morder y no tardamos ni tres minutos en que nos pegaran el primer bocado. Jesús Gámez se escapa por la derecha de Antonio López, que sigue a sus cosas, centra y en el segundo palo entra Duda sin padre, ni madre, ni defensa que le ladre para rematar a gol. Nadie se extrañó de la facilidad con que nos marcaron. Esa jugada la habremos visto unas doce veces en lo que va de temporada, así que ni siquiera nos dimos cuenta de que Ujfalusi veía la jugada tendido en la banda, con el médico encima. Estábamos sin lateral derecho, como si Valera hubiera sido titular.

Reaccionamos con el arma que el Atleti maneja esta temporada con más soltura: el esperpento. Diez hombres hechos y derechos quitándose el balón de encima con más mierdo que vergüenza. Y, en caso de duda, pelota a Perea. Ya que no le da para un espectáculo más adecuado a un campo de fútbol, el muchacho ofrece una tragicomedia por jugada. Sólo habían pasado 15 minutos. Ay, cada vez nos reímos antes (brillante @menottinto).

Sólo hay dos maneras de enfrentarse este año a un partido en el Calderón. O lo ves en plan coña marinera y compites por decir la burrada más gorda en una grada digna de competir en el Teatro Falla o te lo tomas a la tremenda y te llevas para casa unos cabreos gordísimos. Hay gente con mucha gana de que le pegue un jamaco.

A falta de Agüero y Reyes, que es como decir a falta de todo, los nuestros corrían sin mucho ánimo detrás de un Málaga aseado. A Ibrahima le quedan unos doce hervores y más o menos los mismos kilos, a Jurado le toses cerca y se asusta, Simao ni se parece a lo que fue, Tiago hace lo que puede, que no es mucho viendo el panorama. Nuestro primer tiro a puerta fue en el 37, de Camacho. El segundo, más o menos por el 40, en una jugada que empezó como en Vigo, pero no quiso seguir: Forlán tiró sin mucha convicción cuando podía haber corrido 20 metros más. El drama del uruguayo no es que no esté, sino que empezamos a no esperarle.

Segunda parte, ¿un cigarro? Sí, de algo hay que morir y con este percal, no va a ser de éxito. Que Agüero y Reyes tuvieran que salir al rescate nos dejó claras un par de cosas: sin ellos, este equipo es de una vulgaridad insultante, con ellos, si marcábamos el partido sería nuestro.

Pero no marcamos. Fabricar fútbol en el Calderón este año está reservado a los rivales, sean de la categoría que sean. Nosotros somos más de otras piruetas. Como la de quitar a Antonio López para meter a Raúl García. Jugar con tres defensas es valiente, jugar con dos defensas y Perea, suicida. Y no tardó demasiado en aplastarnos el puto sentido común: centro de Baha desde la derecha y despeje acrobático del colombiano en el pico del área pequeña. Un infantil del Torredonjimeno la hubiera sacado a corner; nuestro hombre bala casi se descoyunta para ponersela a Javi López en el punto de penalti, lista para marcar. Se me están acabando los recursos: o Perea empieza ya mismo a ser el Beckembauer de Antioquía o yo tengo que dedicarme a escribir coplillas pastoriles.

A partir del gol, la nada. La nada versión extendida porque Mejuto González se marcó cuatro o cinco minutos de descuento en un partido que pedía a gritos la eutanasia.

Lo bueno de que haya mundial es que apenas nos va a dar tiempo a digerir el cabreo. El jueves nos llega el Racing pidiendo guerra y llegar a la final de copa. Instalados en la bipolaridad, igual nos los quitamos del medio. Y luego como el fútbol es 11 contra 11, como no hay enemigo pequeño, como en una final puede pasar cualquier cosa y como serrana pa un vestío yo te quiero regalá, lo mismo el peor Atlético que ha visto gente que ha visto a muchos atléticos, nos acaba dando una alegría.

No tienen hijos, no se casan, pero viven obsesionados con los matrimonios entre homosexuales o el derecho de la mujer a abortar. Por ejemplo, ante la a resolución que prepara Europa para el mes de abril contra la discriminación por la orientación sexual y la identidad de género, el Vaticano ya ha ordenado por carta a sus parlamentarios de sacristía que voten en contra. So pena de condenación.

Cierto que se trata de un país minúsculo, pero es el ejemplo perfecto de que para joder el tamaño no importa.

Sigan leyendo y todas esas cosas aquí

Generalmente, uno no va a un poblado chabolista a grabar congresos de neurocirugía. Cuando te toca, suele ser por algún sucesaco que tiene al personal lógicamete poco predispuesto a que le toques los cojones con una camara. No es sencillo, la mayoría de las veces, nada agradable pero palmando cigarros con los tipos a los que intentas convencer, acabas con tu grabación. Eso sí, antes de apretar el botón, es recomendable advertir que los que anden en busca y captura se metan donde no se les vea. Tú vas a grabar un incendio, no a joderle su malviviente existencia a nadie.

Un poco de honradez con la gente que te deja grabar (porque aunque el salsarroseo nos haya hecho creer lo contrario, nadie está obligado a ser protagonista televisivo) y un poco de sentido común bastan para no hacer el idiota. Pero claro, si somos de los que vamos insinuando por ahí que nos la meterán delante de una cámara para ganar dos puntos de share, qué no estaremos dispuestos a hacer con unos gitanos a los que, total, luego no se les coge el teléfono y tan ricamente. 21 un días grabó lo que tenía toda la pinta de ser un delito (o falta), evitó el ligero trámite de la denuncia y lo emitió en su reportaje supongo que sin encomendarse a dios ni al diablo, sin preguntar a los protagonistas y sin pensar que el asunto podía acabar legalmente chungo. No es lo mismo contarlo que robarlo, o algo así creo que era la cosa.

A Público le ha dado por acercarse a los compañeros de correrías de Samanta Villar en aquellos tiempos salvajes. Cuando la fiebre de la chatarra en el lejano Vacie. Y resulta que aunque nuestra Tera Patrick fallida es inocente de todo mal, a quienes iban en la misma furgoneta les van a meter el correspondiente puro.

Ahora [Carina] está acusada, junto a su amiga Loles del Campo que interpreta a Martirio en la obra y dos personas más, de un supuesto robo de hierros grabado y emitido en el programa 21 días, de Cuatro, el pasado abril. Su presentadora, Samanta Villar, convivió con ellos tres semanas y condujo la furgoneta con la que recogieron el material, valorado en mil euros por el propietario. El fiscal pide un año y seis meses de prisión para ellos.

Aquí la información completita.

Mientras nuestra gran periodista se escandalizaba por lo guarrete que es un tipo que mantiene una página porno (Teoría y práctica de la obviedad, tomo II) sus amigos de tres semanas, de otras tres semanas, se daban cuenta de que andan peor de abogados que ella, tan conductora. La cosa ya no es que 21 días huela mal profesionalmente, es que hasta desde un punto de vista humano da bastante asquito.

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CELTA, 0 – ATLÉTICO DE MADRID, 1

Pues a lo tonto modorro, como el que no quiere la cosa, nos hemos metido en semifinales de la Copa, ese torneo que sólo interesa si lo ganas. Uno de los peores Atléticos que recuerde está a un Racing de colarse en la final y ahí, que sea lo que dios quiera. Claro que lo de pasar no va a ser un asunto menor: enfrente, Canales. No es que chico sea muy bueno, que parece que lo es, sino que prácticamente puede considerarse madridista. Para los no iniciados: marcará en el Calderón en el minuto uno. Quique no planea la eliminatoria, planea la remontada.

Nos hemos quitado del medio a un Celta que incomprensiblemente se arrastra por las bajuras de segunda división. Podría pensarsarse que somos nosotros los que incomprensiblemente sobrevivimos en primera, pero vista la eliminatoria,  por una vez no creo que sea el caso. Porque el Celta juega al fútbol con bastante más fluidez que el Atleti. Fluidez quiere decir dar cuatro pases seguidos, porque buscas la manera más fácil de dársela a un compañero y porque si eres defensa, no estás hecho un flan desde que suenan los himnos.

Todos salvo uno, y por ahí se le fue la eliminatoria al Celta. Noguerol ejerció del Perea más divertido, despejó a las piernas de Forlán que ya en carrera y con todo a favor se acordó de sí mismo y la metió pegada al palo sin que le temblara el pulso. Como cuando éramos grandes. Habían pasado 25 minutos y todo Vigo comprendió que ahí se acababa la cosa.

Todo había terminado porque nosotros estábamos medianamente solventes y ellos se dieron cuenta de que un segundo gol en contra sería como estar ya en la ducha. Así que en lugar de disfrutar del fútbol, lo intentaban, pero mirando de reojo a dos tipos que, en su peor versión, son de los mejores delanteros de primera. Y el Celta tan en segunda…

Contra todo historial reciente del Atleti, la segunda parte sirvió para asentarnos. Tiago es como si Cléber Santana fuera futbolista, aunque todavía le queda para aguantar el ritmo todo el partido. El Kun y Forlán, tan peligrosos que seis o siete veces estuvieron a puntito de cerrar la eliminatoria. Pero no lo hicieron porque últimamente andan perdidos en esa guerra de todo delantero entre la generosidad y el egoísmo. Remataban cuando la mejor opción era el compañero, la pasaban cuando tenían que rematar. Y siempre acababan enfadados. Trabajo urgente para Quique: si Sherlock y Watson se hubieran llevado a matar, Conan Doyle se hubiera quedado en jugador de rugby regularcillo. Ni sir, ni ná. Para ser alguien, no sólo necesitamos que esos dos sean felices, sino que, además coman junto el asado del domingo.

En mitad de sus enfados y sus desesperaciones, el Celta seguía por allí. Y seguía con toda la mala leche del mundo. La suficiente para pegarnos dos o tres sustitos importanes. Uno de ellos, lo sacó Perea de manera cómica, disculpen el pleonasmo. El chico se dejó atrás el balón en nuestra área pequeña y acabó sacándolo con un despeje entre el tacón y el culo. Un poema. Luego, Trashorras metió un golazo de falta cuando no teníamos ni barrera, ni portero ni virgen que nos amparase. Igualico que el que nos metió Messi en el 6-1. Pero el Celta no es el Barça y el árbito lo anuló porque no había terminado de apuntar la amarilla a Perea. El día en que a estos les den una agenda electrónica, no tenemos cuartel.

Aún hubo tiempo para el tradicional momento pahabernosmatao. Pase de Trashorras y remate de cabeza de Joselu que pegó en el larguero porque dios es del Madrid, pero san Pedro es del Atleti. Con el sustito todavía en el cuerpo se acabó un partido que nos deja con la boca abierta. No es que queramos comernos al Racing, sino que ante un (fantástico) segunda división, hemos tenido que jugar 180 minutos con los mejores de los nuestros. El domingo el Málaga y el jueves otra vez copa. Nos queda un mes tremendo por delante y ya tenemos la batería parpadeando.

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